¿qué Podría Fallar?

16| Es un buen chico

—¿No le preguntaste? —Nueve de la mañana y Marcela ya me estaba regañando

—No —respondí

—Eres una idiota —gruñó

Marcela me miraba con molestia de una manera muy intensa, las ganas de huir estaban muy presentes. En cualquier momento se lanza contra mí y me mata.

—No quiero molestarla, debe estar muy ocupada y sé que no le gusta esto —murmuré

No me gustaba que Marcela cargara con cosas así, ella está muy ocupada, no quiero darle mas problemas, pero siempre se ha preocupado por mí.

—¿A quién no quieres molestar? —Preguntó aquella odiosa voz

Dios, ya dile que me deje tranquila, ayer casi se me baja la presión en el momento en que eligió las camisas. Ni siquiera sé como no me sonrojé en ese momento.

Me quedé en silencio. No pienso contestar.

—A Ester —respondió Marcela

—¿Pero si ella es capaz de todo por ti? —Nil frunció el ceño confundido

Lo sé, yo también haría cualquier cosa por ella.

Miré a Nil, quien se había sentado a mi lado, traía un café y un sándwich. Tenía unas pequeñas ojeras bajo sus ojos, se notaba cansado, pero aun así había algo en él que resplandecía.

—¿Siquiera dormiste? —Pregunté

—Sí, solo que estuve ensayando una canción. Demoré en aprenderla, por eso me veo cansado —respondió

—¿Qué canción es? —Pregunté con una pequeña sonrisa en mi rostro

—No te desvíes del tema. ¿Por qué no quieres molestar a tu hermana? —Preguntó, mi sonrisa se desvaneció y se convirtió en una mueca

—No es nada —murmuré

—No tiene modelos y necesita cinco. Le digo que su hermana aceptaría ser una, pero ella niega en creerlo —Marcela intervino

—¿No tienes modelos? —Nil preguntó sorprendido—. Pero si estabas tan emocionada con todo ello

—Creo que ya acapararon a muchas personas y yo quedé sin nadie —me encogí de hombros restándole importancia

—¿Necesitas hombres o mujeres? —Preguntó Nil

—Da lo mismo, no tengo ningún conjunto listo —mordí la uña de mi pulgar izquierdo

—Puedo ser un modelo —mencionó

—¿Qué? —Fruncí el ceño

—Quiero ser tu modelo, sé que puedo hacerlo —sonrió

—¿Estás seguro? —Pregunté con inseguridad

El hecho de que quiera ayudarme me da nervios, el que esté involucrándose en cosas así de importantes me hace sentir cohibida.

—Sí, de hecho, puedo conseguir otras modelos para ti —dijo entusiasmado

—¿Sí? —Lo miré ilusionada

—Sí, solo déjame ese trabajo y confía en mí, ¿Cuántas modelos necesitas?

—Cuatro —dije mientras le mostraba la cantidad con los dedos de la mano

—Después te mandaré un mensaje confirmando quienes serán —me sonrió—. Bueno, yo debo irme. Nos vemos luego

Terminó de hablar y se paró, tomó su sándwich, pero me entregó su café.

—Para ti —murmuró y se empezó a alejar

Seguí su paso hasta que salió de la cafetería, mis pensamientos eran un caos, ¿Por qué es tan atento conmigo? Volví mi vista a mi amiga, quien me miraba con los ojos entrecerrados y tenia una pequeña sonrisa en su rostro.

—¿Qué? —Preguntó al ver que la miraba fijamente

Sí, es de las personas que te pueden mirar y juzgar de mil maneras diferentes, pero no puedes mirar porque se molesta y está a la defensiva.

—Ya, suéltalo. Cuando miras así das miedo —respondí para darle un sorbo al café

—¿Te gusta? —Preguntó de un momento a otro, logrando que casi escupiera el café

No. No me gusta, pero me agrada la forma en la que me trata, pasar tiempo a su lado, que nos burlemos el uno del otro, que escuchemos música.

Pero ojo, no te gusta.

Cállate. Sé lo que digo.

—No, ¿Por qué lo dices? —Fruncí el ceño

—Por nada —murmuró mientras me seguía inspeccionando con la mirada

—Dilo —rodé los ojos

—La forma en la que te miraba, así no se mira a una persona cualquiera. Mucho menos a tu amiga —respondió

—Me mira de una manera normal —dije

—Ellie, tú también lo miras de una manera parecida a la de el —habló suavemente

—No digas estupideces —arrugué la nariz, Marcela estaba durmiendo muy poco, por eso alucina cosas

—Es un buen chico, me agrada —comentó

—Puedo soportarlo a pesar de todo —me encogí de hombros

—Es un buen chico, pero para ti. Me gusta cómo se ven —sonrió

—Por favor, no sigamos con el tema. Es innecesario —gruñí

—Está bien —se encogió de hombros, como si realmente no le importara

Miré cada esquina de la cafetería, reconocí a una persona que era esencial para seguir con le plan de la pasarela, alcé la mano, me aclaré la garganta y grité:

—¡Miranda! —Llamé su atención, apenas me distinguió alzó sus cejas y se acercó a nuestra mesa

—Brown —murmuró con desinterés como saludo

—Hola, ¿Ya pensaron su respuesta? —Pregunté con una sonrisa en mi rostro

Di que sí, que aceptaron, por favor.

—Sí —respondió—. Tenemos mucho trabajo, así que nuestra respuesta es un no, lo siento —su sonrisa no llegaba a estar a la altura de sus palabras

Sabía cuándo mentía, aprendí eso todas las veces que estaba a su alrededor.

—Está bien, gracias de todas maneras —dije

—Pero puedo hacer una excepción —murmuró mientras miraba a Marcela

—No estamos para hacer ofertas, solo les pedimos un favor si es que podían. Ahora yo me haré cargo —sonreí forzosamente, esperando que entendiera y se fuera

—Que intrépida estás, pequeña Ellie —su sonrisa estaba llena de burla

Rodé los ojos y la ignoré, ¿Si le digo que no creo en ella desaparecerá?

—Si no tienes nada mas que hacer aquí, podrías dejarnos solas por favor. Necesito hablar con mi amiga —le sonreí, mis palabras tuvieron algún efecto en ella, porque no dijo nada, solo se fue

—¿Y ahora que haremos? —Preguntó Marcela frustrada

—No sé, buscaré a alguien. Solo necesito tiempo —murmuré mientras masajeaba mis sienes

—Dejemos que alguien mas se encargue, tienes mucho en mente —frunció el ceño

—Tranquila, yo me encargo —sonreí




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