Capítulo 1
Yo era la niña que todos creían feliz.
La del uniforme impecable,
los zapatos brillantes,
la que siempre tenía algo nuevo,
la que nunca parecía tener problemas.
Desde afuera, mi vida se veía perfecta.
Pero nadie sabía lo que pasaba cuando llegaba a mi cuarto, cerraba la puerta…
y el silencio me abrazaba más fuerte que cualquier persona.
Ahí era donde yo dejaba de fingir.
Ahí lloraba.
♡
Crecí sin mamá.
Y no fue algo que entendí sola…
me lo recordaron otros.
“¿Tú no tienes mamá?”
Esa pregunta se me quedó clavada en el pecho.
Porque no era solo curiosidad…
era un recordatorio constante
de lo que me faltaba.
Yo veía a mis compañeras correr hacia sus mamás, abrazarlas, contarles cosas, reírse juntas.
Y en mi mente siempre aparecía el mismo pensamiento:
“¿Qué se sentirá tener una mamá?”
Llegué a preguntarlo.
Y me miraban como si estuviera loca.
Pero no era locura.
Era vacío.
♡
Mi papá era un hombre trabajador.
De esos que dan todo por sus hijos.
Nunca me faltó nada material.
Tenía el mejor uniforme,
los zapatos más brillantes,
los juguetes que cualquier niña quería…
Mi papá me daba todo.
Pero mientras él me daba todo eso…
yo necesitaba algo que no sabía cómo pedir:
su tiempo.
Su atención.
Su amor sin prisa.
♡
Yo solo quería jugar con él.
Quería que se sentara conmigo,
que me preguntara cómo estaba,
que me abrazara porque sí.
Pero muchas veces no podía.
Porque estaba trabajando…
o estaba cansado.
Y yo lo entendía.
Pero entender…
no quita el dolor.
♡
Así fui creciendo:
con las manos llenas…
y el corazón vacío.
Aprendiendo a no pedir,
a no molestar,
a no esperar demasiado.
Porque cuando esperas y no llega…
duele más.
♡
En el colegio aprendí otra forma de dolor.
Un día la profesora dijo que lleváramos a nuestros papás.
Y alguien, entre risas, dijo:
“¿Y Lorena a quién va a traer,
si no tiene ni mamá ni papá?”
Se rieron.
Y en ese momento sentí algo que no sabía explicar.
No lloré.
No dije nada.
Pero por dentro…
algo se rompió.
♡
Ese día no solo me sentí diferente.
Ese día me sentí menos.
Y esa sensación…
se quedó conmigo.
♡
Por fuera, yo seguía siendo la misma niña.
La que reía.
La que molestaba.
La que parecía feliz.
Pero por dentro…
todo era distinto.
Cuando estaba sola en mi cuarto, lloraba.
Pensaba que no era suficiente.
Que algo estaba mal conmigo.
Que si mi mamá no estaba… era por mi culpa.
Llegué a creer que yo no era digna de ser amada.
#1671 en Otros
#309 en Relatos cortos
#34 en No ficción
historia de vida, superación personal., motivación emocional
Editado: 24.05.2026