Frontera Pacta, lado de Ber
Sucoi estaba muy enojado, sus puños temblaban de rabia mientras se preparaba para atacar, Ly se puso alerta apretando sus dagas con lo que le quedaba de fuerza.
Sucoi rápidamente se acercó a Ly con velocidad sobrehumana y le intentó dar un puñetazo directo a la cara, Ly lo esquivó moviéndose hacia un lado, después vino otra ráfaga de puños, uno tras otro sin descanso, izquierda, derecha, gancho, directo, Ly esquivaba cada uno por milímetros sintiendo el calor del fuego rozarle la piel.
Hasta que no pudo más.
Solo pudo bloquear el siguiente golpe con sus brazos cruzados frente a él, el impacto fue brutal, sintió como si un martillo lo hubiera golpeado, esto lo mandó a volar bastante lejos cayendo entre unos escombros, su espalda se estrelló contra unas piedras.
Sucoi no lo dejó descansar, fue corriendo hacia Ly con los pies dejando rastros de fuego en el suelo.
Ly miró sus dagas mientras las apretaba con todas sus fuerzas, “solo le he atinado una vez”, pensó viendo la daga con veneno.
Sucoi le lanzó una patada envuelta en llamas que Ly esquivó apenas rodando hacia un lado, sintió el calor quemarle el hombro, Sucoi lo empezó a perseguir lanzándole algunas bolas de fuego del tamaño de su cabeza, Ly las esquivaba tirándose detrás de escombros y lanzándole piedras y trozos de metal pero estos eran atravesados fácilmente por el fuego como si fueran papel.
Ly corría, esquivaba, atacaba cuando podía pero Sucoi era más rápido, más fuerte.
De repente Sucoi apareció frente a él y le pegó un rodillazo en el abdomen, justo donde ya estaba herido.
Ly sintió que todo el aire se le escapaba de los pulmones, el dolor era insoportable, sus piernas casi cedieron.
Sucoi se rio con satisfacción.
—Eres realmente patético, mocoso
Ly aprovechó ese segundo de distracción y le clavó una daga rápidamente en la pierna con todas las fuerzas que le quedaban, la hoja se hundió profundo.
Sucoi dejó de reírse inmediatamente, su cara se retorció de rabia.
—¡Maldito cabrón!
Mandó volando a Ly de una patada, este salió disparado y se estrelló contra más escombros, sintió algo crujir en sus costillas.
Sucoi se quitó la daga de la pierna mientras la observaba con los ojos entrecerrados, la sangre goteaba al suelo, se preguntaba a sí mismo cómo es que no se podía regenerar, la daga debía tener algo que interfiere con su regeneración, algún veneno o maldición.
Lanzó la daga lejos y caminó hacia Ly con pasos pesados.
Ly se levantó del suelo agarrándose su abdomen mientras jadeaba, sangre goteaba de su boca.
Sucoi enojado le dijo:
—No sirve de nada levantarse.
El fuego se extendió por sus puños cubriendo sus brazos hasta los codos.
Ly entrecerró sus ojos mientras apretaba la última daga con veneno que le quedaba, sus dedos temblaban.
Sucoi extendió sus llamas atacando a Ly desde lejos, una ola de fuego se expandió hacia él.
Ly corrió con lo que le quedaba de energía, sus pies apenas respondían, Sucoi se reía de él mientras lo veía esquivar torpemente.
—¡Sigue corriendo, ratoncito!
Ly nuevamente se acercó a Sucoi reuniendo todas sus fuerzas para un último ataque, saltó con la daga apuntando al cuello de Sucoi.
Sucoi lo esquivó apenas moviéndose hacia un lado mientras sostenía su brazo, agarró a Ly de la muñeca con fuerza brutal.
—Ni lo intentes —se burló mientras apretaba muy fuertemente la muñeca de Ly, sus dedos se hundían en la piel.
Ly sintió dolor punzante en su muñeca, los huesos crujían bajo la presión pero mantuvo su daga firme, intentaba con todas sus fuerzas apuñalar a Sucoi, empujaba, forcejeaba, pero no podía moverla ni un centímetro.
De repente Sucoi creó una clase de lanza larga cubierta de fuego naranja brillante en su otra mano.
La atravesó directo en el abdomen de Ly.
El tiempo pareció detenerse.
Ly sintió el fuego quemando sus entrañas, escupió sangre que le salió de la boca salpicando el suelo, su daga cayó al suelo con un sonido metálico.
Ly se cubrió su boca mientras tosía más sangre y respiraba pesadamente, cada respiración era agonía.
Sucoi sacó la lanza y lo volvió a mandar a volar de una patada, Ly se estrelló contra unos escombros y se quedó ahí tirado.
Ly jadeaba y se estremecía mientras sentía que se estaba muriendo, la sangre formaba un charco debajo de él, no había forma de que le pudiera ganar a ese tipo, era demasiado fuerte, demasiado rápido.
“¿Voy a morir aquí?”
La pregunta flotó sin urgencia en su mente, como si ya supiera la respuesta.
“Si muero… ¿alguien se daría cuenta?” Hubo un silencio dentro de su mente “Un huérfano sin hogar y sin familia. Nadie lo extrañaría, ni siquiera yo me extrañaría.”
Ly sintió algo quebrarse en su pecho, no era la herida, algo más. Una tristeza que lo paralizó más efectiva que el dolor físico.
Luego vino el calor, amargo, quemándole desde el estómago hasta la garganta.
“Yudy.”
El nombre dolió más que la sangre escurriéndose entre sus dedos.
“Solo quería saber si seguías viva. Solo eso.” Su visión se nubló. “Una cosa, y ni siquiera pude…”
“Inútil” se atascó en su garganta, demasiado pequeña para tanto peso.
Cerró los ojos. Si iba a morir, quería imaginar su cara, su risa, cualquier cosa.
Pero ya no podía recordarla con claridad.
Y eso lo destrozó más que la idea de morir.
Frontera Pacta, otra parte
Darah vs Jerssey
El hacha de Darah brillaba con electricidad mientras giraba en el aire, cortó el brazo de Jerssey dejando una herida profunda que chisporroteaba.
—¡Mierda! —Jerssey saltó hacia atrás sosteniendo su brazo herido, la sangre corría entre sus dedos.
Darah no le dio respiro, se lanzó hacia adelante con su hacha en alto, sus movimientos eran precisos, calculados, cada golpe buscaba puntos vitales.