Proyecto Mnemosyne

Capítulo 17- Biología

El laboratorio de Friburgo parecía haberse quedado sin oxígeno. El resto calcinado del Sustrato-X seguía en el centro, como un cadáver tecnológico que nadie se atrevía a tocar. Liam estaba apoyado contra la pared, con la mirada perdida en el humo que aún emanaba de los circuitos. No entendía por qué su diseño —basado en las frecuencias que extraía de Retsor— había colapsado de forma tan violenta. Para él, la ciencia que estudiaba era una ecuación que no estaba cuadrando, aunque se repitió su mantra más sagrado “un fracaso ruidoso es menos peligroso que el fracaso silencioso”, sin embargo, ¿era esto verdaderamente menos peligroso que un silencio y ausencia de humo?

Entonces, la puerta se abrió.

El General Axel Rhuad y Elena entraron sin previo aviso. Axel, con su mirada de biólogo, pero, ante todo, militar, acostumbrada a diseccionar crisis, se detuvo frente al robot destruido. Elena, por su parte, caminó hacia las estanterías de archivos físicos, pasando sus dedos por los lomos de los libros, como si buscara una entrada oculta en el tiempo.

—Liam —dijo Axel, con una voz que no era de mando, sino de advertencia—. Tienes que detenerte. Estás tratando de construir un puente usando el mapa de un naufragio.

Liam se irguió, a la defensiva. —General, estoy siguiendo los patrones de respuesta de Retsor. Si el robot falló, es porque la interfaz no soportó la carga, no porque la teoría esté mal.

Elena se dio la vuelta. Su tono era el de una historiadora que ha leído las notas al pie de página que todos ignoran. —El problema, Liam, es que estás analizando a Retsor como si fuera la fuente. Pero Retsor es solo la consecuencia. Lo que intentas replicar no algo que te lleve a comprender las teorías que estoy segura que sabes que hay, alrededor de tu perro y tu tatarabuelo, sino el eco de un desastre que mi marido y yo ayudamos a documentar... y a ocultar.
Verás, la historia oficial dice que la Misión 09 fue un éxito de reconocimiento. Pero mis archivos privados, los que nunca verás en la biblioteca de la ciudad, cuentan otra cosa. Intentamos forzar la "teoría del trasvase" con un receptor humano moderno. Queríamos un nuevo Jäger.

Mientras su esposa daba una explicación histórica a aquel joven individuo heredero de las ciencias de Terra Nova, gracias a la inusual curiosidad despertada desde el accidente que había tenido.

El general Rhuad se dirigió hacia la cabina donde el coronel Retsor intentaba recuperar el aliento. Al ver entrar a Axel, Retsor se tensó. El odio entre ambos era algo sólido, casi tangible.

Axel se sentó frente a él. Durante un minuto largo, ninguno habló.

—Thomas —dijo finalmente Axel. Su voz era áspera—. Vine porque Sorell me llamó. Vine porque Amaranta se merece que alguien diga la verdad en esta habitación.

Retsor clavó sus ojos en el General. —La verdad es que soy un tullido mental, mi general. Que me convencieron de que mi hija murió porque yo no fui lo suficientemente rápido en esa piscina.

—No —Axel bajó la vista, y por primera vez, el General pareció encogerse—. Amaranta murió porque yo di la orden de no detener la prueba. Estábamos en el búnker, probando una frecuencia de resonancia biológica que sospechábamos que Django había usado. No sabíamos que afectaría el sistema motor de quienes estuvieran cerca. Te quedaste paralizado en el borde de esa piscina, Thomas. No fue un calambre. Fue la misión por la que todos estábamos allí. Te obligamos a mirar cómo se hundía porque abortar la secuencia significaba perder los datos de ese día.

En paralelo, Elena cerró los ojos, apoyándose en la pared. Sorell miró a su madre, viendo las grietas en la historiadora impecable. Elena no estaba allí para dar datos; estaba allí para admitir que su "historia oficial" era una estafa construida sobre el cadáver de una niña y una misión fallida porque habían sobrepasado la línea ética que Axel Rhuad tanto cuidaba.

Liam, confundido y frustrado, se acercó al cristal. —¿De qué está hablando? Si Django logró que esto funcionara con Jäger hace décadas, ¿cómo es posible que nosotros solo logremos quemar circuitos?

El general Rhuad salía en ese momento de la habitación tipo hospital, miró el robot destruido y luego a su hija. Como biólogo, sabía que la respuesta no estaba en los cables. —Porque Django no usó cables, Liam. El "patrón" que estás viendo en Retsor es solo el daño cerebral, no la cura. Django no dejó fórmulas porque su método era... biológico. Jäger no es un contenedor, es un organismo en simbiosis con una memoria que no le pertenece, y básicamente, nosotros, aunque de manera poco ética, logramos lo mismo con Retsor porque era el único con un vínculo allí, que era su hija, diferente al resto de los oficiales que también estaban en la misión.

Sorell dio un paso adelante, analizando los restos del Sustrato-X. —El robot colapsó porque el trauma de Retsor —y quizá lo que sea que Django dejó— necesita un receptor capaz de procesar la carga, no solo de almacenarla. Una máquina no tiene sistema endocrino, no tiene respuesta emocional. Solo tiene voltaje.

Elena asintió lentamente, mirando a Sorell con una fijeza inquietante. —Como historiadora, solo puedo decirte que Terra Nova fue diseñada para encontrar esa compatibilidad. Django pasó años estudiando linajes, familias... buscaba algo que no se puede fabricar en un laboratorio. Liam, si sigues forzando a Retsor a volcarse en máquinas, lo vas a matar. Y vas a matar a ese perro también.




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