Frontera Pacta entre Ber y Mainer (punto medio)
Ly y los demás ya habían caminado hasta el punto medio, pasaron por algunos pequeños pueblos en el camino, lugares tranquilos con gente que los miraba con desconfianza antes de volver a sus asuntos, pero ya estaban a nada de entrar a la frontera del lado de Ber.
Ly estaba nervioso, sus manos sudaban dentro de los guantes, era su primera misión real, pero los cuatro siguieron caminando sin detenerse.
Frontera Pacta, lado de Ber
El chico de cabello negro con mechas moradas Fen, junto con Sucoi, Darah y Loomis, los cuatro estaban rondando por la frontera de Ber esperando por el chico carmesí.
Sucoi suspiró dramáticamente mientras se estiraba.
—Este trabajo da mucha flojera, no entiendo por qué Yumoer quiere tanto a ese patético niño.
Darah le dio un golpe en la cabeza que resonó como un tambor.
—No te atrevas a cuestionar las órdenes y tampoco digas de forma tan casual el nombre del jefe.
Sucoi frunció el ceño mientras se sobaba la cabeza.
—Cállate, sucia perra humana.
Darah al escuchar esto sintió algo romperse dentro de ella, sentía cómo la sangre le hervía en las venas, de sus manos empezó a generarse un hacha doble de un material que parecía rayo solidificado, chispas saltaban de la hoja.
Sucoi entrecerró sus ojos y se puso en posición de pelea, sus manos empezaron a brillar con un resplandor rojizo.
—Esperen —dijo Loomis que estaba agachado tocando el piso con los ojos cerrados.
Tanto Darah como Sucoi se detuvieron un segundo mientras lo miraban.
Loomis apretó más sus ojos mientras presionaba sus manos contra el suelo con más fuerza, sus dedos se hundían en la tierra, el chico de repente abrió sus ojos completamente negros y giró su cabeza hacia sus compañeros.
—Creo que el chico carmesí ya está de este lado de la frontera.
Fen se acercó.
—¿Está solo o con compañía?
Loomis cerró los ojos por unos segundos más, su respiración se hizo más lenta.
—Hay tres más aparte de él.
Fen asintió.
—¿Qué tan lejos están de nosotros?
—No tardarán tanto en llegar pero me tardaré un poco más en saber su ubicación exacta.
—Está bien.
Loomis volvió a cerrar los ojos y apretar sus manos contra el suelo, completamente concentrado.
Frontera Pacta, adentrándose al lado de Ber
Ly y los demás estaban caminando ya adentrándose al lado de Ber en la frontera, mientras más avanzaban Ly notó cómo el cielo se veía diferente, se veía amarillento con toques naranjas como si estuviera atardeciendo todo el tiempo, igual los alrededores se veían raros.
En el punto medio se veían cosas como casas y había gente ahí viviendo pero aquí estaba todo muy vacío, sí había estructuras pero se veían muy viejas, cosas que parecían casas destrozadas que nadie tocaba hace siglos, escombros, edificios a medio caer.
Ly mientras continuaron caminando sintió una mala sensación en todo su cuerpo, un escalofrío que le recorría la espalda.
Los otros tres seguían caminando como si nada pero Ly se detuvo.
Merlio se volteó.
—¿Qué pasa?
Ly dudó, no sabía cómo explicar lo que sentía, su cuerpo le decía que no estaban solos ahí, sentía la presencia de otras personas aunque no pudiera verlas.
—No estamos solos.
Merlio entrecerró los ojos y se giró a ver a Nael, este rápidamente se agachó en el suelo y cerró los ojos apretando la tierra con sus manos igual que Loomis había hecho.
Ly lo vio pero ni siquiera preguntó nada.
Nael de repente abrió los ojos algo preocupado.
—Hay cuatro tipos que se están acercando rápidamente hacia acá.
Ly se estremeció, sintió que el corazón se le iba a salir del pecho.
Merlio frunció el ceño, de sus manos empezó a aparecer algo que parecía un rifle pero envuelto de aura verde brillante.
Ly entrecerró los ojos y sentía cómo los latidos de su corazón se aceleraban cada vez más fuerte.
De repente vio a cuatro tipos que se acercaban rápidamente hacia ellos, venían de cara sin esconderse, corriendo a toda velocidad levantando polvo.
Nael y Merlio fruncieron el ceño al verlos.
Merlio disparó su arma, fue como un rayo láser delgado de color verde que cortó el aire con un sonido agudo, causó que esa parte del suelo donde estaban los cuatro explotara en una nube de tierra y piedras.
Ly se sorprendió pero luego vio que las cuatro figuras seguían vivas, habían saltado justo a tiempo, estaban demasiado cerca de ellos ahora.
—¿Qué deberíamos hacer? —preguntó Jerssey mientras generaba fuego en sus manos.
Nael apretó sus puños.
—Estos son de Norl —dijo Merlio—, supongo que quieren a Ly así que no nos dejarán en paz, pelearemos.
Jerssey golpeó su puño contra su otra palma mientras ponía una mirada de emoción por pelear, una sonrisa se dibujó en su rostro.
Ly sintió una sensación rara por todo su cuerpo que no supo explicar, era miedo mezclado con adrenalina.
Los cuatro tipos ya estaban prácticamente ahí.
Loomis extendió sus manos y envió un montón de pequeñas balas de agua en todas direcciones hacia todos ellos, silbaban al cortar el aire.
Merlio las bloqueó todas al hacer un tipo de barrera de aura verde que se solidificó frente a ellos, las balas se estrellaron contra la barrera explotando en pequeñas salpicaduras.
Fen volteó a ver a Sucoi y este asintió con una sonrisa maliciosa.
Sucoi fue directo a atacar a Ly, le intentó dar una patada que este esquivó a duras penas tirándose al suelo, sintió el viento de la patada pasar rozándole la cara.
Esto hizo que Sucoi frunciera el ceño, sus pies ahora estaban cubiertos de fuego.
Merlio frunció el ceño y trató de ir a ayudar a Ly pero Fen le bloqueó el paso apareciendo frente a él en un instante.
Darah se puso frente a Jerssey con su hacha doble de rayo en mano.