5:47 p.m., azotea dentro del área de comida, Mainer
Ly estaba sentado en el borde de la azotea con las piernas colgando, comiendo un pedazo de carne mientras miraba el atardecer, el cielo se teñía de naranja y rosa, las nubes parecían algodón de azúcar quemado, estaba absorto en sus pensamientos cuando algo helado tocó su mejilla.
Se sobresaltó y volteó rápidamente.
Era Yanna con una botella de agua helada en la mano, sonriendo.
—Toma —le extendió la botella.
—Gracias —Ly la aceptó y volvió a voltear hacia el atardecer.
Yanna le echó un vistazo al cielo también, los colores se reflejaban en sus ojos.
—¿Qué estabas haciendo?
—Pensando.
—¿En qué?
Yanna se sentó junto a él, sus piernas igual colgando del borde.
Ly desvió su mirada, hubo unos segundos de silencio donde solo se escuchaba el viento soplando suavemente.
—Estoy asustado —admitió finalmente con voz baja.
—¿Te da miedo que los ataquen en la misión?
—No.
Ly apretó la botella entre sus manos, el plástico crujió ligeramente.
—Me da miedo ir a Ber y descubrir que mi hermana está muerta, que mi mamá igual está muerta, porque si eso fuera cierto entonces no sabría qué debería hacer con mi vida.
Su voz se quebró un poco al final.
—¿Llorar? ¿Aislarme? ¿Seguir viviendo? No lo sé.
Yanna lo miró con tristeza, sus ojos se suavizaron y puso su mano en el hombro de Ly con calidez.
—Yo tampoco puedo saber cuál sea la verdad, pero sea cual sea yo estaría contigo para apoyarte, no tienes que enfrentarlo solo.
Ly al escuchar eso le sonrió, una sonrisa pequeña pero genuina.
—Gracias.
Volvió a ver el atardecer más animado.
—Es muy hermoso ¿verdad?
—Sí —Yanna respondió sin apartar la mirada de él—, es muy hermoso.
Pasos se acercaron detrás de ellos.
Nael apareció con su expresión seria de siempre.
—Tienen que irse.
Ambos lo miraron confundidos.
—¿Qué sucede? —preguntó Yanna.
—Tienen que ir a la facción B.
Ly levantó sus cejas con curiosidad, ¿la facción B? ¿Por qué?
—¿Por qué tenemos que ir allá? —Yanna se puso de pie.
—No lo sé, fue una indicación de Jonathan.
Al escuchar ese nombre los ojos de Ly se llenaron de curiosidad, se paró de un salto.
—Vamos —dijo Nael mientras empezaba a alejarse.
Ambos lo siguieron rápidamente, Ly caminaba con paso apresurado, sus pensamientos se llenaron de curiosidad por saber cómo era ese tal Jonathan, el hermano de Jacob, el otro líder de Mainer, ¿sería igual de frío? ¿Más amable? ¿Intimidante?
Hace unos minutos. Facción B, Mainer
Un hombre rubio estaba sentado en una oficina lujosa absorto en sus pensamientos, el escritorio frente a él era de madera oscura pulida, había estanterías llenas de libros antiguos y documentos clasificados, la luz de la tarde entraba por ventanas enormes creando sombras largas en el suelo de mármol.
Un hombre de ojos turquesa entró a la oficina sin hacer ruido.
—¿El chico carmesí está en la facción M? —preguntó el rubio sin levantar la vista.
—Sí, señor.
—Manda a alguien a traerlo.
El hombre asintió y desapareció tan silenciosamente como había llegado.
Unos minutos después
Nael, Yanna y Ly caminaban por unos pasillos que este no reconocía, las paredes aquí eran diferentes, más decoradas, con cuadros elegantes y lámparas que parecían caras, vio a muchas caras nuevas y sentía que algunos de ellos lo miraban fijamente, susurraban entre ellos cuando pasaba.
Los chicos siguieron caminando hasta que se toparon con una puerta gigantesca dorada y azul, los detalles tallados en la madera brillaban bajo las luces, parado enfrente de la puerta estaba el hombre de ojos turquesa que había estado en la oficina.
Se acercó directamente a Ly.
—Pasa adentro.
Puso su brazo bloqueando el paso de Nael y Yanna.
—Ellos no pueden pasar contigo.
Nael lo miró seriamente.
—¿Por qué?
—Órdenes de Jonathan.
Yanna se preocupó, miró a Ly con ojos inquietos.
Nael solo entrecerró los ojos y se apoyó en la pared con los brazos cruzados, claramente molesto pero sin protestar más.
Ly tragó saliva y empujó las enormes puertas.
Al entrar a la oficina se quedó con la boca totalmente abierta al ver lo gigantesca que era, el techo gigantesco, había una alfombra amarilla que llevaba hasta el escritorio al fondo, era como estar dentro de un palacio.
De reojo vio a un hombre rubio que lo estaba viendo fijamente desde el fondo de la habitación, sentado cómodamente en una silla que parecía más un trono.
—Tú eres Ly ¿verdad?
Ly asintió mientras se acercaba lentamente.
—¿Por qué vine acá?
El hombre puso una leve sonrisa.
—Acércate.
Ly obedeció, sus pasos sonaban en el silencio de la oficina.
Cuando llegó frente al escritorio, el hombre ya no sonreía.
—¿Eres consciente realmente del riesgo de unirte a Mainer M?
Ly entrecerró los ojos y asintió.
Jonathan se recostó cómodamente en su silla, juntó las manos frente a su cara.
—No, no lo sabes —su voz era seria ahora—, por si no lo sabías, Mainer M es la facción más peligrosa, hay muchas más muertes ahí y son los que constantemente se meten en más problemas y con más enemigos.
Lo miró fijamente con ojos que parecían analizarlo hasta el alma.
—Especialmente esos ojos que tienes te van a hacer un mayor objetivo, con tus habilidades actuales fácilmente podrías morir en tu primera misión de la nada.
Jonathan sonrió de nuevo.
—Únete a la facción B.
Ly se sorprendió bastante, sus ojos se abrieron.
—¿Por qué querría que me una?
Jonathan lo miró con calma.
—La facción de Jacob está constantemente en peligro, tú estarías más seguro con nosotros, aunque ciertamente nosotros igual arriesgamos nuestra vida en nuestras misiones, yo mismo asignaría a alguien que te proteja en todo momento.