Que esto termine

Tu sonrisa

Lo primero de lo que me enamoré… no fue de ti.

Fue de tu sonrisa.

No sé en qué momento pasó,
pero un día me descubrí buscándola en todo.
En tus fotos, en tus mensajes, en la forma en que hablabas…
como si en ella estuviera todo lo que necesitaba para quedarme.

Tu sonrisa tenía algo peligroso.
No era perfecta… era real.
De esas que aparecen sin permiso,
que iluminan incluso cuando no deberían.

Y yo…
yo me acostumbré a vivir de ella.

Había días en los que todo estaba mal,
pero bastaba con que sonrieras…
para que yo olvidara cualquier duda.

Como si tu sonrisa tuviera el poder
de borrar lo que dolía.

Y eso fue lo que más me destruyó.

Porque nunca me di cuenta
de que también era lo único que me sostenía.

Al principio, sonreías mucho.

Por cualquier cosa.
Por mí.
Por nosotros.

Recuerdo cómo me mirabas…
como si de verdad te importara quedarte.

Y yo creí.

Creí en cada gesto,
en cada risa compartida,
en cada momento donde parecía que el mundo
solo existía para nosotros dos.

Pero con el tiempo… algo cambió.

No fue de golpe.
Nunca lo es.

Tu sonrisa seguía ahí,
pero ya no era para mí.

La regalabas en otros momentos,
en otras conversaciones,
en otras personas…
y yo empecé a quedarme fuera de ella.

Intenté no notarlo.

Me convencí de que era mi imaginación.
De que estabas cansado.
De que todos cambiamos.

Pero hay cosas que el corazón reconoce
aunque la mente intente negarlas.

Tu sonrisa dejó de buscarme.

Y sin darme cuenta…
empecé a extrañarla
como si fuera algo que había perdido,
aunque todavía estabas ahí.

Lo más triste…
es que nunca te reclamé.

¿Cómo reclamas algo que no te pertenece?

Tu sonrisa nunca fue mía.
Nunca lo fue.

Yo solo fui alguien
que tuvo la suerte de verla de cerca…
por un tiempo.

Y tal vez por eso me aferré tanto.

Porque sabía, en el fondo,
que no podía pedirte que siguieras sonriendo por mí.

Pero dolía.

Dolía verte reír
y saber que ya no era yo quien provocaba eso.

Dolía recordar
cómo se sentía antes…
y compararlo con el silencio de ahora.

Un día entendí algo que me rompió más que perderte:

No extrañaba todo de ti.

Extrañaba lo que eras conmigo.

Extrañaba esa versión tuya
que ya no existía…
o tal vez, que nunca fue permanente.

Y entonces… dejé de buscar tu sonrisa.

No porque dejara de importarme,
sino porque entendí que seguir persiguiéndola
solo me hacía sentir más lejos de ti…
y más vacío de mí.

Aún hoy…
cuando veo a alguien sonreír de esa manera,
inevitablemente pienso en ti.

Pero ya no duele igual.

Ahora duele distinto.

Duele como algo que fue bonito…
pero que nunca iba a durar.

Porque hay sonrisas
que no están hechas para quedarse.

Solo para enseñarte
lo feliz que pudiste haber sido…
si todo hubiera sido real.

"Porque sí, me enamoré de ti sonrisa"




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.