_ ¿No iras a casa? -Pregunta de repente-
_ No.
_ ¿No te agrada para nada? A mí me pareció sincero.
_ ¿Qué te hace pensar que es por Elías?
_ Bueno. -Se mueve recargándose en el árbol también- Sé que te gusta estar aquí, pero aun así siempre vuelves.
_ ¿Por qué estás aquí?
_ ¿Aire fresco? -Sonrió ante su respuesta- Supongo que debería irme, no es bueno para ninguno que nos vean juntos ahora.
_ ¿Por qué?
_ Porque mi Líder te odia y a tu clan, porque, te guste o no, aceptaste el reclamo de alguien con quien no pasas tiempo, tu elige.
_ ¿Te preocupa mi virtud? -Sonrió viéndolo ponerse de pie-
_ Me preocupa la mía. -Bromea, pero aun así se aleja-
En algún momento me dormí, porque la siguiente vez que abrí los ojos el sol estaba alto, no me quedo más opción que volver a la casa. Elías me esperaba con el almuerzo, no tuve la voluntad para negarme.
_ ¿Te fue bien en tu guardia? Debes estar cansado. -Habla tímidamente-
_ Estoy bien.
_ ¿Quieres dormir un poco? Yo me hare cargo de las cosas aquí.
_ Dormí en el bosque, tomare una ducha y me iré.
No le di tiempo a responder antes de entrar en el baño, abrí la ducha para amortiguar los sonidos de la cocina. La herida que ese devorador me había hecho aún estaba ahí, había sido una suerte que no fuera profunda, pero estaba casi completamente curada, no es que me afectara de alguna manera, las había tenido peores y nunca me detuvieron de hacer lo que debía. Suspire sabiendo que tendría que volver luego de la clase, pero aun así quería ducharme. Al terminar salí tan rápido como pude, aún faltaba una hora para la clase, pero comencé de todas formas, esta vez al finalizar le pedí ayuda a Devon y juntos practicamos algunos movimientos, dimos todo lo que teníamos y más, esta vez los delegados no nos acompañaron, solo miembros del clan y amigos se unieron, eran pasadas las ocho de la noche cuando Dev y yo dimos por terminada la práctica, para entonces éramos solo nosotros dos.
_ Vamos. -Dijo mi hermano pasando un brazo por mi hombro-
Lo seguí sin protestar, él sabía muy bien cómo me sentía sobre volver a la casa estando Elías allí. Acepte ducharme y algo de su ropa, pero nada más, no solo porque quería desesperadamente estar solo, si no que me sentía inapetente, estaba aturdido y de mal humor, no había notado lo importante que era para mí el tener un espacio propio, ahora al no sentirme en libertad de volver, me daba cuenta de su valor aun cuando no lo utilizaba demasiado. En su lugar me dirigí al claro, practiqué thai chi con la intención de relajarme y despejar la mente.
_ ¿Cuánta energía tienes? -Pregunta Andreas recargado en el mismo árbol de la mañana- ¿Es que no te cansas nunca?
_ De hecho estoy exhausto. -Suspiro dejándome caer junto a él- Pero necesito despejar mi mente.
_ Me cansa solo verte, y hoy. -Habla con tono exagerado- ¿Cómo es que sigues en pie? Tu hermano y tu son increíbles.
_ Es solo el resultado de trabajo duro, mucho trabajo duro.
_ No te das el crédito que mereces. -Se sienta frente a mi- Sabes, tienes mucha fuerza de voluntad y coraje, así que, me sorprende que estes aquí en lugar de tu casa.
_ No debería. -Respondo cansado-
_ Hoy tuve la oportunidad de conocerlo.
_ ¿Y? -No es que me importara-
_ Parece una buena persona, sinceró y es atractivo también.
_ Siéntete libre de conquistarlo.
_ Ahora estas siendo un idiota.
_ ¿Y qué quieres que diga? -Enderezo la espalda al tiempo que elevo la voz- No me gusta él.
_ Pero con el tiempo, si lo conoces puede llegar a gustarte. -Alega suavemente-
_ No lo entenderías. -Suspiro desplomándome en el tronco-
_ Intenta que lo haga.
_ Devon y yo somos capaces de descifrar a las personas con facilidad, y yo, al menos, me aburro con la misma rapidez que me toma conocer a alguien, porque pierdo el interés o simplemente no me gusta su personalidad o actitud, soy honesto y no me gusta andar con rodeos, también soy bastante hosco, me gustan la soledad y el silencio. No solo un niño como él no es para mí, si no que conozco a su tipo y no me agrada.
_ ¡Vaya! ¡Es lo máximo que te he escuchado decir! -Bromea- Suena como si lo estuvieras prejuzgando.
_ Es un joven complaciente, que gusta de estar con quien lo protege a cambio de sus cuidados maternales, del tipo sumiso que lloriquea cuando todo va mal, es ingenuo y manipulable, sabe que es atractivo pero su baja autoestima no le permite ver que aparte tiene otros atributos.
_ Parece que de verdad lo conoces.
_ Soy observador y conozco a su tipo.
_ Podrías ayudarlo a cambiar, quizás madurar un poco su carácter.
_ ¿Por qué te importa tanto?
_ Supongo que siento pena, quizás un poco de empatía. Estuve pensando mucho en lo que dijiste en el concilio sobre el amor. No sé si lo sabes, yo soy un Fire, cuando somos jóvenes, somos aventureros y promiscuos, pero como todo, con el tiempo perdemos esa audacia, maduramos. -Ríe un poco pero luego parece melancólico- Mi especie es monógama, cuando alcanzamos la madures y comenzamos a ver las cosas por lo que son, las relaciones fugaces pierden significado, incluso nos dejan una desagradable sensación. Supongo que ver a Elías intentando tan fuertemente llegar a ti me hiso sentir un poco desahuciado.
_ Exageras. - ¿Dónde estaba el hombre intimidante del concilio? ¿El segundo de su clan? -
_ En mi antigua vida. -Continua como si no me escuchara- Yo maduré demasiado pronto, tenía una buena vida, pero nunca estuve completo.
_ Andreas no tienes que decirme todo esto, lo sabes. -Interrumpo porque de repente sus palabras se volvieron muy personales, sabia a donde se dirigía-
_ Quiero decírtelo. -Intenta sonreír antes de continuar- Es común que nuestros mayores se depriman cuando no encuentran pareja y, a la larga, terminan suicidándose. Solía pensar que era absurdo, pero mientras más crecía comencé a entenderlo, a considerarlo. Cuando morí, estaba enojado conmigo mismo por sentirme así, y al despertar en esta vida traje esos sentimientos conmigo, verte rechazar a Elías tan rotundamente me recuerda esos sentimientos, el querer tanto algo, pero no poder conseguirlo sin importar el esfuerzo. Pero si comprendo bien tus palabras, si intento ponerme de tu lado, te sientes igual, creo que estas perdido, buscando algo que desconoces, creo que tú ves a Elías como los ancianos de mi especie ven a sus jóvenes, más bien paternal.