¿qué Podría Fallar?

12| ¿Cuándo llegamos a esto?

A dos semanas de la pasarela habíamos empezado a imaginar como tendría que ser todo, ahora mismo estaban hablando de los materiales que necesitaremos, y quien estaba hablando de ello frente a todas nuestras compañeras era Marcela.

—¿Puedes repetir tu idea? —Pidió Emma mirándome curiosamente

Y claramente yo estaba frente a las demás mientras iba anotando todo.

—Hacer un escenario, o sea, una parte espaciosa para que no choquen cuando vayan entrando y saliendo, y otra parte para que caminen. Soy mala explicando, pero que sea como esas pasarelas de las ciudades de la moda —expliqué

—Puede ser —murmuró Emma—. Es una buena idea, pero ¿Podremos lograr que sea lo suficientemente buena?

—Es cosa de pedir ayuda —me encogí de hombros

—Entonces, que levante la mano todas las que quieran que la pasarela sea al estilo de Milán —propuso Marcela, al instante miré a mis compañeras quienes estaban levantando la mano

Les gustó mi idea.

Mi.

Idea.

Sonreí internamente y lo anoté en mi agenda. Será un trabajo muy pesado.

—Empezaríamos a organizar todo este viernes. Pediré la autorización para trabajar en la pasarela fuera del horario de clases, ¿Están todas de acuerdo? —La voz autoritaria de Marcela siempre es capaz de sorprenderme

Todas asintieron conforme a ello. Miré mi teléfono, aun faltaba media hora para irnos. Hace unos días prometí ir a casa de Nil, pero no pude por trabajar en mis diseños, ahora que tengo todo organizado y lo que me falta puedo terminarlo en estos días decidí que ya era hora de visitar a Naomi.

Marcela me miró fijamente, yo sé que es lo que quiere.

—No, no voy a hablar con los estudiantes de fotografía —me negué por quinta vez en el día

—Por favor —pidió nuevamente—. Sabes que ahí está mi ex, y me da vergüenza ir

—Según tus palabras, dijiste que habían quedado en una pequeña amistad

—Lo sé, pero cuando estoy cerca de ella entro en pánico —hizo una mueca

Lo recuerdo perfectamente, cuando terminaron ambas estaban aliviadas, sabían que se estaban haciendo daño la una a la otra, pero a la vez estaban tan dependientes de la otra que todo el proceso de separación fue un tanto difícil.

Solté un suspiro resignado.

—Vale, iré en unos minutos —murmuré

—Te adoro. Muchas gracias —sonrió tal cual niña pequeña

—Tendrás que superar eso, es difícil. Cada vez te hace peor y en vez de avanzar, estarás retrocediendo —hice una mueca

—Eso no importa. Mi prioridad es terminar ambas carreras —murmuró

—Pero eso no significa que tienes que dejar de comer, dormir y solo sobrevivir a base de energizantes, cigarrillos y café —mi tono de voz era como el de una madre preocupada, aunque si estaba preocupada

Hace un tiempo yo estaba así y terminé muy mal. Ahora no quiero que nadie pase por lo mismo, fue terrible.

—Vale, vale —gruñó mientras se alejaba

Rodé los ojos y guardé mis cosas en mi mochila, después volvería por ella. Le hice una seña a mi amiga y salí del salón. Los estudiantes de fotografía quedan a tres pasillos, por lo que no será necesario bajar escaleras.

Apenas llegué a la puerta de su salón hice tronar los huesos de mis dedos por el nerviosismo, me cuesta hablar con las personas, pero cuando lo hago después ya no puedo parar. Di tres golpes a la puerta con mis nudillos y abrí la puerta, murmuré un pequeño "permiso" y entré.

—¿Ellie? —La voz de Miranda hizo eco en mis oídos, la divisé rápidamente

Su cabello ya no era azul, era violeta. Sonreí al recordar la vez que me ayudó a teñirme el cabello, aunque ahora ya el color no esté y las raíces sean muy notorias.

—Hola —sonreí con nerviosismo—. Necesitamos ayuda

—¿Necesitamos? —Un chico frunció el ceño

—Bueno, me presento. Algunos ya me conocen, soy Ellie Brown, estudiante de diseño de moda y como proyecto final tendremos que hacer una pasarela, por lo que también nos pidieron que fotografiáramos a los modelos. No tenemos ese talento, bueno, algunas sí, pero nos dijeron que habláramos con ustedes. Solo necesito a uno o dos —finalicé rápidamente

—¿De cuánto estamos hablando? —Miranda alzó una ceja

—No sé, es conversable. Pero necesito una respuesta antes del viernes —hice una mueca

—Lo hablaremos. El jueves te tendremos la respuesta —murmuró Miranda

Ella es la representante de su clase, por lo tanto, tiene aquella voz de autoridad que tanto hacía que Marcela y ella discutieran. Eran como la misma persona.

—Gracias —sonreí sinceramente—. Nos vemos

Salí rápidamente de ahí, volviendo a mi salón en cuestión de segundos. Lo primero que vi fue que había alguien en mi puesto y unas cuantas compañeras a su alrededor, sin embargo, reconocería ese cabello en cualquier lugar.

—¿Qué haces? —Pregunté apenas llegué a su lado

—Te voy a escoltar hasta la casa de Naomi —respondió automáticamente

—Okey —respondí con extrañeza—. Pero eso no responde mi pregunta, ¿Qué haces aquí en mi puesto?

—Hablando con mi amiga —respondió mientras se encogía de hombros

Rodé los ojos y empecé a ordenar mis cosas para irme. Nil estaba haciendo chistes y todas a su alrededor reían. Hice un poco de tiempo, demorándome más de lo usual.

—¿Lista? —Preguntó Nil mirándome fijamente

Fruncí el ceño, ¿Estaba atento en mí? Miré a mis compañeras que estaban a su lado, lo miraban atentas a cualquier cosa que podría decir, pero él me estaba viendo. A mí.

—Sí —respondí en voz baja

—Bueno chicas, fue un placer haber conversado con ustedes, pero debo llevar a esta dulce chica a la casa de mi madre. Nos estamos viendo, cuídense —habló rápidamente mientras me tomaba de la mano y empezaba a caminar hacia la puerta

—No era necesario hacer eso —gruñí

—Claro que sí, me gusta llevarte la contraria —dijo como si nada

Rodé los ojos ante sus palabras, saqué mi teléfono y mis audífonos.

—¿Quieres escuchar música? —Pregunté mientras le ofrecía uno de mis airpods




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.