Punto ciego

Mañana Torcida

La receta estaba doblada en cuatro sobre la mesa desde la noche anterior. Kevin la vio en cuanto abrió los ojos. No sabia cuanto tiempo llevaba despierto, pero si sabia que había pasado toda la noche pensando en lo mismo: que ese papel no servía de nada si no había dinero para cambiarlo por medicina.

Su madre dormía en la otra cama, de al lado, con una mano debajo de la almohada y la respiración trabajosa. Kevin se quedo escuchándola un momento, como si contara los segundos ente cada respiro. No por costumbre sino por miedo.

Se levanto sin hacer ruido y camino hasta la cocina, que era apenas un rincón con una estufa vieja y un fregadero que siempre goteaba. Abrió el refrigerador. Lo mismo de siempre: un frasco de insulina casi vacío, dos jitomates, tortillas duras.

Cerro la puerta despacio.

Puso el agua a calentar y se apoyo en la pared, con los brazos cruzados. Afuera, en el pasillo de la vecindad, alguien barria. El sonido de la escoba raspando el piso le daba una calma rara, como si todo siguiera funcionando aunque el se le estuviera atorando la vida.

----¿Kevin?----dijo su madre desde la cama---. ¿Ya estas despierto?

----Si---respondió---. Todavía es temprano.

Ella se sentó con cuidado, como si el cuerpo pesara mas de lo normal. Camino hasta la mesa y se quedo viendo la receta.

---Hoy tengo que ir por esto ---dijo---. Si no, luego no me quieren surtir.

Kevin asintió, aunque sabia que no iba a ser tan simple.

---Voy a salir a buscar trabajo---dijo---. Algo tiene que salir.

Ella levanto la mirada y sonrió, pero era una sonrisa frágil, de esas que se usan mas apara no preocupar a otros que por que uno este tranquilo.

---No te presiones por mi.

Kevin no respondió. Sabia que si hablaba iba a decir algo que no quería decir.

Termino el café de un trago y se metió al cuarto a ponerse una sudadera. Antes de salir, regreso a ver a su madre. Ella ya estaba acomodando las pastillas del dia en la mesa, concentrada, como si eso fuera un trabajo que no se podía hacer mal.

---Regreso al rato ---dijo.

---Aquí te espero.

Bajo las escaleras de la vecindad con una mochila colgándole de un hombro. En el patio, un niño pateaba una pelota y una señora colgaba ropa. Nadie parecía tener prisa. Nadie parecía darse cuenta de que para Kevin el dia ya habia empezado torcido.

Salió a la calle y camino sin rumbo fijo. No porque no quisiera buscar trabajo, sino porque ya no sabia por donde empezar. Cada local cerrado, cada anuncio viejo, cada cortina oxidada que parecían iguales.

Se sentó en una banca del parque y se quedo mirando al piso.

Pensó que su vida se parecía un poco a eso: Estar sentado esperando a que algo pasara, sin saber exactamente que.

Y pensó, con una claridad que le dio miedo, que no podia seguir asi mucho tiempo.



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Editado: 23.01.2026

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