Un tiempo después de la conversación que Matthew y Noah tuvieron, él se tuvo que ir con la promesa de volver. A pesar de que hubiera preferido quedarse al lado de la chica por el resto del día, tenía que cumplir con sus responsabilidades de hermano mayor e ir en búsqueda de Daniela para llevarla a casa. Volvió a estacionar su camioneta en el terreno de la universidad, y bajó de su vehículo para esperar a que la castaña hiciera acto de presencia, cosa que ocurrió casi al instante.
—¿Qué te pasó? ¿Dónde estabas? —preguntó la chica de lentes, acercándose a él.
—Fui a buscar a Noah —respondió simple, no quería darle un énfasis importante a lo que había hecho, pues quería que Danny lo tomara como algo normal, pero no fue así.
—¡¿Qué?! ¿Por qué fuiste?
—Porque yo no me iba a limitar a los mensajes sin respuesta que le enviaban. Quería saber si le había pasado algo.
—¿Y le pasó algo? ¿Se encuentra bien? ¿Por qué no contestaba…?
—Calma, Danny. Está bien, solo no estaba muy de ánimo para venir.
—¿Y no te dijo por qué? —Ella se encontraba muy segura de que sabía algo. Su hermano no habría ido hasta con Noah en vano, y tampoco se había ido de ahí sin una respuesta —. Quiero ir a verla, vamos.
Sin esperar una aceptación por parte de su hermano, la chica de lentes se montó en la camioneta y esperó a que él hiciera lo mismo. Matt había planeado ir a dejar a Daniela a casa, pasar por algo de comida y regresar al edificio de Noah, pero ahora con la petición de la menor, había que cambiar ese proceso e ir directo al penthouse. Se alzó de hombros y dejando salir un suspiro se subió a la Jeep para emprender su camino hacia donde su hermana le había solicitado.
Por otro lado, mientras Matthew regresaba a su edificio, la pequeña Silver optó por ir a darse, aunque fuera un baño, pues no quería verse tan desalineada para cuando él llegara. En completo silencio se adentró en donde le correspondía. Quería hacer como si no estuviera, para no interrumpir en la “paz”, y las penas de Caleb. Para los dos este día solía ser muy delicado, y ambos tenían una manera distinta de vivirlo. La chica prefería más la soledad y la tranquilidad, contrario a su tutor, que era más del estilo de hundir sus penas en más de una botella de alcohol, cosa que a ella le daba algo de pavor, ya que, con niveles de ebriedad altos, acostumbraba a ponerse agresivo y grosero, más de lo que algunas veces era estando sobrio.
—Noah… —llamó alguien al fondo de la sala, al verla llegar.
El paso de la fémina se detuvo de golpe al escucharlo. La voz de Wilds era lenta, grave, había algo mal en él, y no solo era el alcohol. Cuando estaba completamente dominado por la bebida, era más de arrastrar las palabras, pero esta vez era distinto, era un tono que jamás se había presenciado, se sentía casi como si fuera otra persona quien había tomado posesión de su cuerpo.
—¿Caleb…? —cuestionó en un susurro, analizando su comportamiento y cayendo en cuenta de que no era él, en el sentido de que no actuaba como tal.
Su mente estaba completamente nublada. El sujeto se encontraba en una pequeña lucha interna, intentando controlarse, pero no podía. Aquello que lo tenía abrumado estaba ganando esa batalla. La sangre de la menor se heló al ver el objeto que tenía entre las manos. Tenía que salir de ahí, pero necesitaba hacerlo de manera sutil si no quería agravar la situación en la que se encontraban, pues uno de ellos terminaría perdiendo, y ella sabía que sería esa persona.
—Finalmente puedo verte en este día —mencionó el mayor, sin cambiar su tonalidad —¿Sabes…? Estuve mucho tiempo pensando en lo necesario que fue la muerte de tu madre para poder llegar hasta aquí.
—Caleb, baja el cuchillo —dijo lentamente, y con voz baja. Se encontraba un poco nerviosa, ya que no sabía si iba a poder controlar lo que estaba pasando.
Las palabras del sujeto resonaron una y otra vez en su cabeza. La muerte de su madre había sido necesaria para llegar hasta donde se encontraban. ¿A qué se refería él con eso? ¿Es que acaso la mamá de Noah era un estorbo para lo que él realmente quería? Tan solo pensar en esos cuestionamientos, hacían que la boca de la chica se secara en su totalidad, pues una parte de ella se quería negar a creer que había sido algo bueno y necesario, o que Caleb había estado involucrado en ese incendio. Pero eso es algo que jamás se sabría con exactitud.
A pasos lentos, la joven comenzó a caminar hacia atrás, con el propósito de alejarse más del tipo frente a ella, e ir a su habitación, para esconderse en ella como un refugio mientras llamaba a las autoridades. Continuó hasta llegar a las escaleras, sin dejar de observar los movimientos de su contrario, pues cualquier mínima distracción podría convertirse en una tragedia.
—Todo esto es tu culpa… Es… Es tu culpa —soltó, dejando salir una cínica risa —¡Es tu culpa! ¡Eres una ingenua para la vida!
—Lo sé, lo sé… —murmuró ella —. Me lo has dicho siempre. Todo esto es mi culpa. Pero, Caleb, tienes que bajar el cuchillo. Estás ebrio y no sabes lo que haces.
—¿Ebrio? No, no. Un ebrio se pone a chillar, o va y se acuesta con otras personas. Yo no estoy ebrio, mírame —agregó con diversión.
Comenzó a dar pequeños pasos, hasta que logró agarrar a la menor por desprevenida. Antes de que ella pudiera huir, se lanzó hacia ella, haciéndola caer en las escaleras. Primero empezó a patearla, dándole con fuerza en algunos lugares fuertes como el tórax, la espalda y un par de veces a la cabeza. Noah intentó proteger sus áreas vitales, sin embargo, el dolor de cada golpe no le dejaba concentrarse, y tampoco le permitía sacar suficiente fuerza de voluntad como para ponerse de pie y correr. Se sentía tan diminuta a su lado, tan débil e insignificante. Durante un par de segundos en los que él la dejó, ella hizo lo que pudo para levantarse y correr, pero el agotamiento de su cuerpo, junto a la adrenalina no le ayudaron a llegar muy lejos. Tres escalones después, Caleb volvió a tomarla del brazo, y la sacudió, para hacerla perder el equilibrio otra vez. Logró inmovilizar a la chica, y aprovechando la falta de fuerza y protección de la menor, fue que decidió hacer uso del arma punzocortante.