Putos kilómetros

Capitulo 2

Un mes después

L

os minutos que preceden al alba son transcendentales para mí y mi impresionante necesidad de lograr visitas en «Admiradores»mi nuevo canal de Youtube. Dispongo de la cámara de video y comienzo a grabar. El cielo permanece envuelto en una mortecina oscuridad, pero pronto en el horizonte comienzan a vislumbrarse los primeros rayos de sol, asomándose y esparciéndose lentamente sobre las montañas cual polvillo dorado. ¿A poco no es maravilloso?

Me declaro una «Admiradora» completamente, pero no de alguien en especial, sino más bien de algo. Algo tan simple como tomar el autobús el fin de semana, escapar de la realidad e ir por la carretera sintiendo que nada puede alcanzarme.

Desde niña, ir de aventura y creerme directorade cine independiente de bajo presupuesto, han sido mis compañeros inseparables. Gracias a mi nonna, quien me regaló mi primera cámara, descubrí mi mayor pasión en la vida. A pesar de que tengo un talento casi innato para meter la pata y llenarme de problemas hasta el cuello, he aprendido a encontrar la belleza en los lugares más inesperados. En mi videocámara no solo capturo imágenes, sino también emociones, recuerdos y sueños.

Desde que me atreví a compartir mis historias y videos con el mundo, el crecimiento de mi canal de youtube ha subido como la espuma. No sabía cuántas personas podrían llegar a identificarse con mi contenido. Gracias también a la exposisión que me dio Lizardo, he ganado en menos de un mes, ya casi 10 mil suscriptores en el canal y ya he comenzado a monetizar. Por primera vez en la vida siento que alguien más allá de lizardo y la nonna, me apoyan. Por primera vez, no me siento tan sola y entiendo que el mundo no está totalemente en mi contra.

Aunque hoy es lunes y me toca volver a la realidad de una simple chica universitaria. Esta mañana me encuentro en un autobús perdido en medio de una carretera inhóspita que se dirige a las afueras de un pequeño y pintoresco pueblo al norte del país. Según yo, viviendo una clase de loca y extraña aventura. O al menos, eso me gusta creer. Cuando en realidad, voy es directo al matadero a presentar un examen de matemáticas.

Es que, cuando mi vida está yéndose al carajo, es cuanto más me encanta fingir que todo está bien.A velocidad parsimoniosa abro la ventana del bus para que salgan mis malos pensamientos, y enseguida la brisa gélida golpea mi rostro.

—¡El diablo...! ¡Maldición! —exclamo entre risas, aferrándome a la chaqueta de mezclilla—. ¡Que frío!

—El frío en este pueblo es de locos, ¿cierto? —comenta el señor que va en el puesto de al lado—. O eso dicen los turistas; pero cuando has vivido aquí media vida, el frío es lo de menos. ¿Eres de aquí?

Bajo la cámara.

—No. —miento. Me gusta pensar que soy turista.

He vivido en este pueblo casi toda mi vida. Sin embargo, es mi segundo año de universidad y los fines de semana suelo viajar a casa de mis padres, para el lunes regresar nuevamente a la monotonía de la ciudad. —.Ah, pues, cierra o te vas a resfriar —advierte

Le comento que antes sacaré un par de videos más. Encuadro el panorama de un lúgubre y sobrio paisaje montañoso, cuyo fondo se atisba deshilachado con salvajes arañazos rojizos y anaranjados. Detengo mi frenética carrera contra el tiempo; mi vista desvaría con las aves nocturnas que esporádicamente lo entrecruzan.

Enfoco y presiono el botón de grabación para capturar esa belleza inefable del pueblo y esa melancolía que los amaneceres siempre arrastran consigo.

—Maravilloso, ¿no?

—¡Maravilloso! —exclamo, imaginando que es la primera vez que veo esta hermosa vista.

A veces me encantaría cambiar de destino cuando me plazca, subir a un autobús sin rumbo y que este me lleve lejos, muy lejos. Lamentablemente tengo una carrera universitaria que terminar y un futuro que no me agrada en absoluto, pero ahora y con la situación del país, no me queda otra opción que aceptar todo lo que venga.

Para sobrevivir en medio del caos, constantemente vivo engañándome a mí misma. Como todos. Por el momento, al menos, mi objetivo primordial es disfrutar del paisaje.

Así como quiero que mi canal «Admiradores» crezca considerablemente, quiero hacerlo yo también. Quiero dejar atrás todos mis errores. Necesito superarme a mí misma, encontrar nuevos rumbos, nuevas personas, nuevos lugares... Nunca nada para mí es suficiente. Tener los pies en la tierra no va conmigo, prefiero volar y soñar.

Aun así, y hasta que encuentre lo que realmente llevo buscando y probablemente buscaré toda la vida, intento ser feliz.

Cierro a la fuerzala ventana trabada y, justo en ese momento, el celular vibra en mi bolsillo. Se me corta el aire, por un segundo el miedo de siempre me paraliza hasta que veo el nombre en la pantalla: Es Lizardo.

Lizardo:«Suerte hoy en el examen, terremotico».

—Estúpido. —murmuro con una sonrisa involuntaria. Así es como ama llamarme papá. De seguro el viejo le fue con el chisme de mi preparación pre-extrerminación para el examen.

Luciana:«Callate. Ni me lo recuerdes»

Luciana:«Necesito un milagro, no suerte.»

Lizardo: «Mujer de poca fé»

Lizardo:«XD»

Lizardo:«Por cierto, acabo de ver el nuevo video que subiste ayer al canal. Estas loca.

Lizardo: «Felicidades»

Lizardo: «Estamos en el aeropoerto ya por salir»

Lizardo: «pero ya lo comprato en mis stories de instagram.»

Luciana:«Gracias, suerte tu también en la gira»

Luciana: «Y cuidate por ahí, no hagas muchas tonterías, pedazo de estúpido»




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