¿quién mató a Selena?

Capítulo 9: La sociedad: segunda parte.

Veo los mismos colores que una vez abrieron paso a mi desprecio. En mi pecho rebota como un balón cuya fuerza va pereciendo la misma intensidad de su nacimiento. Me veo perdida, ahogada en una desolación sin aperturas o espejismos que compartan espacios para mi. Cuando la carne musita su derrota queda la captura de mis huesos, la forma tan macabra de mover las extremidades y terminar reprendida del dolor. Abrazar mi propio cuerpo produce exactamente el mismo efecto de lo que he producido en el encerrar de mis temores. Vacilo en el vacío sin remedio, alguna cura que logre complacer mis largas caminatas por mi propia mente. Antes de perecer en mi propia mente logro sentir la misma nostalgia que una vez me fue inculcada. He vivido de ello, aferrada a la imaginación hasta perderme en esta.

Siento mis costillas, cada dedo que deslizo por mi piel es una entrada fulminante al interior de mi cuerpo. Resigno el mismo con pensamientos banales. He decaído en el pensamiento, la fotografía que aún colgaba con misterio y desperdicio. Aquella mujer encerrada en el olvido como el objeto perdido, aquel que puede ser reemplazado. El amor no puede consolar el fatalismo por el cual me veo confiada. Me abrazo a una emoción nunca antes predicha, es el modo en ver el techo en reconocer la oscuridad y el modo de ser encerrado el rasgo con el cuál comienzo a identificar. Alimento la paranoia, fue una noche donde se me vio desplaza sin explicación. Cierto, ese momento.

Incluso si el recuerdo me es fragmentado, la sociedad es un enemigo de mi aislamiento, he perdido la noción de mi conciencia como la de quienes yacían a mi costados. ¿Por qué nadie ha sido interrogado por mi? Han de preguntar por mi encuentro como la vacuna de alguna rabia. En cambio, las cadenas se preocupan más por mí que por alguna otra persona que haya conocido. El golpe de realidad se intensifica cuando he de memorar personas que deposito mi confianza. Anita, ¿qué se había hecho de mí? Se ha convencido de esa sustituta, ha pintado mi rostro en ella, la ha convencido de interpretar el papel con el que se ganaría un mejor oficio. ¿Alejandro fue víctima también? ¿Quién ha interpuesto su realidad antes que la nuestra? Se ha fragmentado los recuerdos antes elaborados para verse prisionero de alguien más, ¿sería capaz de ello? Cuando es su recuerdo la perdición de mi resiliencia. Mi perseverancia se consolida con sus suaves palabras, su sonrisa, nuestra boda. ¿Es eso aquello que compone los latidos de mi corazón? Entonces, ¿por qué llorar al imaginarlo? Desgastar mis fuerzas, mis calorías, mi vida, llorar a por quién no ha buscado en esta casa por mi presencia. ¿Es eso justo? Culpar a quien tampoco ha predicho mi desaparición. Ahora, sin Anita, Alejandro, o a mamá y papá, me disuelvo como pastilla en el agua. Emprendo un pensamiento que se resigna a ser comprometido. Llorar se vuelve una farsa, solo entonces que la realidad se difumina y adopta una nueva tonalidad. ¿Es este el modo de vivir? La forma más retorcida con la que alguien se familiariza con la libertad. Sujeto con firmeza la cadena, he de acariciarla con exposición completa. ¿Es mi deber complacerlo? Mi propósito en este hogar, en consecuencia de un escapismo encarcelado.

En la premonición del pensamiento, se me ha amortiguado una declaración que antes me ha hecho ruido. ¿Por qué he de soñar con Alejandro? Su presencia en mi, antes de imponer la calma que desvanece en cada lapso de tiempo, siempre se ven perversas las interacciones en un solo enunciado, uno que no es ignorante a mis creencias. ¿Qué es la pureza no un simple llamado al riesgo? ¿Quiénes son las otras? ¿Amaranta y quién sabe quienes más? ¿Qué las diferencia de sus encuentros con lo que he de presenciar? Su apariencia no debe ser una influencia más, ¿por qué yo persisto aquí cuando pude haber sido asesinada? En el silencio voces replican sobre mis hipótesis, se consolidan con una violencia que incrusta mis sueños. ¡Qué sé yo! No conozco a Roger, no ahora. Entre más temprano lo releve del recuerdo que una vez fue será más factible para mi enfrentarlo con serenidad. Pero, aquellas voces exclaman por mi, esos difuntos cuerpos que aún debaten entre mi cerebro si yacen enterrados aquí o, por el contrario, han sido liberadas más no del modo en que esperaban.

Sin embargo, el aludir aquellos desenfrenados gritos me llevan a ahuyentar la ilusión con la realidad, para cuando este me consuma a mi me veré dedicada a huir a la ilusión otra vez. Cuando abro mis ojos con complejidad emprendo el quejido de dolor, uno que me ha de alertar del entorno de locura. Sin embargo, cuando destapo la conciencia me ahogo en una laguna de humedad, una sensación que se tatua en una parte de mi cuerpo sin la más pizca de esperanza. Levanto mi mano en busca de separar la humedad, es solo en ese acto que acaricio una parte de mi cuerpo sudada. ¿Qué es esto? Con tocar mi rostro el sudor frío desciende como la lluvia más suave hasta bajar a mi garganta, pero no desliza en un pedazo de acero frío. El acto abruma mi subconsciente, ¿es la ilusión aun formando parte desconcertante de mi realidad? Resulta ser que, entre más rasgo mi piel más doy por concebida el viento purificado en mi cuello. Me enderezo sin arremeter, ¿qué es esto? Alzo mis cejas y la respiración se me es arrebatada. A mi costado, el collar corresponde como dueño el vacío, la nada. ¿Cómo pasó esto? La pulsación de mis latidos es un motor en su máxima potencia, inyecta en dosis extremas una adrenalina y virtud que me ciegan, ¿es eso una despistada esperanza? ¿Por qué me sumerjo en esta? Planteo las posibilidades de cómo hubiera ocurrido, alguna involucrada en la intención de un hombre que podría rondar por las habitaciones, ¿es algún juego suyo?. Observo todo el entorno, ¿no está Roger sentado a mi costado? Gozando sin cuidado el modo de ilusionar mis condenas. Para mi inquietud, estoy envuelta en una larga noche dentro de estas cuatro paredes, aislada, eso sin duda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.