Proyecto Matthew

Capítulo XIV

Abril 01, 2021.

California, Estados Unidos.

—Tenemos problemas.

La voz del fiscal hizo eco por todo el pasillo de la corte. Después de tantos días, Caleb había aparecido. Su regreso había sido un tanto extraño. Se le había perdido el rastro desde que huyó el día del ataque a Noah, y desde entonces, nadie lo había visto; ni civiles, ni patrulleros, las cámaras de seguridad, no había nada de él, solo un video haciendo acto de presencia cerca de las calles del edificio. Lo atraparon justo antes de que lograra entrar, pero lo extraño era que había regresado con ropa muy distinta a la que usaba cuando se fue, y parecía estar más lúcido que todos los presentes. Se intentó saber respecto a eso, pero se negó a hablar, tampoco pidió a un abogado, asegurando que podía defenderse solo.

—¿Cuál es su definición de problemas? —cuestionó Matthew, poniéndose de pie y ajustando el traje que llevaba para la ocasión.

—Tú.

Todos en la sala se quedaron callados, incrédulos por la respuesta que el señor Wesley había dado. ¿A qué se refería con eso?

—¿Disculpe?

—La jueza está al tanto de la situación, ha seguido de cerca el caso, pero se teme que, por tus antecedentes, el jurado piense que tu testimonio no tenga veracidad.

El castaño dejó salir un suspiro pesado, rodando los ojos ante tal ridiculez.

—¿Qué? Por Dios, que no sean ridículos. El que no sea el sujeto más limpio no cambia todo lo que vi, y viví.

—Pues al jurado no le agrada tu historial. Necesitas hacer un excelente trabajo.

—Pero de todas maneras terminarán condenando a Caleb, no importa si el jurado le cree o no —irrumpió Noah —. Los hechos están vivos, los videos son evidencias, las heridas que tengo son reales, no se necesita ser muy inteligente para saber que él es el culpable.

—En eso no se equivoca, señorita Silver; pero el señor Coleman sigue siendo un elemento clave en este caso, porque es él quien retuvo a Wilds durante unos segundos antes de que se fuera a la fuga. Su testimonio serviría para hacerle un análisis psiquiátrico y saber si se declara en estado de demencia. Terminaría encerrado en un psiquiátrico y ni terminando de cumplir su condena saldría de ahí —aclaró el abogado.

—Lo haremos bien —agregó la detective inmediatamente —. No importa dónde o cómo, pero vamos a encerrar a Caleb Wilds por todo el daño que realizó.

—¿Y qué hay del testimonio de mi hermana? Ella también estuvo ahí cuando retuve a Caleb, y el del recepcionista, Dean.

—Todavía no veo si ellos ya llegaron, pero su presencia ayudaría mucho. Iré a dar un vistazo, los veo en la sala del juicio.

Aquel hombre salió de ahí, para hacer un último recorrido y ver que sus testigos ya estuvieran en su lugar, mientras que, por otra parte, un par de minutos después Noah y Matthew hicieron lo mismo. Había mucha prensa, y cómo no iba a ser así, si se había vuelto uno de los casos más aclamados por las noticias. Todos querían saber respecto al criminal que atentó contra una de las mentes más valiosas del país. Era difícil soportar tantos reflectores y personas llamándolos para saber más información, pero todo se aclaró después de entrar. La menor fue a pararse justo al lado del fiscal, quien ya la esperaba para afrontar la situación, y justo detrás de ella en la primera fila, se había posicionado el mayor de los Coleman, junto a su hermana. La chica analizó al jurado, era claro que tenían que ser personas decentes, y pensantes para tomar las decisiones dentro de un juicio de este grado, solo esperaba que no hubiera drama por el asunto de Matt con las carreras ilegales y sus peleas. No obstante, sintió un terrible revuelco en el estómago al escuchar las voces de varias personas conocidas en el lugar. Se giró rápidamente para ver como Becca, Peter, Jordan, y Flynn se adentraban.

Ella no quería que estuvieran ahí. No quería que se involucraran demasiado, le asustaba que se terminaran enterando de cosas imprudentes como la relación que tuvo con Caleb. Había muchas cosas de todo esto que le avergonzaban, y que no quería que sus amigos se enteraran de esa manera. Matthew no tardó en percatarse de eso, y tomó con delicadeza la mano de la castaña, dándole una señal de que estaba con ella, y de que no importaba lo que sucediera o lo que dijeran durante el juicio.

—Si ellos verdaderamente son tus amigos, comprenderán todo por lo que pasaste —murmuró el mayor, sin mover sus ojos de la fémina.

—Lo sé. Pero hubiera preferido que se enteraran de todo por mi voz, y no por la de un juicio.

—Pronto podrás hablar con ellos. Tu tranquila, todo se resolverá.

Las únicas personas importantes que faltaban de llegar, era la jueza, y el que será juzgado, sin embargo, eso cambió poco después. Las puertas se volvieron a abrir de manera abrupta, permitiéndole el paso a él, a Caleb Wilds. Su intensa mirada azulada se posó de manera inmediata sobre Noah. Comenzó a caminar en su dirección, y contrario a lo que creía, había logrado sostenerle la mirada, la menor no se sentía tan intimidada ahora. Una sonrisa agraciada se plantó sobre el rostro del susodicho, un acto de burla hacia todo el procedimiento de justicia de la nación, él sentía que tenía todas las cartas a su favor. El mayor, al pasar a su lado, bajó la mirada hacia las manos de la chica, viendo que estas se encontraban entre las manos de Matthew. Sabía que él era una persona relevante y que nunca fue solo el “hermano de una amiga que se ofrece a llevarme”. No era tan buen samaritano porque tenía intereses en la menor.




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