Caminaba a paso veloz hacia la cafetería, Marcela me estaba esperando y yo debí de haber llegado a su lado hace diez minutos. Me va a matar por dos cosas: 1) llegar tarde y 2) aún no consigo a nadie con quien podré hacer la entrevista. Sí, la vida me odia y en cualquier momento me tiro de un puente.
Aló, papá. Quiero rosas blancas y negras para mi funeral.
Miré la hora en mi teléfono y apuré el paso, si no fuera porque estoy con mi mochila me pongo a correr, pero seamos sinceros, es molesto y vergonzoso correr con mochila. No lo digo yo, lo dice la ciencia.
Rezo internamente para que Marcela no se moleste conmigo por mi impuntualidad, en mi defensa, la hora pasó muy rápido y me quedé dormida. Finalmente llegué a la cafetería, en donde mi amiga estaba hablando con Nil. No lo había visto desde que arruinó el primer paso.
—Hola —saludé mientras me sentaba al lado de mi amiga
—Nada de hola, se viene el paso uno, intento dos —Nil golpeó suavemente la mesa con su puño, logrando que la escena fuera dramática
Alcé las cejas y lo miré de pies a cabeza.
—¿Estás loco? Estoy muy ocupada, no puedo —murmuré
—¿Ocupada? Yo te veo relajada —frunció el ceño
Rodé los ojos y me masajeé las sienes. Señor dame paciencia porque en cualquier momento le doy una patada que lo sacará volando de la vía láctea.
—¿Todavía no grabas la entrevista? —Preguntó Marcela
—No —mordí mi labio
No llores, no llores. Respira, todavía queda tiempo.
—Mañana se envía —recordó
—Cállate por favor, en cualquier momento voy a llorar de estrés —tomé el puente de mi nariz entre mis dedos, intentando que el dolor no se extienda
—¿Entrevista? —Nil preguntó confundido
—Tenemos un desafío de nuestra clase, debemos grabar una entrevista hablando portugués fluido con alguien que esté planeando su futuro o tenga una profesión —expliqué
—Te ayudaría, pero mi portugués es un disco rayado, pero podría decirle a mi mamá que te ayude —murmuró
—¿Qué? —Marcela lo miró confundida
—¿Hablas otro idioma aparte de las idioteces? —Gruñí
—Por cosas del trabajo, mi mamá ha tenido que aprender otros idiomas y como soy su sujeto de prueba, también he tenido que aprender lo básico —hizo una mueca
—¿Realmente me ayudarías? —Lo miré mientras me mordía el labio de los nervios
—Yo no, mi mamá puede que si —rodé los ojos ante su respuesta y quise darle un golpe, de nuevo
—¿Y cuándo podría ser? —Preguntó Marcela atenta a la conversación
—Si no me equivoco, hoy debería de estar en casa —Nil respondió mientras acariciaba su inexistente barba
—¿Podemos ir? —Le sonreí
—Sí, vamos —tomó mi muñeca y empezó a caminar, prácticamente arrastrándome
Me despedí de Marcela con una sonrisa de disculpa y seguí a Nil. Me solté de su agarre y caminé a su lado, intentando seguir su ritmo, al momento de bajar al primer piso del edificio nos encontramos a cierta chica que tiene la atención de Nil, a pesar de estar ayudándolo con el plan no sé demasiado sobre el tema.
Discretamente le di un codazo en las costillas a Nil y sonreí inocentemente.
—Hola Vanessa —la saludé
—Ellie, que gusto verte —miró a mi lado y sonrió—. Hola Nil
—Hola, lo siento por lo del otro día —murmuró el medio castaño rubio que estaba a mi lado
—Tranquilo, ya dije que no pasaba nada —Vanessa le sonrió
Vale, esto es un avance.
—Está bien, aun así, me siento culpable —Nil se sonrojó
¿En serio lo hizo? Omaigash.
—De hecho, el cuadro que volví a hacer quedó mejor que el primero, de alguna manera estoy agradecida contigo —comentó Vanessa de una manera un tanto orgullosa por superarse
Me aclaré la garganta, logrando que ambos me miraran, sonreí inocentemente y abrí la boca para hablar.
—Es genial que estén bien y que no haya ningún problema, pero debemos irnos. Otro día pueden hablar —interrumpí su conversación
—Sí, claro —Vanessa le quitó importancia a la situación
—Que bien, porque necesito ayuda para un trabajo sobre la relación entre el arte y la música, es estresante —Nil aprovechó la oportunidad, vale, se ganó mi respeto
—Mañana pasa por mi estudio, estoy ahí gran parte del día —sonrió y se marchó
—Muy bien tigre, paso uno logrado —me burlé y empecé a caminar hacia la salida
Empezamos a caminar un poco más rápido, estaba emocionada y ansiosa. Miraba de reojo a Nil, mantenía una sonrisa, se aclaró la garganta y habló.
—No pensé que te emocionara tanto conocer a mi mamá, ¿No crees que vamos muy rápido?
Rodé los ojos y golpeé su hombro.
—Agresiva, quiero el divorcio
—Al parecer tomas confianza muy rápido —alcé una ceja
—Tal vez —hizo una pausa mientras fruncia el ceño—. ¿Qué signo eres? Siento que eres géminis o capricornio
—Capricornio, ¿Por qué? —Fruncí el ceño
—Por nada.
—No me digas que eres de esos locos obsesionados por las estrellas, los signos y las piedras —me burlé
—Cállate, ¿No ves que hieres mis sentimientos? —Llevó su mano derecha a su pecho de forma dramática
—¿Cuánto falta? —Pregunté
—Unas ocho cuadras —sonrió inocentemente
Lo miré seriamente, con la intención de que rayos láser salieran por mis ojos y lo mataran, pero seguimos caminando en completo silencio. No sabía a donde íbamos, solo seguía a Nil. Y ahora que lo pienso, ¿Tan desesperada estaba como para seguir a una persona que no conozco al cien por ciento?
Sí, ¿Por?
Un ladrido me hizo alzar la mirada, miré a Nil al mismo momento en que él me miraba. Me retracto, correr con mochila no es ridículo, lo único que importa es salvas tu trasero. Miré al perro que estaba unos metros más atrás, era un pitbull. Me encantan esos perros, los encuentro bonitos e incluso adorables, pero cuando les enseñan a matar y ser agresivos me dan miedo, y estoy segura que ahora mismo el perro olió el miedo que siento.