¡¿qué es esto en mi barriga?!

39. ¿Miedo?

—Se desabrocha de enfrente —le susurro cuando trata de desabrocharlo de atrás. Rio un poco por lo tierno que se ve con su rostro rojizo.

Me muerdo el labio cuando desliza el sujetador fuera de mi cuepo. Espero su próximo moviento pero en cambio solo observa mis pechos en silencio. Tal vez estan un poco más grandes por la leche que hay dentro de ellos. Acaricio su cabello cuando deja un besito en mi cuello, cierro los ojos cuando baja los besos a mis pechos. Trato de disfrutar cada caricia, cada beso  que me da como si no hubiera mañana. Me hace sentir querida cada segundo que pasa, lo hace con toda la paciencia del mundo, lo que más tenemos es tiempo.

Acaricio su pecho desnudo, hago mi cuello hacia un lado y me concentro en los besos y lamidas que da en mi cuerpo.

Tal vez me este apresurando un poco, aún no somos nada y esta en período de prueba pero... ¿Quién puede resistirse a semejante hombre? Porque yo no.

Trago saliva y se me escapa un pequeño jadeo al sentir los labios de Keidan en la parte sensible de mis pechos. Los tortura unos minutos en los que yo muerdo mi labio para no dejar salir ningún gemido. Creo que había olvidado como se sentía esta sensación bajo tu vientre, como era disfrutar esto con alguien más.

Y esto apenas empezaba.

...

—¡Cállate, no! —carcajeo y me sigo removiendo bajo sus brazos—. ¡No dire eso!

—Dilo o no dejo de hacerte cosquillas.

—¡P-por favor Keidan! —sigo riendo.

—Di que soy tu Christian Grey y me detengo —demando —. Anda quiero escucharlo salir de esa boquita.—rió y siguió haciendome cosquillas.

—¡Ay por Dios! —rio mientras me remuevo como gusano—. Eres mi... ¡Keidan Grey! —rio más y ahora no solo por las cosquillas sino por lo cómico que sonaba ese nombre.

Luego de un rato en el que luchaba para que se apartara de mi la cosa esa, me dejo en paz y pude respirar. Me resultaba un poco extraño comportarme así de nuevo con Keidan, le había perdido la confianza que le tenía y aunque la había recuperado pronto no era igual de solida como antes. Vivia con el miedo de que algún día se fuera sin decir nada a nadie como acostumbraba hacer, nunca le desearía eso a nadie, era algo que se sentía horrible, que alguién te dejara sin avisar, sin saber porque se iba era de lo peor y esperaba con todo mi corazón que Keidan no lo volviera a hacer porque esta vez no habría tercera ni cuarta oportunidad.

La mañana empezaba génial junto a Keidan, no había parado de morir de risa con sus ocurrencias, los panqueques que me había hecho eran los mejores que había probado, ya hasta había olvidado su sabor. La primera vez cuando se ofreció a cocinar lo primero que pensé era que iba quemar la cocina o la comida que era lo peor. Pero lo juzgue tan mal al probar la comida, era como comida de ángeles, mientras yo hacia comida para perros, no era tan mala en veces pero otras en serio que eran un asco.

—Extraño a Kamille —susurro con un puchero en mis labios, no miraba a mi bebé desde ayer y la extrañaba tanto.

—Yo también la extraño —dejó de ver la tv para verme a mi, besó mi puchero —. Si quieres vámonos ya.

Asiento rápidamente sin pensarlo, tenía una ansiedad terrible de abrazar a mi beba. Keidan apaga la tv y nos levantamos para recoger todo, quería llegar cuanto antes al departamento.

...

—¿Sabes? Tenía pensado que te vinieras a vivir a mi departamento con Kamille —habla el castaño luego de unos minutos de silencio. Quito la mirada de una Kamille que debora mi pecho y lo miro.

—¿A tú apartamento? —elevo una ceja.

—Sí —asintió.

No lo había pensado, ¿dejar a Lisa? Claro que no. Ni a unque me pagarán un millón de dólares. Niego despacio.

—No Kaidan, aún no es momento además no quiero dejar a Lisa —acaricio la naricita de mi beba.

—Lisa casi nunca esta aquí, siempre esta con Derek o en su nuevo trabajo.

—Eso no tiene nada que ver Keidan —frunzo el ceño —. Pronto empiezo mi trabajo de nuevo y mi madre va a ayudarme a cuidar a Kamille. Además tengo que empezar mis cursos para terminar el instituto. De aquí me queda cerca todo. ¿Para qué complicarnos más? —trato de hacelo recapacitar.

El chico frente a mi miró a la bebé en silencio como procesando todo. Me dolía un poco dejar a Kamille con mi madre pero tenía que empezar a trabajar de nuevo y terminar el instituto, era algo que tenía que hacer para darle una mejor vida a mi hija, ya no era solo yo. ¿Quién me garantizaba que Keidan estaría conmigo toda la vida? Nadie, nadie lo hacia y yo no podía confiarme, vivía con el temor de que un día se fuera así como sí nada. Que me dejara con Kamille. Le tenía miedo a eso más que nada, que dejara a mi hija sin un padre por lo cobarde que llegaba a ser en ciertas veces.

Veo asentir al chico para luego levantarse.

KEIDAN'S POV.

La quiero.

La quiero pero a veces es una necia de lo peor, ¿A caso no piensa qué yo puedo llevarla al trabajo y a su instituto? A mi no me molestaría hacerlo. Se que apenas nos estamos dando una oportunidad y tal vez no quiera irse a mi departamento aún, creo que logro entenderla. Estoy yendo muy rápido.

Miro atentamente el rostro relajado de Kamille, suspiro y lo acaricio un poco. Es lo más hermoso que he visto, me emboba su pequeñez y su hermosura. Y pensar que es mía, que yo ayude para crear tremenda preciosura. Me enorgullece.

He estado más ocupado últimamente a causa de la empresa, a llegado mucho trabajo y no podemos desperdiciarlo. Axel por otro lado, como es el jefe sale a la hora que le da la gana y entra a la misma hora que le da la gana.

Tomo a Kam en brazos cuando suelta un quejido, mientras Kaily se ducha yo la cuido. Aunque me habría gustado entrar con ella. Arrullo a la bebé lentamente tratando de dormirla de nuevo.

Escucho mi celular sonar por alguna parte de la habitación, lo tomo y contesto sin ver quien es.

—¿Alo?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.