CAPITULO VI
Alicia
Después de tanto tiempo, este lugar remodelado pero con la misma esencia oscura y siniestra que había quedado impregnada en cada espacio de esta arquitectura, que alguna vez pudo transpirar sonrisas y buenos momentos familiares.
Bajé del auto, y me quedé observando el suelo por unos segundos, es tan extraño volver aquí aunque no es momento de echarse para atrás, haber salido del psiquiátrico fue uno de los mayores avances y no lo voy a tirar por la borda solo por sentirme extraña en mi propia casa.
—Señorita, Alicia— dirigí mi mirada hacía Freddy, nuestro mayordomo de confianza, sonreí por lo sentimientos encontrados.
—Sr. Freddy, es un gusto volver a verlo— le sonreí, y el se acercó para darme un abrazo.
—Igualmente, señorita— me devolvió la sonrisa.
El Sr. Freddy fue parte de mi infancia, y también de la de mis hermanas, y por supuesto conocía a mamá fue el que la ayudó desde que nacimos a crear el orden en la casa y que todo no fuera un desastre, era una de las pocas personas que había tenido la oportunidad de haberla conocido.
—La Señorita Hester la está esperando en el salón principal— me dice sacando el pequeño bolso con las pocas cosas que traía en el.
Me acompañó al salón, estaba cruzando el pasillo cuando escucho risas, y la distintiva voz de mi hermana mayor.
Me asomé, y ladeé mi cabeza para decir:
—Buenas Tardes—saludé amablemente.
Fue espantosa la escena, las cabezas se voltearon como la niña del exorcismo, temí por mi vida, y observé a Hester, un destello de cariño se reflejó en sus ojos cuando se cruzaron con los míos.
—¡Alicia! —exclamó mi hermana mayor con emoción al verme, caminó rápido hacia a mi, y me apretujo fuerte contra ella.
—Si yo también te extrañe— dije con dificultad por la falta de aire
—Yo sí te extrañé mucho, Lici —dijo separándose de mi y el aire volvió a mis pulmones. Lici así me llamaban mis hermanas y mi querida madre aunque detestaba ese maldito apodo.
—¿Aunque no me hayas visitado estos meses?— le saqué en cara, y ella suspiró.
—Sabes porque no te había visitado en estos meses— expresó relamiéndose los labios.
—Bueno, lo importante es que ahora la que te ha venido a visitar soy yo— sonreí— No estaría mal que me presentaras a tus acompañantes de la tarde de hoy—sugerí por las miradas que iban directamente hacia a mi.
—Ah, si, si—me tomó de la mano y me guio a sus invitados el primero de ellos era un chico que tenia apariencia de niño de mami—El es Jack Brown, es un nuevo socio de la empresa Harrison—informó mi hermana, me había contado Ivey que este año que gracias a la entrada de nuevos socios los ingresos habían subido mucho mas.
—Un gusto. Alicia—estiré mi mano y el inmediatamente se levantó para recibirla y apretarla.
—El gusto es mío—asintió solemne y yo repetí su gesto.
Hester, le sonrió y nos retiramos para conocer a una chica rubia simplemente linda que estaba a poca distancia.
—Ella es Rose Mercier—la presentó mi hermana y ella se acerco y me plantó un beso en la mejilla, tuve que reprimir mi cara de disgusto.
—Tu debes ser Alicia— me sonrió y yo asentí.
—Es francesa y heredera de la famosa empresa de moda de su madre—me explicó Hester.
—Ravi de te rencontrer, Rose— sonreí.
Un gusto conocerte Rose
—le goût est le mien—pronunció ella en un perfecto francés.
El gusto es mío
Entonces nos despedimos de la rubia, y entonces la vi, la prima de Cian estaba sentada junto a un chico, no era Cian gracias al cielo pero tampoco se me hacia conocido.
—Chicos, les presento a mi hermana menor, Alicia—dijo mi hermana señalándome con la cabeza—Lici ella es Berenice Williams y su prometido Jackson Walker—el chico se levantó y me ofreció la mano para darme un leve apretón y le dedique una sonrisa de boca cerrada.
Berenice me miró y esbozo una sonrisa.
—Que placer que nos volvamos a ver—me dijo dándome un pequeño abrazo que recibí cordialmente.
—El placer es mío—le sonreí.
—¿Ya se conocen?—preguntó Hester, curiosa.
—Si, nos conocimos en el psiquiátrico— aclare—Ella es prima de mi compañero de terapia, fue a visitarlo y ahí nos conocimos—terminé de explicar.
—Así, es—Afirmó Berenice.
—Cierto que Cian estuvo en el mismo psiquiátrico—recordó mi hermana.
—¿Estuvo?—cuestioné.
—Si, salió hoy—afirmó Berenice con una sonrisa, yo la observé confundida—¿Por que crees que estaba allá?
Así que esa era la razón por la que ella se encontraba allí, tiene lógica Cian ya es mayor de edad igual que yo y el máximo tiempo que tenemos para estar en un internado son 7 años, y justamente se cumplen este año.
—Ya entiendo—dije asimilando mi nuevo descubrimiento.
—Me alegra que se conozcan, los Williams son muy cercanos a nosotros—comentó mi hermana viendo fijamente a Berenice.
—Pasado mañana se anunciará la fecha nuestra boda a todos los invitados, están cordialmente invitadas—dijo el prometido de Berenice con una gran sonrisa.
—Gracias, estaremos allí—dijo mi hermana con emoción.
Nos despedimos de la pareja para ir por mi equipaje y llevarlo a mi antigua habitación.
—¿Anastasia estará aquí para el cumpleaños de las gemelas?—pregunté subiendo las escaleras, rumbo a mi habitación.
Hester soltó un suspiro de cansancio.
—Ella organizó todo así que si, supongo que si estará—asentí con una sonrisa de boca cerrada, por lo que Hester me miró fijamente.
Entre a mi habitación, estaba limpia e igual a como la había dejado años atrás con olor a recién pintada y a madera vieja. Deje mi maleta en la cama para acercarme y cerrar las cortinas para que ni un rayo de sol entrara a mi habitación.
Hester entró todavía mirándome con una ceja alzada.
—¿Que?—me cruce de brazos.
—¿Qué se supone que tramas en contra de ella? —me troné los dedos para dar un paso y quedar mas cerca de ella.