Proyecto Moros: Tiempo Muerto

Capítulo 7: Tiros de Caza

​Thiago logró deslizarse por una ventana del segundo piso, cayendo sobre el techo de un coche que amortiguó su caída con un estruendo metálico. Se puso en pie de un salto, con el bate de aluminio listo, pero la calle era un hervidero. Justo cuando un grupo de infectados se giraba hacia él, una mano lo agarró de la chaqueta y lo arrastró hacia el interior de un callejón oscuro.

​—¡Muévete si quieres seguir respirando! —le susurró una voz tensa.

​Thiago no tuvo tiempo de protestar. Siguió al desconocido entre contenedores de basura y rejillas de ventilación hasta que llegaron a un pequeño patio interior bloqueado por una verja pesada. Allí, el chico se detuvo y se quitó la capucha.

​—¿Erick? —jadeó Thiago, reconociéndolo de inmediato.

​Lo recordaba perfectamente de 2026. Erick vivía en el mismo barrio; lo había visto cientos de veces cruzando la plaza con sus cascos puestos. Pero algo no cuadraba. En su memoria, Erick siempre le había parecido un tipo más adulto, alguien que ya había dejado atrás el instituto hacía tiempo.

​—Gracias... me has salvado la vida —dijo Thiago, intentando recuperar el aliento—. Pero, oye... te recuerdo de casa. Siempre pensé que eras mayor que yo.

​Erick se sentó en un bidón de plástico vacío, limpiando una mancha de sangre de su antebrazo. Tenía la mirada cansada, como si llevara siglos en Morfos.

​—Lo soy, Thiago. Tengo veinte años. Los cumplí ayer, técnicamente.

​Thiago se quedó helado. Retrocedió un paso, mirando a Erick con una mezcla de miedo y confusión.

​—¿Veinte? Pero... la voz —balbuceó Thiago—. Aquella voz que retumbó en todo el cielo de 2026... fue muy clara. Dijo que solo nos llevarían a los jóvenes de 16 a 19 años. Por eso nos despedimos de nuestros padres, por eso lloramos sabiendo que ellos se quedaban... Si tienes veinte, ¿cómo es que no te has transformado? Deberías ser como ellos.

​Erick soltó una risa amarga y miró hacia el cielo gris de Morfos.

​—Mala suerte, supongo. El día que la voz del cielo habló y el mundo se volvió loco, ese era el día antes de mi cumpleaños. Tenía 19 años y 364 días. El "sistema" o lo que sea que nos trajo aquí me registró como apto por cuestión de horas.

​Thiago procesó las palabras. Recordó el caos de aquel día, el pánico en las calles cuando la voz anunció el reclutamiento de los jóvenes.

​—Cumplí los veinte aquí, en este agujero, poco después de aterrizar —continuó Erick, apretando los puños—. La voz del cielo no dijo qué pasaba con los que cumplían años dentro de la prueba. Parece que el anclaje se quedó conmigo porque entré en el límite. Soy un error, Thiago. Un error de veinte años caminando entre chavales de diecisiete.

​Thiago asintió, sintiendo un escalofrío. Erick era la prueba viviente de que las reglas de la voz no eran perfectas, pero también de que nadie sabía cuánto tiempo les quedaba de humanidad.

​—Pues menos mal que el cielo se equivocó contigo —dijo Thiago con seriedad—. Porque solo no habría salido de ese edificio.

​Erick se puso en pie y recogió su arma.

—No te confíes. Que siga siendo humano no significa que esté a salvo. Si te separaste en esa avenida, estarán buscándote, y en Morfos, buscar a alguien es la forma más rápida de que te encuentren a ti.

—Erick, esto no tiene sentido —soltó Thiago, bajando el bate—. Al principio todos pensamos que era un error. Un fallo en el teletransporte, una brecha en el tiempo... Pensamos que simplemente estábamos atrapados en el pasado y que la gente se había vuelto loca por alguna enfermedad.

​Erick se detuvo y lo miró fijamente. Sus ojos reflejaban una lucidez amarga, la de alguien que había tenido demasiado tiempo para observar las sombras.

​—No es un error, Thiago. Y deja de llamarlo "el pasado" —sentenció Erick, señalando el cielo de un tono gris metálico que nunca llegaba a ser azul del todo—. Yo también quise creer que era un fallo del sistema, pero he visto cosas en los suburbios que no pertenecen a ningún libro de historia. Esto es Morfos.

​Thiago sintió un escalofrío. Era la primera vez que escuchaba el nombre aplicado a la realidad que pisaban.

​—Es una simulación física, o una dimensión espejo, no lo sé —continuó Erick, bajando la voz—. Pero han moldeado este lugar para que se parezca al 2001 porque es el terreno de caza perfecto. Nos soltaron en una maqueta de la civilización para ver cómo nos despedazamos. La voz del cielo no nos envió a la historia, nos envió a un matadero diseñado.

​Thiago tragó saliva, mirando a su alrededor. La tienda de discos, el cine, los coches... todo parecía una escenografía macabra.

​—¿Y por qué sabes tanto? —preguntó Thiago con desconfianza.

​Erick apretó el agarre de su arma y su mandíbula se tensó. Por un momento, el guerrero endurecido dejó paso a un chico que solo quería volver a casa.

​—Porque no he dejado de moverme desde que llegué. Estoy buscando a mi hermano pequeño, Leo. Solo tiene dieciséis años. Nos separamos en el caos del primer día, cerca de una estación de metro.

​Erick hizo una pausa, mirando hacia el norte, donde las columnas de humo ensuciaban el horizonte.

​—He recorrido medio Morfos buscándolo. Cada vez que veo a un grupo de sobrevivientes, espero ver su cara. Tengo la esperanza de que siga vivo, de que sea tan duro como yo... o que haya tenido la suerte de encontrar a alguien que lo cuide. Por eso ayudo a gente como tú, Thiago. Porque espero que, en algún lugar de esta ciudad de mierda, alguien esté haciendo lo mismo por mi hermano.

​Thiago sintió una punzada de respeto hacia el chico de veinte años. No era solo un error del sistema; era un hermano mayor cumpliendo una promesa en un mundo que no debería existir.

​—Lo encontraremos, Erick —dijo Thiago con sinceridad—. Si sobrevive como tú, estará bien.

La noche en Morfos no era una ausencia de luz, era una presencia física, una capa de frío industrial que se filtraba por las rendijas de cualquier refugio. Thiago y Erick habían logrado colarse en la parte trasera de una antigua oficina de correos, un lugar lleno de sacas de lona vacías y estanterías metálicas que olían a papel viejo y humedad.



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En el texto hay: traicion, zombies, guerra

Editado: 10.04.2026

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