Quemaduras de anhelo

Cap 10 insuficiente

Finales de agosto

Agosto empezó a acortarse sin que me diera cuenta.

No fue de golpe. No hubo anuncio formal. Fue algo más silencioso. Una tarde cualquiera en la que miré el calendario colgado en la cocina y noté que quedaban menos cuadros en blanco.

Menos días.

El calor seguía igual. El ventilador seguía girando. Pero algo había cambiado en mí desde aquella tarde.

Ya no podía fingir que lo nuestro era ligero.

Lo veía casi todos los días. A veces en mi casa. A veces en la de Ofelia y Ángela. Siempre con el mismo cuidado medido cuando había más gente cerca. Siempre con esa naturalidad que empezaba a volverse peligrosa.

En público, seguíamos siendo familia.

En privado, éramos otra cosa.

Una noche, mientras estábamos sentados en las escaleras de la casa de Ofelia, Ángela hablaba por teléfono en la cocina. Ofelia veía televisión. La calle estaba tranquila.

Él estaba demasiado cerca.

—Ya casi termina agosto —dijo, como si comentara el clima.

No lo miré de inmediato.

—Sí.

Silencio.

—El treinta y uno tengo que confirmar lo del vuelo.

Ahí lo sentí.

No como un golpe.

Como una caída lenta.

—¿Ya sabes cuándo te vas? —pregunté, intentando que sonara casual.

—Primera semana de septiembre.

Primera semana.

Lo dijo sin dramatismo. Sin pausa especial.

Como si fuera simplemente un dato logístico.

Asentí.

Hablamos después de otra cosa. De cualquier cosa. Pero mi mente ya no estaba ahí. Estaba contando.

Días.

Demasiados pocos.

A partir de esa noche, empecé a notar cosas que antes ignoraba.

La manera en que él miraba su celular más seguido.

Las llamadas cortas que hacía a sus padres.

Las conversaciones sobre horarios, maletas, regreso a clases allá.

No eran secretos.

Yo simplemente no había querido escucharlos antes.

Intenté cambiar. No de forma evidente. Pero lo suficiente para protegerme.

Me sentaba un poco más lejos.

No buscaba su mano primero.

No sostenía las miradas tanto tiempo.

No porque ya no quisiera.

Sino porque empezaba a doler anticipadamente.

Él lo notó.

Una tarde, en mi sala, se quedó observándome en silencio más de lo habitual.

—Estás rara —dijo finalmente.

—No.

—Sí.

Negué con la cabeza, pero mi cuerpo ya no reaccionaba igual cuando me tocaba. No porque no quisiera. Sino porque cada contacto traía una pregunta nueva.

¿Cuánto falta?

Él se acercó más.

—No quiero que esto se vuelva extraño ahora.

Esa palabra.

Ahora.

Me hizo entender que él también estaba pensando en después.

—No es extraño —respondí.

Pero no soné convencida.

Se quedó en silencio unos segundos.

—No quiero que esto te detenga.

Lo dijo con una calma que dolía más que cualquier despedida.

No quiero que esto te detenga.

No dijo: espérame.

No dijo: volveré.

No dijo: encontraremos la forma.

Dijo eso.

Y entendí lo que significaba.

No era una promesa. Era una advertencia suave.

No planeaba atarme.

Y eso era lo correcto.

Pero no por eso dolía menos.

—No me estás deteniendo —dije al final.

Y era verdad.

Lo que me detenía era la idea de perder lo que ya conocía.

Esa tarde no hubo intensidad. No hubo urgencia. Solo un abrazo largo, distinto a los otros. Más consciente. Más medido.

Como si ambos estuviéramos empezando a memorizar.

Cuando se fue, no me quedé mirando la puerta como otras veces.

Me senté en el sofá y conté mentalmente los días hasta la primera semana de septiembre.

Y por primera vez, agosto dejó de sentirse eterno.

Empezó a sentirse insuficiente.

Sabía que no podía pedirle que cambiara nada.

Sabía que esto siempre tuvo fecha.

Lo que no sabía era cómo volver a la normalidad cuando ya había aprendido a sentirlo todo así.

Y esa fue la primera noche en la que el final dejó de ser una idea lejana.

Se convirtió en una certeza.

Y aun así, al día siguiente, cuando escribió:

“¿Te veo?”

Respondí que sí.

Porque si algo estaba terminando, no iba a ser yo quien empezara a despedirse antes de tiempo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.