Hoy desperté con ganas de escribir un verso,
pero no de amor ni el recuerdo de sus besos,
un verso que hable sobre la nostalgia
y la melancólia,
pero mis palabras callan,
las letras ya no lloran
y mis ideas se pierden en el laberinto de mi mente,
pero aún así se despierta este poema
bostezando largamente en mi papel.
Hay tanto anhelo en ella
tantos recuerdos que llaman a la nostalgia,
tantas penas pronunciadas en verbos,
de unas manos que ya no palpan si no solo a la monotonía,
de unos ojos que no ven cuando el rocío hace gotas.
Hoy quise de nuevo escribir un verso,
que no se trate de ella,
si no de mí eterno romance con la nostalgia,
y de las noches ausentes
de una luna rota
y las tenues noches frías
Hoy quise completar la historia de este verso,
un verso que traté de aquel peregrino
que escribes en las hojas añejadas,
de aquel árbol de su alma