¿quién eres, Layla?

7

Jared

He marcado el número de Layla infinitas veces en lo que va de la noche pero ella no contesta.

Estoy preocupado.

Quisiera decir que en realidad no lo estoy, pero estaría mintiendo fatalmente y he comprobado que últimamente eso no se me da bien. No cuando la involucra a ella. No cuando todo lo que me pasa por la cabeza tiene el nombre de Layla.

¿Qué está pasando? ¿Desde cuándo mis emociones juegan conmigo de esta manera tan cruel? ¡Me he convertido en una nenaza!

- ¡Carajo, Layla! ¿Dónde mierda estás? - odio con toda mi alma estar como un loco desesperado caminando por todo el salón como si mi vida dependiera de ello, sintiendo que muchas cosas malas podrían pasarle a ella conmigo estando tan lejos para no protegerla, para ayudarla si de casualidad se metió en algún problema, conociéndola, al menos se habrá metido en tres.

Ya son las dos de la madrugada, no ha llegado a casa, se suponía que saldría con Nina pero Layla no estaba en el lugar que acordaron y mi prima, lógicamente, se asustó.

Estrello un vaso de vidrio contra la pared haciendo que todos los fragmentos de este se esparzan por distintas direcciones en cuanto escucho nuevamente la contestadora; su teléfono actualmente se encuentra fuera de servicio.

¿Dónde está? Desde que vivimos juntos, ella no ha sido de salir mucho. De hecho, me sorprendió muchísimo que dejara una nota en la nevera diciendo que saldría con Nina y lo que más me sorprendió fue que en la nota decía que había comida en el microondas para mí.

Eso de ella nunca me lo esperé, pero he de admitir que hace unos días ha estado comportándose bastante raro pero este no es el momento para comenzar a divagar.

- ¿La encontraste? - Jonah negó con la cabeza y casi pierdo el control de nuevo. Respiro fuerte y alejo cualquier pensamiento de ella tirada en cualquier callejón, golpeada o muerta.

No puedo dejar que mis traumas del pasado me aborden justo ahora.

- Tienes que calmarte, hombre. - se acercó a mí a paso lento, mirándome como si estuviera herido o listo para saltarle encima - Criss y Nina siguen buscándola. Además...

- En cualquier momento darán con Layla, Jared.- Nick entró con recelo al departamento y miró de reojo a Jonah para luego lanzarme un teléfono - Esto es de ella, lo conseguimos en uno de los callejones cercanos a la cafetería.

Sudé frío.

¿Y si le sucedió algo?

¿Y si...?

No, no le pudo haber pasado algo malo. Me rehúso a creer eso.

Ella es fuerte, es la mujer más capaz que he conocido. Layla no permitiría que le hicieran daño, creo que en tal caso, el diablo le pediría consejos para hacer alguna de las suyas.

- Necesito seguir buscándola... Díganle a Criss que volveré a salir, ustedes dos se quedan aquí por si regresa y que Nina contacte con sus amigos recientes a ver si está con alguno de ellos - esto último lo dije con fastidio, la verdad es que no sé por qué, pero no puedo evitar notar que cada vez que veo a Layla con esas "amistades" solo quiero romper cosas, porque ellos siempre la buscan para coquetearle ¿Y por qué tendría que importarme eso? No tengo ni la más mínima idea.

Solo sé que cuando la veo con ellos, siento cosas extrañas en mi cuerpo. Agonía, tal vez. Posiblemente sea una menopausia en hombres ¿Eso siquiera existe? Ya entiendo porqué me dice que soy un idiota.

Solo... necesito encontrarla.

A veces no comprendo porque tengo estos pensamientos de que me gustaría tenerla solo para mí y sé que está mal, que comenzamos con el pie izquierdo, que prácticamente no nos soportamos, pero un extraño sentimiento aflora en mi pecho cada vez que se ríe o cuando se acurruca en el sofá mientras ve televisión, cuando deja la puerta abierta mientras se maquilla y empieza a tararear alguna canción, cada vez que me mira fijamente y empieza a hacerme morisquetas tontas que finjo que no me gustan pero en realidad las adoro.

Siento que cada vez que la miro, me estoy perdiendo.

Y no me desagrada del todo ¿Sabes? Pero admito que no puedo dormir por lo incómoda que es nuestra situación.

Qué a veces me siento decaído porque no sé cómo arreglar el embrollo que he creado para nosotros apenas nos conocimos.

Y ahora va y desaparece.

Después de que mi castigo sea su indiferencia hacia mí, ahora ese dichoso castigo se convierte en el miedo a que esté en algún lugar sin respiración. Estática. Sin nada.

- Hey amigo, se te nota decaído ¿No crees que sería bueno que descansaras un poco?

- Estoy bien, Jonah, solo no he dormido mucho estos días.

Y la razón por la que no lo he hecho está desaparecida.




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