Proyecto Mnemosyne

Capítulo 15- El protocolo de la resonancia

Habían pasado dos semanas desde el almuerzo en Terra Nova, y el aire en el laboratorio de Friburgo se sentía estancado, cargado de una tensión que el café frío y las noches de vigilia no lograban disipar. Liana se había distanciado drásticamente. Tras los eventos en la villa de los Türme, ella había pedido una "pausa académica", alegando que la presión familiar y el rumbo ético del proyecto le estaban causando un desgaste que no podía ignorar.

Su ausencia dejó un vacío que Sorell llenó de inmediato, aunque bajo sus propias reglas. No hacía las guardias nocturnas que Liana solía cubrir; Sorell prefería la eficiencia del análisis diurno, dejando a Liam y a Steffan la logística del hardware. Steffan, por su parte, ya no era el estudiante que pasaba de visita; había terminado sus exámenes finales y ahora estaba plenamente integrado, fascinado y aterrorizado a partes iguales por lo que Liam estaba a punto de intentar.

—La Fase II no es un borrador, Steffan —explicó Liam mientras ajustaba los electrodos del Sustrato-X—. Es el puente. Si esto funciona, habremos demostrado que el trauma no es una condena eterna, sino una carga transferible.

En el centro de la sala, sobre una base de inducción magnética, reposaba el Sustrato-X. No era un animal. Para evitar cualquier sanción ética y para asegurar un receptor "limpio", Liam había diseñado una estructura bio-mimética. Parecía el esqueleto de un cánido, construido con una aleación de polímeros y una red de hidrogel que imitaba el sistema nervioso. Sus "nervios" eran filamentos de fibra óptica que parpadeaban con una luz azulada. Era una máquina diseñada para sentir, pero sin la capacidad de sufrir... o eso creían.

Sorell observaba desde la consola, con los datos de Retsor parpadeando en su pantalla. —Liam, los picos de ARN no codificante del coronel están subiendo. Su subconsciente está luchando. Si abres el canal ahora, podrías forzar una retroalimentación.

—Es ahora o nunca, Sorell. Retsor no aguantará otra semana con ese nivel de ruido —respondió Liam, haciendo una señal a Steffan.

El Inicio de la Fase II

Sincronización: Activación de la frecuencia base.

El laboratorio se llenó de un zumbido sordo que hacía vibrar los dientes.

Inyección GABA-Delta: A través de la interfaz neuronal, administración el regulador al coronel Retsor, ubicado en cabina de aislamiento. Resultado: Cerebro en estado de plasticidad forzada.

Apertura del Puente: transferencia de carga

Lo que sucedió a continuación no fue la transición limpia que Liam había proyectado. En los monitores, la mancha roja que representaba el recuerdo traumático de la muerte de la hija de Retsor empezó a desplazarse hacia el Sustrato-X. El gráfico de transferencia subió: 10%, 30%, 50%...

—¡Está pasando! —gritó Steffan, emocionado—. El receptor está absorbiendo la firma.

Pero entonces, el Sustrato-X se sacudió violentamente. La red de hidrogel cambió de azul a un rojo incandescente. No era un fallo eléctrico; era una reacción biológica en un cuerpo artificial. El receptor no solo estaba almacenando datos, estaba colapsando bajo el peso emocional de lo que recibía.

—¡El voltaje está fuera de rango! —gritó Sorell—. Liam, el Sustrato no puede procesar la carga. Es demasiado "ruido" para una estructura tan rígida.

De repente, un sonido espantoso llenó el laboratorio. El Sustrato-X emitió un chirrido metálico que imitaba de forma macabra un aullido de dolor y se confundía con el rock de fondo que sonaba en ese instante. La fibra óptica se fundió, el hidrogel empezó a hervir y la plataforma de inducción estalló en una lluvia de chispas.

—¡Corta la conexión! —ordenó Liam, pero el sistema estaba bloqueado en un bucle de resonancia.

El coronel Retsor, al otro lado del cristal, empezó a convulsionar. El "trasvase" se había convertido en un cortocircuito. El recuerdo no se había ido al robot; se había quedado atrapado en el puente, tirando de ambos extremos.

Sorell se lanzó sobre el interruptor de emergencia manual, golpeándolo con todas sus fuerzas. El silencio que siguió fue absoluto representado por un cambio de género musical en el parlante de Liam y por el humo que subía de los restos calcinados del Sustrato-X.

Steffan se dejó caer en su silla, pálido. —Casi lo matamos, Liam. Al coronel y a.… lo que sea que fuera esa cosa.

Días atrás, Sorell decidió junto a Liam, hablar con Steffan acerca de la verdadera historia de Retsor, manteniendo la esperanza, de que, a diferencia de Liana, Steffan fuera más receptivo y continuara colaborando con ellos en el laboratorio.

Liam se acercó al robot destruido. Sus manos temblaban. Había fallado. El trasvase a un receptor no orgánico era imposible porque la memoria traumática necesitaba algo que el robot no tenía: capacidad de absorción biológica.

Sorell se acercó a él, mirando los restos humeantes. —No puedes engañar a la naturaleza, Liam. Estamos jugando a ser Víctor Frankenstein y por si no lo sabías, la historia terminó en un desastre científico. El Sustrato-X colapsó porque no tenía un "alma" donde esconder el dolor. Si lo que dicen de tu tatarabuelo es cierto con respecto a Jäger, Django no usó máquinas por una razón. Usó a Jäger porque solo un ser vivo puede amortiguar el golpe de otro ser vivo.




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