¿qué Podría Fallar?

20| Pasarela a lo Milán

A cuatro horas de que empezara la pasarela y nosotras ya estábamos en el lugar asegurándonos que todo estuviera acorde a la situación.

Los modelos deberían de llegar pronto para maquillarlos, peinarlos y vestirlos. En media hora debería llegar Henry para conocer el lugar y buscar el sitio adecuado para las fotografías individuales.

Mis uñas estaban pasando susto, las mordía, pero no las rompía. Debian estar impecables para esta noche.

—Hola —sonreí al escuchar su voz

—Hola Ester —saludé

—¿Nerviosa? —Preguntó con una sonrisa

—Un poco —murmuré

—Lo harás genial, confío en ti —besó mi mejilla

A veces pensaba en que de alguna manera me tiene rencor, a veces siento que por mi culpa mi mamá se fue. Pero Ester siempre logra que no me sienta tan culpable, de alguna manera soy su orgullo y siempre intenta demostrar cuanto cariño me tiene.

—¿Qué vas a usar para después? —Alzó una ceja

—Eh, no sé —sonreí con vergüenza

—¿Tienes algún conjunto hecho? —Preguntó

—Sí, pero ninguno para mi —murmuré

—Ellie, eres muy irresponsable —rodó los ojos

—Tengo un traje en la casa, debo ir a buscarlo en un rato —me encogí de hombros

—Tienes suerte

—¿Por qué?

—Te tenemos un regalo —sonrió y señaló atrás de mi

Miré por sobre mi hombro y Nil venía con una bolsa de regalo, no lo pude evitar y volví a sonreír.

—La mejor modista debe estar acorde a la situación —sonrió

—¿Qué es? —Pregunté

—Después lo abres, ahora debes vestirnos —Nil me miró con una sonrisa burlesca

—¿Todas llegaron? —Pregunté

—Sí —Naomi sonrió

¿En qué momento llegó a mi lado?

—Bien, las van a maquillar, luego se van a vestir y al final las van a peinar, ¿Dudas? —Pregunté, todos negaron—. Bueno, síganme

Caminé hasta el salón en donde estaban instalándose las expertas en maquillaje, alias mis compañeras.

Siempre me ha gustado el maquillaje, pero siento que no es para mí, no me puede quedar bien.

—Emma, te traigo clientas —sonreí cuando tuve su atención

—¿Algo en especial? —Preguntó

—No, solo maquillaje ligero. Quizás después podríamos agregarles algo, pero primero quiero ver si es que va bien con los diseños

—Está bien. Nil eres el primero —ordenó, el chico a mi lado no protestó, solo se sentó en donde debía y me miraba con una gran sonrisa

—Ellie, ¿Puedo hablar contigo? —Preguntó Vanessa

A veces se me olvidaba de la presencia de las demás personas, puede que ande en mi mundo más de lo normal.

—Claro, vamos afuera —le sonreí

Últimamente estaba sonriendo mucho, me estaban doliendo las mejillas por eso, pero es algo inevitable, siento que mi mundo está más colorido.

La guie hasta una de los salones que estaban cerca, por estos salones van a cambiarse ropa, así tener su privacidad y estén cómodas.

—Ahora sí, dime —miré con atención a Vanessa

Tenía algo que la hacia notar diferente, estaba sobresaliendo, pero no sé de qué manera.

—Bueno, esto me da un poco de nervios —titubeó—, de hecho, me da vergüenza decirlo, pero necesito saberlo.

—Pregúntalo, no tienes que tener vergüenza, tenemos confianza, ¿No? —le di una pequeña sonrisa, ella suspiró y me volvió a mirar a los ojos

—¿Nil y tú tienen algo? —Preguntó

Su pregunta me desconfiguró el cerebro, ¿Realmente preguntó eso? Pero si siempre dejo en claro que somos amigos, ¿Qué la hace dudar de eso?

El recuerdo del casi beso parte dos llegó a mi mente, vale, si hay cosas que la pueden hacer dudar, pero ella no sabe eso. Negué rápidamente para eliminar esos pensamientos.

—Nosotros somos amigos, somos cercanos porque me han estado ayudando para la pasarela —respondí

—Que alivio —suspiró

—¿Por qué lo dices? —Fruncí el ceño sin entender

—Es que los veo muy juntos y pensé que tenían algo más que una amistad. En un principio se mostraba muy atento a mí, pero ahora no es tanto el interés que muestra —su sonrisa se desmoronó

Un nudo apareció en la boca de mi estómago, que fue subiendo hasta mi garganta. Tragué saliva unas cuantas veces para poder hablar sin impedimento.

—Debe estar ocupado —murmuré

—Quizás

—Tienes que estar tranquila, no estoy interesada en el —sonreí

—Gracias —sonrió

Salió del salón y yo solté un gran suspiro.

—No pienses en otras cosas, Ellie. Esta es tu noche —me dije a mí misma como apoyo moral

Salí de la habitación, lista para ir a conversar con mis compañeras, pero una Marcela un tanto inquieta se cruza en mi camino.

—¿Y Henry? —Preguntó

—Ya va a llegar, en cualquier momento —respondí

—Ya están maquillando a los modelos, luego se cambian y al final los peinan, eso va a retrasar todo —exclamó

—Eso no va a pasar, tengo todo planeado. Deja que yo me encargue —la tomé por los hombros para que me mirara fijamente—. Confía en mi

—Está bien —se rindió

—Ven, vamos a ver quiénes serán los estilistas —sonreí mientras nos acercábamos a nuestras compañeras

Mientras hablábamos mas chicas se unían a Emma para ayudarla a maquilar y luego a peinar, nos pudimos repartir el trabajo y ahora estaba revisando el regalo que me trajo Nil y Ester.

—¿Lo viste? —Preguntó Ester

—Aun no completamente, solo le eché un vistazo.

—Henry llegó, está hablando con Marcela —murmuró

—Está desesperada, faltan tres horas y siente que muchas cosas están incompletas —murmuré

—Ve con ella

Le hice caso y salí del salón, buscando a mi amiga y al ser que salvó mi vida.

—Henry, que gusto verte —sonreí apenas llegué a su lado

—Ellie —dijo como saludo

—¿Marcela te dio alguna orden? —Pregunté, pero él negó

—Te estaba esperando, dijo que tu te estás encargando de todo —respondió, yo asentí

—Vale, ¿Cómo es el lugar que necesitas para las fotos individuales? —Pregunté

—Afuera, las instalaciones son bonitas. Podemos ocupar esto, quizás algunas fotos en escaleras. ¿Hay algún grupo listo para empezar ya? —Miró a los alrededores con leve interés




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