Sala A15, área de entrenamiento, segundo piso
Ly estaba tirado en el suelo, jadeando como perro, apretaba la daga en su mano tan fuerte que sus nudillos se le pusieron blancos.
—setenta —dijo Merlio.
Ly volteó a ver el marcador en la pared: Merlio 70 victorias, Ly 0 victorias, 0 empates.
Entrecerró los ojos, frunció el ceño, volteó para otro lado porque no quería seguir viendo esos números de mierda, se paró acomodándose el pelo con la mano libre y volvió a ponerse en posición de pelea.
Merlio lo observó por unos segundos con una cara curiosa.
—¿Si sabes que aunque intentes ocultar tus ojos todos se pueden dar cuenta, verdad?
Ly apretó los dientes.
—Cállate, no quiero oírlo.
—¿Por qué los ocultas?
—¡Que te calles!
Merlio empezó a esquivar los ataques de Ly otra vez, ni siquiera atacaba de vuelta, solo se movía como si estuviera bailando.
—Tus ojos no tienen nada de malo, ¿por qué los ocultas?
—¡Cierra tu maldita boca! —Ly atacó más rápido, más fuerte, sentía que la rabia le quemaba en el pecho—. ¿A quién le gustaría tener ojos color sangre?
Sus ataques se volvieron más salvajes, más potentes, pero Merlio los seguía esquivando como si nada.
—Conozco a alguien que hubiera pensado que tus ojos son hermosos.
Ly sintió algo romperse dentro de él.
—¡Deja de hablar o te mataré! ¡No necesito tu lástima!
Atacó todavía más rápido fuerte, la daga cortó el aire tan rápido que el peliverde podía sentir la brisa de ese ataque, Merlio suspiró y le sonrió.
—Al parecer alguien es temperamental.
Ly aprovechó esa fracción de segundo, giró y le cortó parte de su mejilla izquierda con su daga.
Le dio.
Sonrió.
Merlio lo agarró del brazo y lo aventó contra la pared.
Ly sintió el golpe en toda la espalda, cayó al suelo tosiendo.
—setenta y uno —dijo Merlio con esa sonrisa burlona que Ly quería arrancarle de la cara.
Unos minutos después, Yanna caminaba por los pasillos con unas toallas en la mano, se paró frente a la puerta que decía Sala A15 y la abrió justo cuando Ly salió volando y se estrelló contra la pared.
Se quedó congelada.
—Número setenta y ocho—Merlio se llevó la mano a la boca riéndose.
Yanna volteó a ver el marcador: Merlio 78 victorias, Ly 0 victorias, 0 empates.
Suspiró mientras veía a Ly en el suelo, claramente irritado, se agachó y puso su mano en el hombro de Ly.
—Que no te afecte, eres fuerte pero Merlio es una bestia, creo que podría decir que es el más fuerte de nuestra facción M.
—¿Facción M?
Yanna se quedó procesando lo que acababa de escuchar, volteó a ver a Merlio con una mirada que decía “en serio”.
—¿En serio se te olvidó decirle que Mainer está dividido en dos facciones?
Merlio se puso la mano en la barbilla como si estuviera pensando profundamente, con cara de tonto.
—Ah, sí, se me olvidó, qué mal.
Dijo esto con una sonrisa mientras tanto Yanna como Ly lo fulminaban con la mirada.
Yanna suspiró y se volteó a ver a Ly.
—Mainer está dividida en dos facciones, B y M, la M la dirige Jacob, nuestro jefe, y la B la dirige el otro líder, Jonathan.
—¿Por qué está dividido? ¿Cuál es el punto?
—Cuando pasaron de sucesor no pudieron decidir cuál de los dos hermanos lideraría Mainer, así que lo dividieron en dos, la facción B se encarga más que nada de cosas políticas, información, rescates y capturas, nosotros, la M, nos encargamos más de rastrear, localizar y…
Ly vio la cara de Yanna cambiar, algo en su expresión se puso seria.
—¿Y…?
—Asesinar —dijo Merlio.
El aire se puso pesado, Ly se quedó un poco sorprendido porque ninguno de los dos parecía esa clase de persona pero no dijo nada.
—No matamos gente inocente, no te preocupes —Yanna se apresuró a decir—, al menos, Merlio es capitán de nuestra división y nosotros no matamos civiles.
—¿Y las demás divisiones…?
Merlio sonrió.
—No hagas preguntas de las cuales no quieres respuestas.
Ly suspiró, se volvió a poner en posición de combate pero Yanna lo detuvo.
—Merlio, ¿si le explicaste al menos el Kharūn o solo están peleando porque sí?
Merlio puso su cara de estúpido y dijo que lo olvidó, con una sonrisa.
Yanna frunció al oír su despreocupada respuesta.
—Ya, ya, no hay que enojarse, ahorita se lo explico —Merlio se estiró como si acabara de despertar—. Ok, escucha bien porque no lo voy a repetir.
Se cruzó de brazos.
—Si sabes que todos tenemos un alma ¿verdad? Bueno pues tú alma se divide en dos, el cuerpo funciona como su anclaje principal, pero no como su límite absoluto. Mientras el alma se mantiene estable, cumple su función básica de sostener la vida, pero cuando se fuerza más allá de ese estado normal, puede manifestarse de dos maneras opuestas que no pueden ocurrir al mismo tiempo sin riesgo, la primera mitad una mitad puede liberar algo llamado Kharūn,
Ly parpadeó, tratando de procesar.
—El Kharūn surge cuando un alma aprende a desacoplar parcialmente su identidad del cuerpo sin perder estabilidad. La mayoría de las personas solo pueden existir a través de su cuerpo, pero algunas, por disciplina, trauma, voluntad, deseo o autoconocimiento, logran sostener su sentido del yo incluso cuando dejan de usarlo como único punto de referencia. En ese punto, el alma puede proyectar una parte de sí hacia el exterior y hacer que esa proyección interactúe con el entorno como una extensión del individuo. El Kharūn no es una función necesaria del alma, sino una habilidad, igual tiene diferentes naturalezas pero eso ya depende de las capacidades del usuario.
Merlio caminó hacia Ly.
—La inclinación Light y Dark son las únicas naturalezas capaces de crear el Axioma,este surge cuando el Kharūn se mantiene proyectado de forma estable, convirtiendo un área en una extensión directa del usuario. En ese espacio, todo interactúa primero con su alma proyectada, es como si fuera un espacio individual de él en el universo, dándole control del combate dentro del dominio. El Axioma no otorga invencibilidad, solo funciona mientras el usuario pueda sostener su proyección sin que su alma se fracture.