¡¿qué es esto en mi barriga?!

40. ¿Cara de rábano?

Toco la puerta del departamento y espero afuera, meto las manos a mis bolsillos.

Tal vez este haciendo mal pero es por el trabajo, solo le explicaré lo que no entiende y listo. Kaily no tiene porque molestarse conmigo. Solo hago mi trabajo. Cuando al fin Gabriella abre la puerta le sonrio un poco de lado. Hace un mes que ella trabaja con Axel y conmigo, es muy buena en lo que hace y es una buena empleada. Tal vez se ve un poco mal que ella me tute pero nunca me ha gustado que me llamen, señor o jóven. Prefiero que me llamen por mi nombre.

Kei, pasa —abre más la puerta, entro a su apartamento. Mientras más rápido empecemos más rápido terminaremos.

—¿Qué es lo que necesitas? —camino hacia los papeles que se encontraban en la mesa de en medio de la sala.

—No le entiendo a estas hojas —las toma y me las pasa. Comienzo a leer atentamente y me doy cuenta que unos pedazos estan en griego, hago una mueca.

—¿No sirve con el traductor?

—No lo he usado —dice avergonzada.

Elevo una ceja antes de seguir: —Antes de llamarme debiste asegurarte de que con el traductor no se pudiera —le paso los papeles. 

—Sí, ahora lo hago —se agacha para tomar la laptop, miro hacia otra parte cuando el camisón se le levanta. Meto las manos a los bolsillos de mi pantalón.

Suspiro y recuerdo el rostro de Kaily cuando le dije que iba a salir, me despedí de Kamille y salí directo hacia el apartamento de Gaby. Me arrepentía un poco haberlas dejado solas, se suponía que este era un día en familia.

—Listo —escucho la voz de Gabriella —. Solo que no sé si esta muy bien traducido —hace una mueca. Me siento a su lado y comienzo a leer lo de la computadora.

—Todo esta bien, menos estás palabras —las apunto —. Quitalas y listo —me levanto—. Si necesitas alguna otra cosa puedes llamarme pero ya no creo volver —rasco mi nuca—. Espero haberte ayudado bi...

Abro los ojos como platos al sentir unos labios sobre los míos, me alejo rápidamente cuando miles de imagenes de Kaily y Kamille pasan por mi cabeza.

KAILY'S POV.

Sigo arrullando a Kamille cuando no deja de llorar, ya lo intente todo, le puse juguetes, le quise dar leche, agua, le cambie el pañal, incluso la bañe pero no deja de llorar.

Por favor mi cielo, ya —muerdo mi labio para no ponerme a llorar con ella. Vuelvo a marcar el número de Keidan pero no me contesta, beso la cabecita de Kamille y tomo mis cosas decidida a llevarla al hospital aunque sea muy noche. Le he llamado hasta a Lisa pero tampoco contesta, ¿a caso nadie quiere contestarme?

Salgo del departamento cobijando muy bien a Kamille, espero que deje de llorar pero no lo hace y eso me preocupa, ¿qué mierda estoy haciendo mal? Comienzo a desesperarme cada segundo que pasa y ella llora más fuerte. Mis ojos se llenan de lágrimas mientras camino por las calles solitarias y oscuras. Camino hasta el hospital más cercano que es a veinte quince minutos en auto, no voy a esperar a que Keidan se digne a contestarme, tengo piernas y soy capaz de moverme sola con mi hija, sé que también puedo pedir un taxi pero nunca me han sido de confianza con tantas noticias que salen de que se roban a las mujeres o abusan de ellas. Tal vez si fuera sola si me atrevería un poco más porque podría luchar y defenderme ¿pero con Kam? No, no puedo y tengo que pensar antes en ella que en mi o alguna otra cosa. Ella es mi prioridad.

Suspiro cuando me doy cuenta que ha dejado de llorar, sigo caminando hacia el hospital porque no voy a esperar a que vuelva a llorar, quiero que alguien me diga que es lo que tiene antes de que me preocupe más. Sé que no tengo experiencia en esto pero trato de esforzarme día con día y mejorar. Aprender cosas que no sabía ni a hacer. Si no le llame a nadie para que viniera fue porque no quería molestar con mis problemas, por una vez en la vida quiero cuidar a alguien que es mío por mi propia cuenta, quiero hacerme valer por mi misma.

Apresuro el paso cuando escucho que alguien viene detrás de mi, arullo a Kam cuando suelta un quejido y comienza a llorar de nuevo.

A veces me pregunto si cuando nací lanzaron un hechizo en mi contra, soy un imán de mala suerte, siento que todo me pasa a mi, que todo lo malo me persigue. No sé si sea yo la que me estoy haciendo todas esas locuras en la cabeza o sí es verdad. Solo quisiera que todo esto no le perjudique a Kamille, aunque si nunca le perjudico a Lisa, tal vez solo me estoy haciendo ideas en la cabeza.

Cuando entro al hospital busco a una enfermera sin dejar de arrullar a Kam, me preocupa a sobremanera que es lo que pueda tener, ¿por qué llora tanto? Entro a la habitación donde me dijo la enfermera y espero a que el doctor venga.

—Ya mi amor, ya, shh —la sigo arrullando. Miro los ojitos llenos de lágrimas de mi hija y tengo ganas de golpear a Keidan. Se que tal vez él no tenga la culpa y tuvo que irse por trabajo pero ¿por qué no me contesta el celular? ¿Tan ocupado está?

—¿Kaily? —volteo hacia aquella voz que dice mi nombre y me encuentro con los ojos azules de Mat —. ¿Qué tiene la bebé? —se acerca y la toma en brazos.

—No lo sé... —trato de no romperme ahí mismo, frente a él —. No deja de llorar y me estoy preocupado.

Miro como Mat comienza a revisar a una Kam llorosa, me acerco y le limpio las lagrimitas a su fina carita. A veces quisiera desaparecer de todo, llevarme a mi hija lejos y vivir en un lugar donde nadie nos conozca, ¿a caso nunca voy a ser feliz por una vez en la vida? Todo me persigue, si no es una cosa, es otra. Trago saliva y espero a que termine de revisarla.

—No tiene nada, seguro llora por esta picadura de mosquito que tiene aquí —me señala la zona afectada en su piernita. Muerdo mi labio con fuerza, ¿cómo no la vi antes? Me siento una mala madre, esta bien que sea nueva en esto pero tengo que estar atenta a todo lo que le suceda con ella.

—No lo había visto —hundo los labios para no hacer un puchero con las ganas que tengo de llorar.




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