P.S I love you

Capítulo 10: La demora en integrar dos corazones

Bien.

¿Cómo se inician las relaciones amorosas?

Según mi amplio estudio otorgado por las inagotables noches junto a mí madre —y unas cuantas junto a Lan—, donde veíamos películas románticas y sus derivados; las relaciones amorosas siempre iniciaban por diferentes apegos.

Estaban los que la mayoría de las comedias románticas aman, los enemies to lovers; aquellos que se odian hasta lo último de sus huesos, pero terminan amándose.

El típico de friends to lovers; relación que se basaba en un vínculo profundo.

El strangers to lovers; el más usado para las historias dramáticas —algunas veces también la comedia— donde el tipo con el que chocaste saliendo de una vergonzosa situación queda flechado y una historia que, para mí, parece más terrorífica que hermosa, termina sucediendo.

Armin y yo no encajábamos en ninguno. Era difícil ponernos en un cliché.

Ni siquiera podríamos ser friends to lovers, porque habíamos roto nuestra amistad desde pequeños, la brecha se volvió tanta que no nos reincorporamos, ni cuando nos reencontramos el primer día de la preparatoria, ni siquiera de esa vez que tuvimos que hacer equipo para la clase de historia contemporánea.

No éramos extraños, aunque no nos conocíamos profundamente, podíamos reconocernos cuando nos encontrábamos entre las calles.

No éramos enemigos. De eso, por mí parte era seguro. No lo odiaba y no podía pensar en un escenario donde lo odiará. Y era bastante obvio que él tampoco me odiaba, es decir, no le envías notas amorosas a tu enemigo.

¿Verdad?

Así que, quería colocar un nuevo cliché en la lista, no me importaba si se añadía a aquella lista interminable de decisiones idiotas y estupideces probabilísticas, nuestro cliché sería de compañeros de clase a amantes inesperados.

¿Había estado escrito eso antes? Esperaba que sí, para poder encontrar alguna película o libro que me dijera qué pasos seguir.

Porque estaba perdido en cómo actuar en esta situación.

—Quiero conocerte más.

Pronunció aquella frase sobre la melodía que sonaba en la cafetería del tío Lev, como si fuera el acontecimiento más mundano de la historia humana, y no una nueva manera de coqueteo directo entre ambos, pues, a pesar de estar separados por una mesa, podía observar como hasta su nariz se había sonrojado.

Armin, con un gorro tejido de color verde que hacía juego con su bufanda, el uniforme en perfecto estado y olor a perfume a pesar de haber estado en la clase de educación física, toda su presencia que dictaba de una persona cuidadosa se había visto desvanecida por su contante movimiento involuntario de sus manos.

—Es que, creo que debimos comenzar por ahí antes de comenzar con esto —la apertura de una sonrisa tímida exploró su rostro.

—Te escucho, ¿cual es tu plan?

—¿Te parece si nos hacemos preguntas básicas?

—¿Preguntas básicas?

—Sí, ya sabes, cosas básicas que debes conocer sobre alguien. Puedes pensar en las cosas que sabes de tus amigos y desconoces de mí.

—Me parece bien —dije totalmente extasiado. Amaba chismosear y algunas veces (solo algunas) alardear sobre mí.

—Empiezo yo —dejó su taza para observarme de manera fija—, ¿cuál es tu color favorito?

—El blanco —contesté sin dudar.

—¿Blanco?

—Sí, ya sabes, si dejas pasar la luz blanca... —hice un triángulo equilátero con mis manos. El intento.

—Se descompone en otros colores —terminó la oración por mí.

—Exacto, en consecuencia, no solo me gustaría el blanco, sino los colores en que se descompone.

—Suena lógico. Creo.

—¿Cuál es el tuyo? —cuestioné rápidamente. Quería eliminar el bochorno de haber sonado como un imbécil pretencioso.

—El verde.

—Claro —observé sobre su gorro y bufanda—. Aunque es el mismo de cuando éramos niños

—Sí, me sigue gustando, pero haz la siguiente pregunta.

— ¿Canción favorita?

—Es difícil esa pregunta. Normalmente tengo muchas o cambio constantemente de canción favorita.

—Bueno, ¿cuál es tu actual canción favorita?

Tras unos segundos donde observé que cerró sus ojos, en un estado puro de meditación, contestó.

—Actualmente me la paso escuchando Head Over Heels de Tears for Fears, me gusta mucho.

Trate de hacer memoria antes de contestarle. Busqué en cada pequeño rincón de mi cerebro para encontrar al menos un fragmento de lo que había mencionado Armin.

—Nunca la he escuchado.

—¿Cómo dices? ¿Nunca has escuchado Tears for Fears? ¿En serio?

—¿Son famosos?

—¡Totalmente! Quizá no al punto donde recuerdes sus caras, como QUEEN, pero probablemente has escuchado algunas de sus canciones, en alguna película o en la radio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.