¿qué Podría Fallar? Borrador

5| Muchas gracias, desconocido que dice ser mi amigo

Los días pasaban, una semana exactamente desde que había enviado el desafío de la clase de portugués. Hoy era el día en el que la maestra entregaba las calificaciones.

Mis nervios estaban a flor de piel, no era secreto el que yo tenía buenas calificaciones y las he mantenido desde que entré a esta carrera, y el sentimiento de que puedo fallar en alguna materia siempre está en mi pecho.

No puedo decepcionar a papá.

Marcela estaba a mi lado mientras revisaba unos apuntes para el certamen que tenemos la otra semana, sí, la vida universitaria es horrible.

La maestra nos inspeccionó uno a uno, sus ojos se sentían como una escopeta, un paso en falso y estábamos muertas. Se sentó, se acomodó los lentes y se aclaró la garganta.

—Daré las calificaciones de la mas baja a la más alta, atentas —indicó la maestra mientras tomaba una hoja en la que probablemente tendría nuestros nombres y calificaciones

Dejé de poner atención por el terror que sentía.

Me miró con una sonrisa gigante—. Elena Brown, has obtenido la calificación mas alta de la clase. ¡Felicitaciones!

Hice una mueca al escuchar que me llamaba por mi nombre completo, prefiero mil veces que me digan Ellie porque Elena es un nombre común y no tiene nada especial.

Fruncí el ceño, ¿Escuché bien? ¿Calificación más alta?

—Brown, necesito que después de clases te quedes para hablar —indicó la maestra

Siguió su clase, explicando temas futuros y desafíos que se vendrán en un tiempo más.

La hora terminó, todos salieron del salón, tomé mis cosas y me dirigí hasta el escritorio de la maestra, ella me sonrió.

—Brown, tu entrevista fue la mejor. Naomi es una maravillosa mujer, ¿Dónde la conociste? —Preguntó, demostrando interés en mi

—Es la madre de un amigo —me encogí de hombros

—Me parece increíble, que suerte tienes al tener ese amigo —murmuró

—Sí, supongo —hice una mueca

Siguió platicando sobre que la entrevista fue genial, el manejo del idioma y todo lo demás, vale, ¿A qué hora termina esto?

Después de unos minutos eternos, la maestra se despidió y tomé camino a la cafetería en donde Marcela me estaba esperando. Al entrar por la puerta pude distinguir a Nil al lado de mi amiga, no lo pude evitar y caminé más rápido hasta llegar a su lado, salté y lo abracé del cuello.

—¡Gracias! —Chillé mientras alargaba demasiado la a

—¿Por qué? —Preguntó mientras me abrazaba de la cintura para que no me cayera

Fruncí el ceño y me percaté de la escena que estaba causando.

—Lo siento, la emoción —murmuré mientras me separaba de el—. Tuve la calificación más alta —sonreí como una niña pequeña

—¿En serio? —Preguntó sorprendido

—Sí —volví a chillar

—Genial, le diré a mamá. Lleva preguntándome toda la semana por ti —rodó los ojos a lo que yo sonreí

—Ella es genial, me agrada mas que tu —sonreí inocentemente

—Lástima, ella no sería capaz de soportarte como yo lo hago

—¿En serio? —Alcé una ceja—. ¿Te recuerdo que ni siquiera sabías si llamarnos amigos? —Me burlé

—¿Y que querías que hiciera? Que le dijera a mi mamá "Mira, ella es Ellie y me está ayudando a conquistar a una chica con la cual nunca antes había hablado". ¿Crees que era mejor opción?

—Está bien, idiota —gruñí

—Okey, ¿Qué sucede aquí? —Marcela frunció el ceño

—Nada —murmuré restándole importancia—. Solo le agradecía a un desconocido que dice ser mi amigo por haberme ayudado en mi desafío, y ni siquiera me ayudó, fue su madre

—Ella es una tonta que no para de insultarme —Nil se cruzó de brazos

Rodé los ojos.

—Eres insoportable —volví a gruñir

—Ustedes literalmente son como el perro y el gato, no se pueden llevar bien ni por un minuto —se burló Marcela

Alcé una ceja y la miré indignada.

—¿Lo dices en serio? Me siento traicionada —me crucé de brazos

Nos mantuvimos en silencio, la maestra de la clase que faltaba no había ido, así que ya podía irme a casa, pero si me iba significaba encontrarme con mi hermana y a papá diciendo lo muy orgulloso que está de ella y que espera que yo tenga tanto éxito como ella.

Como si leyera mi mente, mi amiga me miró con el ceño fruncido.

—¿Te vas? —Preguntó

—No lo sé —murmuré

—¿A dónde se tiene que ir? —Nil se unió a la conversación

—No tenemos mas clases por hoy —respondió Marcela

Hice una mueca, no quiero llegar a casa tan temprano.

—¿Tú también te vas? —Nil le preguntó a mi amiga

—Nop, tengo clases aun —respondió

—¿Pero no habías dicho que no tenían más clases? —Preguntó con el ceño fruncido

—De diseño de moda, aún debo ir a las dos clases de marketing —murmuró

—Estudia dos carreras diferentes al mismo tiempo —expliqué

—¿No colapsas? —Preguntó con asombro

—Lo raro es que no, todavía —Marcela mordió su labio

—Vale, me voy. Tengo cosas que hacer —le sonreí a mi amiga—. Buena suerte, cuídate

—Tu igual —murmuró con una sonrisa para luego bajar la mirada a su agenda de organización

—Te acompaño —Nil se puso de pie rápidamente

—¿No tienes más clases? —Pregunté

—No, o sí. No recuerdo —respondió restándole importancia

Rodé los ojos y empecé a caminar, sintiendo como Nil me seguía a paso rápido.

—Entonces, ¿Quieres llegar temprano a tu casa o aceptas mi invitación para ir a tomar algo?

—Depende —respondí

—¿Un banana Split? —Propuso

—Pero hace frío —fruncí el ceño

—Entonces vamos por un café —se encogió de hombros

Asentí, aceptando su invitación. Mi vista fue directo al chico que venía hacia nuestra dirección. Nil tosió de una forma muy falsa, aclaré mi garganta y le di un codazo en las costillas.

Pedro apenas me vio, sonrió. Vale, su sonrisa sigue siendo hermosa y perfecta.

—Hola Ellie —me saludó

—Pedro —le sonreí y seguimos caminando, cada uno por su lado

Ya a una distancia prudente, Nil me miró de reojo y me regaló una sonrisa burlona.




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