¿qué Podría Fallar?

19| Charla de medianoche

Días, solo quedaban dos días y yo estaba funcionando automáticamente. Ya no iba a la universidad, me mantenía en mi habitación terminando los detalles de los conjuntos, mis horas de sueño habían disminuido, pero muy poco. Mi papá me traía comida cada vez que podía, pero intentaba no desconcentrarme cuando entraba a mi habitación.

Me había contactado con mis modelos, primero llegó Amelia con quien tuve una charla agradable, elogió mi trabajo y recalcó que estaba muy emocionada; luego llegó Ester que me regañó por llamarla de un momento a otro, pero que estaba feliz por ayudarme; Vanessa fue la tercera en llegar, se fue feliz por el vestido, me dijo que ahora sabía lo que sentía su mamá cuando yo le confeccionaba alguna prenda; Naomi y Nil fueron los últimos en llegar, ambos quedaron conforme con el trabajo, Naomi incluso lloró de la emoción, en cambio Nil sonreía mucho.

Demoré treinta minutos con cada uno, y sorprendentemente ya estaba sin trabajo, todo estaba listo para la pasarela, solo necesito dormir un día entero y un buen baño.

Era tarde, papá ya estaba durmiendo y yo estaba por cambiarme de ropa, pero mi teléfono vibró en mi escritorio, no me sorprendí al ver de quien se trataba, me sorprendió lo que decía el mensaje.

Nil: Estoy afuera

Yo: Es tarde

Nil: Por favor

Nil: Necesito aire

Nil: Y sé que eres una buena compañía

Yo: ¿Hace frío?

Nil: Un poco

Yo: Salgo en cinco minutos

Tomé lo primero que vi y sonreí al fijarme qué era, una camiseta de Demon Slayer, me puse unas calzas y tomé el chaleco mas cercano a mí. Salí de mi habitación y me devolví al caer en cuenta que estaba olvidando el teléfono, lo guardé en mi bolsillo, tomé mis llaves y salí de mi casa lo mas silenciosa que pude ser.

Abrí la puerta para finalizar mi misión, pero un cuerpo casi cae si no hubiera sido porque se hizo a un lado en el momento exacto.

—¿Estás bien? —Pregunté

—Sí —respondió mientras se ponía de pie

—¿A dónde vamos?

—No sé realmente —respondió y suspiró

Se veía cansado, sus ojos estaban rojos e hinchados, lo vi, pero no iba a preguntarle.

—Acá cerca hay un parque para los skaters, a veces voy cuando necesito paz —le sonreí, pero no respondió, solo asintió

Estaba a mi lado, pero su mente no estaba muy presente.

Caminamos en silencio hasta llegar al lugar que mencioné. No soportaba estar al lado de Nil y que estuviera callado por tanto tiempo. Nos sentamos en una banca, no aguantaba el silencio, lo miré y mi corazón se rompió.

Nil estaba llorando.

Y yo me congelé.

Intenté respirar calmadamente para tener en cuenta que la situación era delicada y no fuera a decir alguna tontería. Lo único que supe hacer fue abrazarlo. Me abrazó de vuelta y nos mantuvimos así por un buen rato, solo eran sus sollozos y yo diciéndole que soltara todo, que llorar hace bien y era terapéutico.

Se separó de mi y sorbió su nariz, sé que estaba mal, pero verlo así tan vulnerable y débil me hizo ver una parte más de él. Sé que no era el momento, pero al verlo así en mi mente solo se pudo reproducir dandelions.

—¿Qué pasó? —Pregunté en un susurro mientras tomaba su mano y empezaba a trazar círculos en el dorso de esta

—Mi papá quiere contactarse conmigo

—¿Es muy malo?

—Por lo menos, yo lo veo así

Lo vi raro, estaba nervioso y con dudas, le regalé una sonrisa y hablé:

—Si quieres, puedes contarme todo. Escucharé atenta cada detalle, no te obligaré a nada

—Si te aburres, avísame porque esto puede ser largo —susurró

—Te voy a escuchar de igual manera —le sonreí

Soltó un suspiro y se aclaró la garganta.

—Mi papá se fue cuando supo que mi mamá estaba embarazada, pero luego volvió a hacerse cargo de mí. Fuimos una familia por dos años, y luego se separaron, pero él seguía atento a mí, y así fue por un buen tiempo.

>>A medida que iba creciendo no me daba cuenta de nada, pero al cumplir los nueve años supe que mi papá había formado otra familia, me sentí horrible porque pensé que el problema era yo —suspiró—, intenté seguir manteniendo el contacto, vernos de vez en cuando, pasar un cumpleaños con él, pero no podía, sabía que mi lugar no era ahí. A veces siento que soy alguien inmaduro, por odiarlo a el y a su pareja, pero luego pienso en mí, en mi yo de nueve años, mi yo de la infancia. Muchas veces necesité a mi papá y él nunca estaba, mis amigos tenían su figura paterna y lo presumían —soltó una risa amarga—, yo siempre presumía a mi mamá. Hizo un trabajo excelente al cubrir ambos papeles, me dio mucho más amor, pero mi padre sigue siendo un tema delicado.

—Y estás mal, ¿Por? —Dejé la pregunta en el aire

—Apareció después de veinte años. Quiere saber cómo estoy y que conozca a sus hijos, pero no quiero

—Tienes veinticuatro años Nil, puedes tomar tus decisiones

—Lo sé, pero si le digo que no, sé que voy a llorar

—Si lloras no tiene nada de malo —murmuré—. Es bueno desahogarse de alguna manera, te hace sentir más ligero

—No quiero llorar frente a él, me veré débil

—Entonces llora frente a mí, el solo hecho de que me estés contando esto hace que te vea como alguien valiente y fuerte —murmuré, como si fuera un secreto

—Yo me siento ridículo —respondió de la misma forma

—Yo siento que estamos haciendo algo ilegal —me burlé

—¿Estaría bien si le digo que lo odio? —Preguntó

—¿Sientes eso? —Lo miré atenta a la respuesta

Tomó un tiempo en responderme, pero la mueca que hizo me lo dijo todo.

—No, pero sí tengo rencor. Estuvo en la infancia de sus otros hijos, pero no en la mía. Siempre aparecía en algo importante, pero mamá siempre lo echaba, añadiendo que quería saber de mí cuando era una fecha con algo realmente importante, pero cuando lo necesitaba en un día cualquiera, nunca estaba ahí —hizo una mueca




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.