Proyecto Mnemosyne

Capítulo 24- El fin del juego

En el laboratorio, el aire se había vuelto denso, cargado con un olor a ozono y el zumbido frenético de los ventiladores de refrigeración. El silencio interrumpido por el sonido de las máquinas estaba enloqueciendo a Liam, quien siempre necesitó música para mantenerse enfocado y procesar todos los sucesos. Así que este se movió hacia el parlante que había conseguido y colocó una canción de tempo constante que le transmitiera una energía optimista, pero nostálgica y reflexiva a su vez, para no estimular en demasía lo que sucedía con Retsor, Jäger y Sorell.

Cuando volvió al sitio de ocupaba en la cabina, notó que Steffan y el general no apartaban los ojos del Filtro de Resonancia Sináptica. La onda que representaba a Sorell había dejado de mostrar esos picos violentos y erráticos; ahora era un pulso profundo y rítmico que parecía bailar en perfecta sincronía con el latido de Jäger.

—Los niveles de GABA se han estabilizado en una meseta —susurró Steffan, con la voz temblando por el cansancio—. Pero el Sustrato-X está haciendo algo que no he visto nunca. No solo está procesando la memoria... la está proyectando. ¿Esto contaría como un paseo rápido por la fase II del proyecto y un avance significativo en la fase III? — preguntó finalmente intentando aligerar la tensión con una perspectiva jocosa de lo fácil y veloz que pueden cambiar las situaciones a veces.

Pero realmente, nadie respondió. A pesar de la música y de la estabilización, aún se sentía tensión.

Elena, que había estado observando las pantallas con una fijeza casi académica, aunque de nuevo, no comprendía del todo la información que transmitían, se acercó a Liam. Su postura había cambiado; ya no era solo la madre angustiada, sino la historiadora que veía cómo los libros de texto cobraban vida y se desmoronaban frente a ella.

—Liam —dijo Elena, bajando la voz para no romper el trance de los demás—, mientras conducía de regreso, no dejaba de pensar en los diarios de Django. Siempre ha enseñado que Terra Nova fue un triunfo del orden sobre el caos de la posguerra, una utopía necesaria. Lo dicen muchos libros de historia, pero lo que estamos viendo ahí... esa agresividad del "Soldado" como la llaman ustedes, y que yo misma he podido constatar... ¿Tu familia siempre supo que el fundamento de esa ciudad no era la paz, sino un trauma militar congelado en el tiempo?

—En mi casa, los diarios eran como reliquias sagradas que nadie se atrevía a leer por completo. De hecho, ya ni siquiera los teníamos según noté con nuestra visita a los Weber y con todo lo que ha pasado en las últimas horas. Mi tatarabuelo no quería una ciudad perfecta, estoy seguro que es algo que los dos pudimos comprender de la conversación con el señor Weber. Django quería una ciudad que no pudiera ser destruida y que fuera el sitio para una nueva vida. El problema es que diseñó Terra Nova con la misma lógica con la que se construye un búnker: paredes gruesas, secretos y una vigilancia eterna.

—Es fascinante y aterrador —murmuró Elena, cruzándose de brazos—. Como historiadora, siempre busqué el "hilo conductor" de la ciudad. Pensé que era el urbanismo, pero es la memoria. Django no archivó datos, archivó su miedo a que el mundo volviera a arder. Jäger es el único testigo real de lo que significó el fin de la guerra, un testigo que no puede mentir ni embellecer el pasado. Estamos alterando el registro histórico más puro que existe.

En ese momento, el teléfono de Liam vibró violentamente sobre la consola. La pantalla mostró un remitente que hizo que su sangre se congelara: Su madre.

No era el mejor momento para mantener la cordura y evitar responder agresivamente al carácter de la mujer que le dio la vida.

Mamá:
Liam. Liana me ha llamado. Me ha dicho que quieres dañar el legado que ha dejado tu tatarabuelo y que quieres deshacerte de Jäger.

Sé que no tenemos la mejor relación hijo, porque a veces soy demasiado intensa, y tampoco dejo que tu padre te apoye en ciertas ideas. Pero esto no significa que no me preocupe por ti y por mi familia.

Confío en que lo que sea que estés haciendo, no tiene nada que ver con lo que ha dicho ella, menos aún creería en sus palabras cuando ha dicho que quieres deshacerte de Jäger, sabiendo que, de pequeño, de entre tus primos, tú eras quién más lo quería, y desde el accidente, te aferraste aún más a él al punto de quedártelo.

Espero noticias tuyas pronto. Realmente debemos hablar.

En todos sus años, Liam jamás había recibido un mensaje así de parte de su madre. Los cambios tan abruptos que estaban sucediendo en su vida, en su proyecto, en su laboratorio alimentaban el mar de confusiones que se estaba creando en su cabeza.

Mientras tanto, Axel se acercó al cristal de la cabina. Detrás de él, el coronel Retsor parecía el fantasma de un hombre, aún con los ojos cerrados, se veía pálido y cansado. En los monitores secundarios, una imagen térmica de baja resolución empezó a formarse, un subproducto de la altísima actividad mental de Sorell. No era código. Parecía... agua. Ondas de luz expandiéndose desde la corteza cerebral de Sorell hacia el exterior.

—No está solo soñando —dijo Steffan, casi sin aliento, por la estupefacción—. Está abriendo una puerta.

El mensaje de su madre quedó vibrando en la mano de Liam como una brasa encendida. Era la primera vez que la rigidez de su hogar se resquebrajaba para dejar ver algo de humanidad, pero el momento no podía ser más inoportuno. Liana estaba moviendo sus fichas, sembrando cizaña incluso en su círculo más íntimo para proteger lo que ella consideraba el "legado".




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