P.S I love you

Capítulo 3: Operación: ¡Ya busca pareja, Ly!

—¡Pongamos cámaras!

La cabeza de Raquel se levantó sobre los libros de química.
La observamos, cada uno con una expresión distinta, en mi caso: me estaba aguantando las ganas de reír.

—Eso es muy estúpido, Raquel —Lucas dejó caer su cabeza hacia atrás, golpeándose contra el sillón—. Es tan estúpido hasta para tú propia estupidez.

El chocolate humeaba desde nuestras tazas.
Mi madre nos había preparado la estancia para que nuestra tarde de estudio fuera placentera (otra situación cargada de sarcasmo)

—¡No sería estúpido! —Raquel parecía más despierta después del insulto que le dio Lucas— ¡Es innovador!

—Es caro —Ian atacó—, además ¿quien se va a quedar viendo las cámaras? ¿Tú? —Raquel abrió la boca dispuesta a protestar pero cerró los labios con una mueca impregnada de confusión— ¿La que siempre llega tarde a todas partes por dormir?

—¡Puede ser Ly! Él siempre está despierto desde temprano.

—¡Guarda silencio! —giré mi cabeza hacia todas partes, tratando de ver si mi madre no estaba cerca— Es un secreto.

—Ah sí, perdón —Raquel hizo un movimiento sobre sus labios. Su boca estaba sellada.

—Debemos pensar en otra idea — observé a Raquel por unos segundos— algo que ayude pero no sea tan cara, y no tan, eh, extrema.

Nuestra mirada recayó en Lucas.

—¡Pero si mi idea es buena! —pasó su mano por su cabeza, como si fuera a sujetar su cabello, pero estaba rapado— Solo tenemos que encerrar a todas las chicas en un salón e interrogarlas.

—Eso cuenta como secuestro —Ian suspirò.

—¿Y si les ofrecemos algo? —Lucas siguió tratando de encontrarle fundamento a su estrategia—, podemos decirles que les daremos pastel, una convivencia privada con Ly, o cualquier otra cosa. Si van por voluntad propia...

—Eso es engaño, además de asqueroso —Raquel hizo el ademán de jalarle en cabello a Lucas, pero a medio camino lo recordó y guardó su mano.

—¿En serio tenías que pedirles ayuda a estos idiotas? —Me preguntó Ian mientras los señalaba.

—Sí, somos un... equipo.

—Solo son unos idiotas.

—¡No somos idiotas! —ambos gritaron.

—Ignorare eso —Ian murmuró—. Mejor hagamos otra cosa y avancemos.

—¿Por qué no tratamos de darle contexto? —Raquel se acomodo y colocó el mentón sobre ambas manos—, hay que darle forma a la persona.

—Buena idea.

Ian tomó una hoja de su cuaderno. Escribió, cada tanto levantaba la mirada hacia mi, y entre otras esquivaba la cabeza de Lucas.
Al final termino, y con una sonrisa (una imitación extraña de la mía), arrancó la hoja y la colocó en el centro de la mesa.
La hoja tenía escrito lo siguiente:

¿Quien le manda cartas a Ly?

Le manda notas solo los martes.
La nota esta antes de la primera clase.
Le gusta el color azul.
Escrito con tinta negra.
Bonita letra.

—¿Se me pasa algo?

—Sí —el dedo de Raquel se colocó en el encabezado— Quién, lleva acento en la e, es pregunta. Debes aprender a escribir más pequeño, en minúscula y dentro de...

—¡Habló de las pistas! —con enojo, Ian colocó el acento— ¡Solo pistas!

—Ah, no, creo que no.

Ian elevó sus cejas bajo una mirada expectante, esperando a que añadiéramos algo más o fuéramos el punto bueno.

—Que es demasiado cursi —Lucas jugó con el borrador de Ian—, debe ser amante de esas películas asquerosamente románticas.

—¿Por qué lo dices? —pregunté.

—Es demasiado obvio —argumentó Lucas— ¿A quién se le ocurrirá enviar cartas si no es alguien que le guste el romance?

—Es un buen punto —señaló Ian—, solo alguien con un corazón romántico haría eso.

—¡Y tímida! —Raquel casi se tiraba sobre la mesa— Sino fuera una persona tímida lo haría de frente, sin importar la respuesta.

—En eso tienes razón —Ian lo anotó en su hoja asintiendo hacia Raquel—, entonces sus cualidades serían: una persona romántica, pero tímida, su color favorito debe ser el azul y...

—¿Por qué aseguras que le gusta el azul? —inquirió Lucas.

—¿Cuánto tiempo tienes recibiendo notas, Ly? —indagó de manera complementaria Ian.

—Hace un mes, para ser exactos fue el primer martes de la primera semana del regreso de vacaciones invernales.

Ian cerró los ojos. Quizá maquinaba rápido alguna manera en la que sus palabras fueran sencillas de entender. Nuestro círculo de amigos no era muy habilidoso en la comprensión.

—Considerando que podría ser un estudiante —Ian hablo—, un block de notas ya debía haberlo terminado entre las notas para Ly y en las anotaciones de la escuela, sin quitar el hecho de hacer una que otra anotación ridícula, si se le acabo, ¿por qué no comprar notas de otro color?

Raquel y Lucas aplaudieron, no pude evitar reír por lo bajo.

—¿Y si hacemos esa estrategia? —Lucas recobró su postura con una gran sonrisa en la cara. Como si esperara un premio.

—¿Cual? —cuestione.

—Solo observar. Podemos observar a todos los que nos rodean y ver si encajan con la información que tenemos.

—Es buena idea —Ian masajeo la cabeza de Lucas y este sonrió aún más—. Pensemos en personas que podrían encajar con ese perfil y observemos cada paso que hagan.

—Hagamos una lista por ahora —apuntó Raquel, ahora ella acercándose a mi, con una sonrisa similar a la de Lucas—. Compartimos clases desde hace mucho, podemos saber quiénes pueden encajar.

—Tienes razón —asentí—, así que pensemos.

En ese momento todos dejamos de hablar, cada uno debió pensar en opciones.

En nuestra clase el número de chicas y chicos eran cantidades casi iguales. En algunas clases podíamos sentarnos como quisiéramos, mientras que en otras era por el primer apellido y en algunas como el profesor quisiera.
Aún así, siempre terminaba sentándome con algunas chicas a mi lado.
La lista de posibles candidatas podía ser grande, aún así, la única persona en la que podía pensar era Lance.




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