Área de comida, Mainer
Cuando Merlio no se apareció en su cuarto, Ly algo decepcionado quiso aclarar su mente y qué mejor forma que comer, ya se había comido diez pedazos de carne, ocho panes y cinco galletas, el plato frente a él estaba lleno de huesos y migajas.
El chef lo fulminaba con la mirada desde la cocina, sus ojos entrecerrados y brazos cruzados.
—¿Sabes que debes pagar por eso, verdad?
Ly casi se atraganta con el último pedazo de pan al oír eso, empezó a toser, claramente no tenía dinero y se preguntó en su mente por qué demonios si todo se lo habían dado gratis hasta ahora.
Un chico con un peinado manbun se acercó y le susurró algo al chef, este se sobresaltó, miró a Ly de nuevo con una expresión diferente y se fue a seguir cocinando sin decir más.
El hombre del manbun se acercó a Ly, miró por un momento el suéter negro que traía el chico, sus ojos se detuvieron en el y después lo miró a la cara.
—Tú eres Ly ¿verdad?
Ly asintió mientras tragaba el último pedazo de pan.
—Me llamo Hunter —se presentó con una sonrisa amigable—, Nael me dijo que no sabes usar el Kharūn.
—Ah, sí, todavía no —Ly se limpió las migas de la boca con el dorso de la mano.
Hunter se sentó frente a él y su expresión se puso seria.
—Necesitas saber algo importante, si te enfrentas a alguien que tenga más de treinta y cinco por ciento de sangre Celestial tus dagas no le harán directamente nada, y si te enfrentas con uno de veinte por ciento de sangre Celestial aunque tus dagas sí puedan dañarlo se regeneraría en poco tiempo.
Ly puso una expresión de preocupación, sintió que el estómago se le revolvía.
“¿Por qué nadie me había dicho eso?” pensó sintiendo pánico crecer en su pecho.
Hunter se rio al ver su cara.
—No te preocupes por el momento, tengo armas que te podrían servir, sin embargo no podrán bloquear ataques de Kharūn pero sí les podrás hacer cierto daño a tu oponente.
—¿Qué es?
—Sígueme.
Área de armería, Mainer
Ly no había estado en este lugar, era enorme, había demasiadas armas de todo tipo y tamaños colgando en las paredes, espadas largas, hachas de doble filo, lanzas con puntas brillantes, mazos del tamaño de una persona, dagas de todo tipo, arcos y flechas, el olor a metal y aceite llenaba el aire.
Hunter siguió caminando entre los pasillos llenos de armas.
—Entonces ¿qué arma voy a usar? —preguntó Ly mientras miraba fascinado todo alrededor—, ¿es mágica o algo así para dañar a Celestiales y Demoinos?
Hunter se rio de él.
—No, el arma tiene un veneno especial.
Ly se sorprendió.
—¿El veneno solo afecta a otras razas y no a humanos? —preguntó con una cara preocupada, esperando desesperadamente que solo afectara a otras razas.
Hunter con una cara tranquila le respondió:
—Afecta a todos, así que cuídate de no cortarte porque, bueno, digamos que no sería muy cómodo para ti.
Ly se quedó tieso al oír eso, ya se estaba imaginando que moriría en el combate por cortarse a sí mismo, sudó frío.
—Ahh, si, antes de que se me olvide, este veneno no le afecta a esas razas como nos afecta el veneno a nosotros, este veneno lo único que hace es ralentizar su regeneración, ellos no sufren de los efectos comunes que los humanos tienen al ingerir veneno.
Antes de que Ly pudiera reaccionar Hunter volvió a hablar para preguntarle algo:
—Tú peleas con dagas ¿verdad?
Ly asintió nerviosamente.
—Ah, eso hace las cosas más fáciles —Hunter dijo aliviado—, no tendré que preparar un arma nueva ya que tengo dagas envenenadas.
Sacó dos dagas de una caja especial, se veían completamente normales, metal gris brillante con mango negro.
Ly las miró con cara de confundido.
—Se ven… normales.
—Ese es el punto —Hunter sonrió—, te recomiendo usar guantes para que el simple hecho de tocar la daga no te debilite.
—¿Tendré que usar guantes cada vez que use cosas con veneno?
Hunter en un tono sarcástico le dijo:
—Bueno, podrías ingerir porciones pequeñas del veneno a diario para desarrollar resistencia a él.
—¡No, no, no! —Ly negó rápidamente agitando las manos.
—Lo supuse —Hunter se rio mientras sacaba unos guantes negros de un cajón.
—Espera —Ly inclinó su cabeza—, si se puede generar resistencia entonces ¿por qué sigue siendo funcional el veneno?
—Buena pregunta —Hunter le lanzó los guantes—, solo tres personas saben la fórmula de ese veneno, una soy yo, así que es prácticamente imposible que alguien desarrolle resistencia específica a este.
—Ya veo.
Hunter le aclaró mientras envolvía las dagas en tela especial:
—Estas dagas tienen veneno pero no en una cantidad exagerada ya que ese veneno en realidad es pesado, y como tú no eres resistente a él—
Sonrió con una sonrisa que no tranquilizaba para nada.
—Te deseo suerte de que no te topes con alguien con más de cincuenta por ciento de sangre Celestial o Demoino, o un híbrido dragón.
Ly puso cara de angustia cómica, sus ojos se abrieron como platos y su boca quedó ligeramente abierta.
Hunter lo empujó suavemente hacia afuera de su taller.
—Ahora vete, tengo cosas que hacer— Dijo Hunter con una sonrisa sarcástica en su rostro.
Ly caminó afuera con las dagas envenenadas y los guantes en las manos, pensando que estaba completamente jodido en la misión.
“¿Por qué nadie me dijo nada de esto antes?” se lamentó internamente mientras caminaba por los pasillos, “si me toca pelear con una de esas razas me voy a morir, definitivamente me voy a morir”.
Exterior de Mainer
Ly se encontró con Yanna en el camino al exterior de Mainer, el aire fresco de la mañana le pegaba en la cara, el cielo estaba despejado con algunas nubes dispersas.
Luego vieron a Nael y Jerssey a lo lejos que esperaban cerca de la entrada, pero Ly vio que Merlio también estaba ahí parado con las manos en los bolsillos y sintió una especie de alivio y felicidad al verlo, una sensación cálida se expandió por su pecho, soltó una leve sonrisa sin darse cuenta.