Qué esperar cuando no esperas nada

Capítulo 3: Inconcebible

Al atravesar la puerta, el olor a comida se volvió más intenso y mi estómago comenzó a quejarse. Mira que traicionarme en un momento así. «¿Álvaro, eres tú, chico?» Marina me interrogó tras la pared del comedor. «Sí, llegué antes de las doce.» Escuché su risa. «¿Qué comiste hoy?» Dudé. «Algo rápido de camino, mientras buscaba trabajo.» Los ruidos se intensificaron en el comedor, escuché la puerta de un mueble abrirse y luego un cajón. Un plato fue puesto sobre la mesa, también cubiertos y un vaso. «Los estómagos que comieron algo por el camino no se quejan así.»

Ella salió del comedor y se dirigió escaleras arriba sin mirarme. «Come cuanto gustes, yo lo hice hace una hora, pero mantuve la comida caliente ante la duda.» Su declaración me descolocó. «No tenía que hacerlo, señora Marina». Ella volvió a reír. «No, es verdad. No tenía que hacer eso ni tampoco retirarme mientras comes para no incomodarte, pero elegí hacer ambas.» No estaba seguro; hasta ahora no sabía interpretar lo que me decía ni con qué intención lo hacía, pero eso no le quitaba lo divertido. Casi como si ella supiera que yo ya venía con una imagen suya en mente.

Me encantaría decir que no sé cuánto comí, pero estaría siendo el peor mentiroso que haya habitado esta tierra; bueno..., es probable que no, pero igual estaría cayendo en una falsedad. Sí tenía mucho hambre, sí estaba deliciosa la comida, pero, ¿cuánto está bien tomar antes de que la otra persona lo sienta un abuso? No lo sabía. Solo me serví un plato, lo devoré y dejé el resto de la olla en el refrigerador. También lavé los trastes que utilicé y busqué en el comedor hasta que descubrí dónde iban guardados.

Cuando salí del comedor, con las luces apagándose en la estela de mis pasos, la escalera me llamó. En la cima, una ventana la iluminaba con la luna. Era increíble que pudiera notarse con la luz del recibidor todavía encendida, pero entonces lo entendí. La llave para apagarla estaba en la pared justo frente a mí. Una manera de que no fuera tan peligroso recorrer las escaleras con alguien que venía de arriba sin una luz adicional o, en este caso, de alguien que debería subir del mismo modo.

Cuando llegué a la cima de la escalera, Marina venía de vuelta acomodándose un camisón que se había puesto. Ella era apenas unos 10 años mayor que yo, según mis conclusiones, y por lo que se podía ver, a ella no le molestaba ni la ponía incómoda lo que cualquier hombre podía tomar como una provocación. «¿Ya te vas a dormir, chico?» Suspiré. «Álvaro, mi nombre es Álvaro, señora Marina. Usted ya sabe eso, me lo preguntó cuando llegué». Ella sonrió. «Sí, además te recuerdo. ¿Qué tendrías tú, 7 u 8 años cuando yo me fui del pueblo?» No voy a negar que ella me sorprendió. «¿Cómo se acuerda de eso?» Ella asintió, complacida. «¿Tú no? No creo que sea así, tienes la misma mirada de ese entonces, cuando yo era casi una mujer y nos encontrábamos en algún lugar del pueblo. Tanta inocencia y fascinación, la forma más pura de ellas.» Estoy seguro de que ella notó cómo me sonrojé porque volvió a reír cuando pasó a mi lado, sin mirarme.

«Señora Marina, ¿dónde están los demás?» Mi mente solo lo pensó y mi boca lo escupió. Ahora que lo recordaba, que la efervescencia del día se diluía, había notado que solo la había visto a ella desde que llegué aquí. Marina se detuvo en el descanso de la escalera, con la ventana a su derecha. «¿Otros, qué otros?» Sentí exaltación aun si ella solo me daba la espalda. «Hu-huéspedes, ¿dónde están ellos?» Ella giró de lado para verme y apoyó su mano en el adorno circular de madera en la esquina de la baranda. «¿Estás seguro de que debes irte a dormir? Puedo responder esa pregunta, pero creo que sería mejor con más tiempo. Si me acompañas en mi rutina nocturna de tomar un té en la sala.» Asentí y la seguí. «Ponte cómodo.» Me indicó cuando cambió su rumbo en dirección a la cocina. «Estaré contigo pronto, voy a preparar el té».

Cuando entré a la sala, su imagen de más temprano ocupando el sillón individual junto a la chimenea me dijo que el sofá a un lado, de espaldas al umbral, era mejor para mí. Me senté y observé. Todo estaba en orden. Una modesta biblioteca, una caja metálica de galletas que podía estar llena de hilos y agujas de coser, como en casa, una chimenea apagada y vacía, tal vez demasiado limpia, como si eso hablara de la cantidad de tiempo en que no fue encendida. Algo extraño cuando el invierno no se había ido hace tanto tiempo. Entendía que quizás el clima aquí sería diferente con kilómetros de distancia, pero en el pueblo los recuerdos de nosotros quitando nieve con palas no hacía mucho me decían que aquella chimenea podía no ser más que algo decorativo.

Tal vez ella había diseñado esta casa y lo habría hecho pensando más en la imagen que en la utilidad real. No lo sé y tampoco sería fácil averiguarlo desde la calle, esta casa de tres pisos lo hacía difícil. Quizás si caminaba lejos podría ver si algo salía por el techo. Ahhh, perdón, ¿a quién le importa eso? «Parece demasiado concentrado, señorito Álvaro.» Dijo ella cuando entraba para asustarme, lo que hizo que mi cuerpo se sacudiera y mi mente me ordenara controlarlo. No sé si lo notó.

Ella permaneció tranquila cuando dejó la charola con las dos tazas de té encima del escabel. «¿Por qué no hay una mesa pequeña para eso?» pensé. Ella me dio mi taza; estaba agachada y solo movió su brazo hacia mí al tiempo que se sostenía el camisón en la parte alta con su otra mano. Marina no era para nada ingenua, sabía dónde iba a mirar y yo lo confirmé sin poder evitarlo.

«Parecen hechos en serie.» Comentó al tomar su propia taza, dejar la charola en el piso y sentarse para después apoyar sus pies encima del escabel. «¿Qué?» Ella negó cuando se llevaba la taza a la boca para dar el primer sorbo. «No me hagas caso, a veces proyecto. Querías saber sobre los otros huéspedes, ¿no?» Mi ceño se frunció cuando mi mirada cayó por un momento. Ella solo me observó esperando reacción mientras seguía bebiendo su té. «Sí, ¿dónde están ellos?»



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En el texto hay: comprension, elecciones

Editado: 05.07.2026

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