Hace aproximadamente dos años, Mainer, facción B
Jonathan estaba caminando por unos pasillos cuando escuchó un alboroto cerca, voces gritando, el sonido de forcejeo, se acercó rápidamente para ver qué pasaba.
Varios miembros de su facción estaban llevándose a alguien esposado con esposas oscuras que brillaban con un resplandor extraño.
Al ver quién era se quedó totalmente congelado.
La cara de Sher estaba cubierta de sangre, tenía golpes morados en la mejilla y el labio partido, mientras se lo llevaban arrastrando por el pasillo.
Un montón de gente y voces se acercaron a Jonathan tratando de explicar lo que estaba pasando, todos hablando al mismo tiempo.
—Señor, encontramos a—
—Su esposa está—
—Había sangre por todos lados—
—No sabemos qué pasó exactamente pero—
Sin embargo él solo podía escuchar el eco, las voces sonaban lejanas, distorsionadas, como si estuviera bajo el agua.
Sher fue arrastrado por el pasillo y al pasar al lado de Jonathan sus ojos se encontraron, tuvieron un contacto visual que pareció durar siglos, Sher no dijo nada, no intentó explicarse, solo lo miró con esos ojos vacíos antes de ser llevado.
Jonathan no pudo apartar su mirada de Sher, sintió una punzada en el pecho que no podía explicar.
Actualidad, 7:48 p.m., Mainer, facción M
Yanna, Nael y Ly estaban caminando por los pasillos para llevar a este último a la habitación de Merlio, tras salir de la facción B los tres estuvieron platicando todo el rato.
—¡Y luego me hizo correr con dos pesas de treinta kilos atadas! —se quejó Ly haciendo gestos dramáticos—, ¡treinta kilos! ¿Estás loco?
Nael caminaba con las manos en los bolsillos completamente indiferente.
—No es tanto.
—¡Me dio golpes que según él no dolían! ¡Casi me rompe las costillas!
—Exageras.
—¡Y si me atrapaba me daba otros cincuenta golpes y cincuenta sentadillas con las pesas todavía puestas!
—Solo fueron veinte sentadillas.
—¡Fueron cincuenta!
Yanna se reía mientras los escuchaba discutir.
Llegaron al dormitorio de Merlio y Nael y Yanna se detuvieron frente a la puerta.
—Prepárate para mañana —dijo Nael seriamente.
—Buena suerte —agregó Yanna con una sonrisa cálida.
Ly asintió mientras entraba al cuarto, vio que el peliverde no estaba, la cama de Merlio estaba vacía y bien tendida, recordó que Merlio estaba con Jacob, él mismo se lo había dicho, dijo que no se preocupara ya que llegaría a tiempo para la misión.
Ly entró y se sentó en su cama, empezó a pensar en cómo se imaginaba la misión, varias personas les habían dicho que estuvieran alerta porque había probabilidades de que los atacaran, apretó los puños solo de pensar en eso.
Tampoco podía dejar de preocuparse por Yudy, él la vio morir frente a él, vio cómo dejaba de respirar, cómo cerraba los ojos pero una parte de él realmente deseaba que ella estuviera viva de alguna manera inexplicable, que todo hubiera sido un error, una ilusión.
Ly suspiró y se acostó en su cama, volteó a ver la cama vacía de Merlio y decidió esperar a que volviera para dormirse.
Dos horas después
Merlio todavía no llegaba.
Ly apretó su mandíbula, sintió la irritación crecer en su pecho pero exhaló tratando de calmarse, pensó que seguramente estaba ocupado con Jacob en algo importante.
“Debería dormir para tener energías para la misión” se dijo a sí mismo mientras empezaba a cerrar los ojos para al fin descansar la cama de Merlio seguía vacía.
9:31 p.m., Ber, zona aislada del invernadero
Emily observaba un montón de flores azaleas, sus pétalos rosas y blancos brillaban bajo la artificial luz de la luna que se colaba por el techo de vidrio del invernadero, su piel se veía algo pálida y cansada, tenía un poco de ojeras marcadas debajo de sus ojos.
Resultó que Clemaria no solo la estranguló, según el análisis de Aco también tenía veneno en su sistema, aunque Emily no sabía en qué momento Clemaria la envenenó, había estado pensando en cómo pudo hacerlo, ¿en las manos? ¿En el aire?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por pasos acercándose.
Sher apareció entre las flores con las manos en los bolsillos.
—¿Por qué caminaste hasta aquí en ese estado?
Emily no volteó a verlo, siguió observando las azaleas.
—No soy un bebé frágil como para estar restringida al hospital.
Sher sonrió burlonamente.
—¿Te duelen las piernas?
—Un poco.
—Ah, lo siento —dijo con tono sarcástico—, la próxima vez no seré tan brusco.
Emily frunció el ceño inmediatamente al captar el doble sentido y le pateó el pie con fuerza.
Sher saltó en un pie mientras se agarraba el pie golpeado, sonreía burlonamente.
—Qué temperamental.
Pero entonces Sher se paró normal y casualmente le preguntó:
—¿Qué antídoto te dieron para el veneno?
Emily finalmente lo volteó a ver.
—Según Aco el veneno era de una Rosa de Vidrio Carmesí, me preparó un remedio casero con su Kharūn.
—Ya veo —Sher sonrió—, me alegra que estés bien.
Se dio la vuelta para irse.
—Solo vine a ver cómo estabas, mañana debo ir a la frontera por una misión.
Emily asintió tranquilamente.
—Ten cuidado, buena suerte.
—No la necesito —respondió mientras se alejaba entre las flores.
El chico caminaba con los ojos entrecerrados y una mirada como si hubiera confirmado algo importante, sus manos se apretaron dentro de los bolsillos.
Zonas Nobles, Ber
Las zonas nobles en Ber eran los lugares donde habitaban los que venían de la nobleza, estas zonas eran básicamente como su propio palacio individual o familiar para cada noble, enormes mansiones con jardines extensos, guardias privados y lujos que la gente común nunca vería.
Nihilem estaba dentro de sus aposentos, eran ridículamente gigantescos, el techo se perdía en las sombras de arriba, había columnas de mármol blanco y cortinas de seda que caían desde ventanas tan altas como edificios, caminó y se paró frente a su closet del tamaño de una casa mientras empezaba a desabotonarse los botones de su camisa blanca.