Punto carmesí

Capítulo 4: Kharūn?

8:37 a.m Dormitorio de Merlio

Ly bostezó y abrió los ojos lentamente, la luz de la mañana se colaba por la ventana y le pegaba directo en la cara, se volteó para que no le diera el sol en la cara y notó que la cama de Merlio estaba vacía, las sábanas todavía revueltas pero sin rastro del peliverde.

“¿Quién demonios tiene cosas que hacer a esta hora?” pensó mientras se frotaba los ojos.

Se quedó acostado mirando el techo, los pensamientos empezaron a llegar abrumándolo, Yudy, su madre, Mainer, Ber, los experimentos, todo se mezclaba en su cabeza como un remolino que no podía detener, intentó mantenerse positivo, intentó convencerse de que todo estaría bien pero el miedo se colaba entre sus pensamientos como agua entre los dedos, ¿y si Yudy estaba sufriendo? ¿Y si su madre realmente estaba muerta? ¿Y si todo esto era inútil?

Apretó los dientes, no, no podía pensar así.

La puerta se abrió de golpe.

—Vamos —dijo Merlio entrando como si nada.

Ly se sentó en la cama sobresaltado.

—¿Ir a dónde?

—Al área de entrenamiento, apúrate.

Ly soltó un quejido largo y dramático mientras se dejaba caer de nuevo en la cama.

—¿Vamos a entrenar juntos otra vez? A esta hora?

—No, hoy es tu día de suerte —Merlio se cruzó de brazos con esa sonrisa burlona—, tengo cosas que hacer así que vas a entrenar con Jerssey.

La cara de Ly se deprimió todavía más, frunció el ceño.

—¿Con la cuernuda? No, ni loco, prefiero entrenar contigo mil veces.

Merlio se rio.

—No es como que tengas opción mocoso, míralo de este lado, aunque no eres débil necesitas ser más fuerte si pretendes encontrar a tu hermana.

Ly sintió algo encenderse en su pecho al escuchar eso, Merlio tenía razón, si quería salvar a Yudy tenía que dejar de quejarse como niño.

Se levantó de un salto y empezó a vestirse rápido.

Pasillos del área de entrenamiento

Ly caminaba al lado de Merlio por los largos pasillos, el sonido de sus pasos resonaba en las paredes blancas, había gente pasando de un lado a otro, algunos entrenando en salas con las puertas abiertas, otros charlando en grupos pequeños, todos con el rombo amarillo en alguna parte de su ropa.

—Oye —Ly volteó a ver a Merlio con curiosidad—, ¿qué asuntos tienes que no puedes entrenar conmigo?

—Voy a acompañar a Jacob a una reunión que tiene con su hermano.

—¿Su hermano?

—Jonathan, el otro líder de Mainer, ya sabes, la facción B.

Ly recordó que Yanna le había explicado sobre las dos facciones, sintió curiosidad.

—¿Cómo es? ¿Jonathan?

Merlio lo miró de reojo.

—Te lo diré otro día, tengo que irme ya.

Se detuvieron frente a la puerta que decía “Sala A15”.

—No te preocupes —Merlio le dio una palmada en el hombro—, me aseguraré de llegar a tiempo mañana para la misión.

—Sí, sí, como digas.

Merlio se fue caminando por donde vinieron, Ly se quedó ahí parado frente a la puerta, pensando, ¿cómo sería Jonathan? ¿Sería aterrador como Jacob? ¿O más amable? ¿Tal vez tímido? No parecía probable que alguien tímido liderara la mitad de una organización enorme como Mainer.

Suspiró pesadamente.

Tendría que entrenar con la cuernuda.

Abrió la puerta, una bola de fuego le pasó rozando la cara.

—¡¿Qué carajos?! —Ly se tiró al suelo esquivando el ataque por puro instinto, sintió el calor quemar el aire donde su cabeza estaba hace un segundo—, ¡¿estás tratando de matarme?!

Jerssey estaba parada en medio de la sala con una mano extendida, todavía humeando, se rio.

—Eres un debilucho si un ataque como ese te mataría.

Ly se levantó sacudiéndose el polvo, su mente regresó a esa larga explicación que le habían dado ayer, Kharūn y Surf, ¿así se llamaban? Recordaba que dijeron que podían generar ese tipo de cosas, ataques, armas, lo que sea.

Se acercó a Jerssey.

—Enséñame cómo.

—¿Cómo qué?

—Cómo hiciste eso, la bola de fuego.

Jerssey parpadeó, dudó un segundo y después estalló en carcajadas.

—¿Ni siquiera sabes cómo usar tu Kharūn? Dios, eres más inútil de lo que pensaba.

Ly frunció el ceño.

—Solo dime cómo se hace.

—No.

—¿Qué? ¿Por qué no?

—Porque me da la gana, debilucho —se burló cruzándose de brazos.

Ly iba a responder cuando la puerta se abrió de nuevo.

—Buenos días —Yanna entró con una bolsa en las manos—, Merlio me dijo que iba a traer a Ly al entrenamiento apenas se despertara así que supuse que no había desayunado.

Los ojos de Ly se iluminaron como si hubiera visto un tesoro.

—¿Es comida?

—Sí, toma.

Le extendió la bolsa y Ly prácticamente se la arrancó de las manos, sacó un pan relleno y empezó a devorarlo como si no hubiera comido en años, Yanna se rio sorprendida.

—Vaya, comes rápido.

—Come como un puerco —dijo Jerssey arrugando la nariz.

Ly habló con la boca llena.

—Mejor que tener un cuerno feo en la cabeza.

—¡¿Qué dijiste?!

Yanna suspiró y se sentó en el suelo junto a Ly que seguía comiendo, esperó a que tragara antes de hablar.

—¿Puedo preguntarte algo?

Ly asintió mientras mordía otro pedazo de pan.

—¿Eres cien por ciento humano o tienes sangre de Demoino? Es que jamás había visto a otro humano con ojos carmesí, Jacob solo dijo que esos ojos tienen una anomalía pero no dijo cuál era, nadie sabe cuál es.

Ly inclinó su cabeza en confusión, todavía masticando.

—¿Cómo que si tengo sangre de Demoino? No entiendo a qué te refieres.

Yanna y Jerssey se quedaron en silencio total, sus bocas ligeramente abiertas.

—No puede ser —murmuró Jerssey.

Yanna parpadeó varias veces.

—Ly, ¿tú sabes cuáles son los tipos de raza?

—Sé que hay diferentes razas pero no sé cuáles son exactamente.

Yanna puso una cara de cansancio y suspiró profundamente, se llevó una mano a la frente.



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En el texto hay: fantasia, aventura

Editado: 23.01.2026

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