¡¿qué es esto en mi barriga?!

1. ¿Cómo le diré a mis padres?

—¿Cómo se lo vas a decir? —preguntó Lisa—. Ah fíjate, el condón se rompió y tuviste buena puntería —ironizó.

—¡Ya cállate! Todavía no lo asimilo —me cubrí el rostro con las manos mientras me tiraba de espaldas a su cama—. Además... Hay otra cosita pequeña que no te dije —la miro

Lisa frunció el ceño —. ¿Qué? —me miro más horrorizada—. No me digas que fue trio y no te acuerdas de quien de los dos es.

—Algo peor —me mordí el labio inferior incomoda.

—¡Fue una orgia! —gritó alarmada.

—¡Claro que no, Lisa! —le aventé un cojín—. Qué asco —hago una mueca—Sabes que yo nunca haría eso.

—¿Entonces? —enarcó una ceja y se sentó a mi lado.

—No sé... de quien es el bebé —susurro y pequeñas lágrimas empezaron a salir de mis ojos.

—Oh, pequeña —comenzó a acariciar mi cabello justo como lo hace mamá—, Sabes que podríamos cuidarlo o cuidarla nosotras.

—Eres muy hermosa Lisa, pero no soy lesbiana —reí limpiando mis lágrimas.

—¡Estúpida, haríamos bonita pareja! —soltamos una carcajada.

—Que haría sin ti—la miro llena de nostalgia.

—Morirías —sonríe abiertamente.

Le sonrío, pero cuando volví a recordar en cómo decirles a mis padres que estaba embarazada mi sonrisa se desvaneció.

—¿Cómo les diré a mis padres? ¿Qué pasa si no lo aceptan y me corren? —le pregunté con un deje de nerviosismo.

Se mordió el labio y contesto:—Sabes que yo estaré ahí, pase lo que pase.

—Lo sé.—la abrazo.

═══●♥●═══

Tenía miedo llegar a casa. Llegar, decir lo que tenía que decir y que me echaran, tal vez mamá se apiadaba de mí. ¿Pero papá? De él lo dudaba mucho.

Abrí la puerta de casa con las llaves, cuando estuve enfrente de está. Camine hacia la sala donde encontré a mamá sentada tomando una taza de té.

Era ahora o nunca.

—Mamá tengo algo que decirte.

Tengo miedo. Miedo a que no acepten esto, aunque yo todavía no lo acepto.

—¿Qué pasa cariño? —habla con dulzura mientras toma un sorbo de té.

—Estoyembarazada —digo realmente rápido que ni yo logre entenderme.

—¿Qué? —frunce el ceño—. Vuelve a repetirlo cariño que no entendí nada.

—Mamá. Estoy. Embarazada. —dije pausadamente.

—¡Tanto que vemos la Rosa de Guadalupe y me sales con esto!

Mi madre se había puesto de pie, camino hacia mí, se sentó a mi lado y tomo mis manos.

—Kaily, dime que estás jugando. Que hay una cámara escondida por aquí grabando —sus ojos se habían puesto llorosos.

—No estoy jugando y no hay ninguna cámara escondida —pequeñas lágrimas se fueron resbalando por mis mejillas y las de mi madre.

Éste era el principio de algo que tal vez podría ser lo mejor de mi vida... o no.

¡Voy a ser mamá!

—Kaily, por favor. Hija tienes dieciséis años —el agua salada ya se deslizaba por sus mejillas.

—En tres meses cumplo los diecisiete.—le recordé sin saber que más decir.

—¡Pero estas muy chica!—me gritó.

Ella nunca lo había hecho.

—¿Qué pasa? ¿Por qué gritas mujer? —entra mi padre por la puerta de la cocina.

Ahora sí que mi miedo aumentaba. Si mamá había reaccionado así que nunca me había gritado; ¿cómo lo hará él?

Tengo miedo, mucho miedo.




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