¿qué Podría Fallar?

21| Suerte

Habían pasado unos días desde que fue la pasarela, prácticamente ya habíamos finalizado todo y solo debíamos esperar el día de nuestra titulación, aunque eso ya sería el otro año.

Esto es tan increíble, fueron meses en donde estudié sin parar, días que estuve sin comer y durmiendo muy poco solo por estudiar, cosas así me trajeron muchos problemas, sobre todo por la anemia que estuvo en mi sistema por un tiempo, pero por fin había llegado al final de la trayectoria. Bueno, estábamos a un paso de terminar la trayectoria.

Debíamos tener un semestre de practica en donde deberíamos trabajar y ahí ver si nos titulábamos.

El tiempo pasó tan rápido que ya ni recordaba como es que había llegado hasta aquí.

—¿Ellie? —Marcela llamó mi atención

—Dime —la miré atentamente

—¿Qué harás después de la titulación?

—Realmente no sé, me daba miedo llegar a este punto —confesé

—Entiendo

—¿Y tú? —Pregunté

—Supongo que terminaré la otra carrera, y esperaré alguna respuesta de las grandes empresas —respondió

Todos los modistas famosos que habían venido a la pasarela nos habían pedido nuestras tarjetas o alguna presentación, están en busca de nuevos talentos y elegirán a algunas del grupo. Espero ser alguna de las seleccionadas, no tengo nada en concreto del qué haré, mi futuro es incierto y mi camino era un tanto enredado.

Había estudiado diseño de moda porque siempre me gustó este tipo de cosas, crear vestidos, estar a la moda, aunque me vistiera como un verdadero indigente, pero no sabría qué hacer después de tener el título.

¿En qué trabajaría? ¿En dónde me querrían?

Era hora de que aportara con algo de dinero en casa, no me siento útil al tener veintidós años y seguir viviendo a costilla de mi padre, y no importara cuantas veces hablara con él, siempre terminábamos discutiendo por lo mismo.

—¿Quieres un café? —Le sonreí mientras me ponía de pie

—A la vena, por favor —respondió con media sonrisa

Ya no teníamos clases, solo veníamos a tener charlas sobre el futuro, dudas sobre las costuras o diseños, ese tipo de cosas que solo aceptaba para salir de mi casa.

Caminamos hasta la cafetería en donde pedimos un sándwich, pagamos y luego fuimos a la cafetera, estaba enamorada de esta cafetera.

Fuimos con cuidado de no derramar ni una gota del preciado café mas puro en el mundo, nos sentamos en una mesa de la esquina y nos sonreímos. Volvíamos a ser el par de asociales que se alejaban de todo tipo de multitud.

—En algún momento la inquietud, los temblores y la ansiedad podrá con nosotras y necesitaremos rehabilitación —sonrió

—Lo sé, algún día tendremos que estar en abstinencia del café, por una semana o más —me burlé

Miré a todos lados, buscaba algo, pero no sabía que era.

—Que hermosuras ven mis ojos —sonrió mientras se sentaba al frente, ya ni era necesario mencionarlo, era la única persona que llegaba siempre a nuestro lado

—Hola Nil —saludamos al mismo tiempo

—¿Qué hacen? —Preguntó

—Analizando la existencia y nuestro futuro —respondí

—Profundo —susurró—. Estoy aburrido, ¿Hay algo para hoy?

—No, solo planeo dormir toda la tarde y aprovechar la tranquilidad de mi hogar —respondió Marcela, Nil me miró esperando alguna respuesta

—A mí ni me mires, quiero ver películas todo el día mientras como helado en la soledad de mi habitación. Es mi plan perfecto —respondí mientras me encogía de hombros

—¿Y Vanessa? —Preguntó Marcela

—Por ahí —respondió

—¿Ya son novios? —Preguntó mi amiga con una sonrisa picara

—No —respondió

—¿Y qué esperas? —Pregunté

—No sé, no estoy segura de sí siente lo mismo —hizo una mueca

—Ella te besó el día de la pasarela, ¿Aun así lo dudas? —Marcela alzó una ceja

Al parecer, Marcela era la mas emocionada con que Nil estuviera con Vanessa, yo solo me limité a asentir y a no hablar mucho, solo quería salir de ahí.

—Sí —respondió Nil

—Te va a ir bien, vas a tener suerte. Pídele que sea tu novia —le di media sonrisa, pero estoy segura que no llegó a mis ojos

—Lo haré porque tú lo dices —murmuró

—Bien —murmuré

—Bien —me copió

—Bien —repetí—. Debo irme, nos vemos

Me puse de pie, eché mi sándwich a mi mochila y tomé mi café, empecé a caminar rápidamente de ahí. Ya no era lo mismo de antes. Prefería tener a Nil hablando de estupideces sin sentido a que mencione a cada nada a Vanessa y su relación con ella.

Salí del edificio, lista para tomar camino a mi casa. Hoy no tenía animo de tomar el autobús, solo necesitaba caminar sola para poder aclarar la mente y poder tranquilizarme. Me ardían los ojos, pero solo lo ignoré.

Miré a mi lado al sentir la presencia de alguien más, Pedro me estaba sonriendo.

—Hola —sonreí

—Ellie, ¿Qué tal?

—Todo bien, ¿Y tú?

—Lo dudo, tienes el ceño fruncido. Estás enojada por algo —murmuró mientras pasaba su pulgar por el centro de mi frente hacia arriba suavemente, logrando que eliminara mi ceño fruncido

—No estoy enojada, solo necesito mi cama y ver mis películas favoritas —respondí

—Está bien —se encogió de hombros—. Ellie, ¿Te puedo pedir algo?

—Depende de si puedo lograrlo —respondí

—Cuando nos sigas, por lo menos sean mas discretos —me dio una sonrisa burlona

Abrí mi boca sorprendida, asustada, preocupada, ¿Cómo mierda se había enterado? Solo negué.

—¿De qué hablas? —Fruncí el ceño

—Ese día, nos siguieron hasta el supermercado. Te reconocería en cualquier lugar, agradece que Vanessa no los vio —respondió

Suspiré resignada, ya lo sabía, no era necesario mentir.

—Está bien, pero tranquilo. No volverá a suceder —confesé

—¿Por qué tan segura? —Alzó una ceja

—No tengo tiempo para seguir haciendo cosa de críos —respondí

—¿Sabías siquiera que ella es mi prima? —Su sonrisa estaba llena de diversión

—No —murmuré




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.