Lo sujeto del mentón para evitar que se muerda los labios y que vea mis ojos cuando habla, en su expresión había algo diferente, o solo era yo viéndolo de verdad.
_ Dijiste que nuestras emociones podrían confundirse. -Hablo suavemente con la voz aun afectada- ¿Es a esto a lo que te referías? -Asiente con los ojos fijos en los míos- Entonces me ves cómo más que un amigo.
_ ¡No! Eso no…
Solo por impulso, y porque no me gustaba que siguiera mintiendo, volví a besarlo, esta vez más suave y castamente, pero fue suficiente para desmentirlo, coloca sus manos en mi pecho como si fuera suficiente para protegerse de mí.
_ De que sirve saber algo como eso, cuando tu estas comprometido y somos de clanes rivales.
_ ¿Tienes complejo de Romeo y Julieta? -Pregunto con ironía- No estaré comprometido por siempre y espero que nuestros clanes no se lleven mal para siempre.
_ ¿Qué tratas de decir? -Su mirada es intensa, expectante-
_ Nada que no sepas ya. No estoy particularmente interesado en Elías, es solo hasta que toda esta situación se solucione, y espero que la animosidad con los clanes se calme, entonces podrás tener pareja sin que tu líder se interponga. -Me encojo de hombros-
_ Ah, claro. -Se aleja-
_ ¿Dije algo malo?
_ Algunas veces eres realmente un idiota.
_ Lo sé, muy humano de mi parte.
_ ¡Déjate de tonterías! ¿Por qué me besaste?
_ ¿Por qué me mentiste?
_ Ya lo sabias. -Murmura para sí mismo-
_ Lo sospechaba ¿Por qué más me ayudarías?
_ ¿Es lo que crees? ¿Qué tengo un motivo para querer ayudarte? -Luce cada vez más enojado- Es por esto que no te dije lo que sentía, crees que amar a alguien te hace egoísta y calculador, no siempre es así ¿Sabes? Algunas veces solo ver que la persona amada está segura y feliz es suficiente, ni siquiera necesitas acercarte, solo verlo de lejos.
_ No creo que seas egoísta ni nada parecido. -Ver que tiene temperamento por alguna razón me causa gracia- Ese soy yo, quería entenderte, aun quiero hacerlo, y siendo sincero, no me arrepiento de besarte.
_ Eres un maldito idiota ¿Estas contento ahora?
_ Si. -Respondo siendo descarado- Me gusto besarte y me gusta ver que algo te afecta, no voy a negarlo.
_ ¿Me tomas el pelo? -Sonrió encogiéndome de hombros- Eres imposible. -Respira frustrado-
_ Al menos eso que hiciste sirvió para sincerarnos. -Digo como si nada, él me mira enojado-
_ Sirvió para saber que un empático está jugando contigo ¡Idiota!
Lo miro en shock un momento mientras intento razonar sus palabras ¿Qué ganaría un empático al manipularme? Solo se me ocurre que serviría de práctica, manipular las emociones de un humano no sería particularmente complicado, no poseemos protección alguna y lo único que nos diría que alguien nos manipula seria conocernos a nosotros mismos, pero de igual forma seriamos incapaces de detener el ataque sin saber quién es el responsable y confrontarlo directamente.
_ Leo. -Andreas llama mi atención sacándome de mis pensamientos- Si lo piensas, tiene sentido. Tú no eres naturalmente paranoico y además en este momento eres el más cercano a dos lideres muy poderosos.
Ya era muy de madrugada cuando entre en la casa que compartía con Elías, seguía dándole vueltas a la idea de que alguien quisiera usarme para algo, al menos el saberlo me ayudaría, estaría más atento a mí mismo, de esa forma intentaría averiguar quién me manipulaba. Sobre la mesa me esperaba una cena fría acompañada de una pequeña nota “No te duermas sin cenar”, suspiro viendo el lugar, todo brillaba de limpio, estaba ordenado y lleno de vida, de alguna forma me sentí una visita, un extraño en mi propia casa, fue frustrante cuando no pude encontrar el café que Mac me trajo en su última visita, luego de un rato deje de buscar y solo tomé una ducha antes de salir. Los encargados de la cocina en el comedor al aire libre ya estaban allí, así que decidí desayunar algo antes de empezar mi turno. Las mañanas siempre eran tranquilas y silenciosas, por lo general solo me encontraba a Ken, compartíamos unas pocas palabras antes de comer disfrutando la quietud del lugar, era agradable ya que al igual que yo venía en busca de calma, disfrutábamos de la soledad en compañía del otro.
Eran alrededor de las ocho cuando esa sensación volvió, intente reusarme a estar viendo a mi alrededor todo el tiempo, pero aun así lo hacía de vez en cuando, para el medio día me sentía muy agotado mentalmente y aun que no estaba de mal humor si irritable. Al terminar luego de almorzar me encontré con Dev en su casa.
_ ¿Cher está aquí? -Interrogo con brusquedad-
_ Hola hermano ¿Cómo estás? Ha pasado un tiempo.
_ No seas idiota. -Entro como si fuera mi propia casa-
_ ¿Qué sucede? -Su tono es preocupado y su expresión seria-
_ Eso espero que me digas. -Me recargo en la mesa mirándolo acusadoramente- ¿El escudo sigue ahí?
_ ¿Lo dices en serio? -Se ofende- Claro que está ahí.
Ya que no tengo habilidades y somos mellizos, Devon puede generar algo como una extensión de su propio escudo en mí, me toma como una parte de su propia persona y al colocar el escudo sobre él se activa en mí, es por eso que mi pregunta era ilógica, pero justificada.
_ ¿Entonces cómo es que no has notado la manipulación de un empático?
_ ¿Qué? – Ahora estaba sorprendido-
_ Andreas me leyó, si no fuera por eso, no sabría que un empático ha estado manipulándome.
_ ¿Le permitiste a Andreas entrar en tu mente? -Su sorpresa era mayor-
_ No seas exagerado.
_ Leo. -Me sujeta por los hombros mirándome fijamente- Para leerte, antes, tuvo que explórate, si te acostaras con él sería menos íntimo.
_ Lo que digas. -Lo ignora, solo exagera- ¿Cómo es que no has notado a un empático manoseando tu escudo?
Se deja caer en una silla frente a mí, el impacto y la consternación se debaten el primer lugar en su rostro.