Quien soy

PASADO

Nuestro pasado nos hace ser tal y como somos. Por eso, cuando se presentan problemas emocionales, mirar atrás puede ser clave para sanar.

En mi experiencia, cuando llegué a tener terapias con varios psicólogos, pude notar que se centraban en que yo trabajara en solucionar el presente. Sí, ofrecen herramientas para afrontar los síntomas que mostramos en el momento de acudir a una consulta. Sin embargo, siento que es imprescindible en terapia profundizar el pasado para así hallar y sanar el origen de ese malestar que muchos podemos tener en el momento, porque si no trabajamos los antecedentes de los problemas, jamás quedarán realmente solucionados.

Es importante saber que, en el momento en el que tú quieras afrontar ciertas cosas de tu pasado, tienes que ser de mente abierta, seguro de ti, afrontar tus errores, perdonarte y perdonar. Van a haber momentos en los que recordemos mucho que no queremos, pero es importante profundizar en nuestro pasado para comprender los patrones dañinos que siguen en la actualidad.

Cuando llegué a cierta etapa de mi vida, donde yo pensaba que ya había enfrentado mucho de mi pasado, todavía me atormentaba en mis sueños, llegué a pensar que había perdonado a esa persona que causó tanto dolor en mi niñez y que incluso pude llegar a entender el daño emocional que hizo mi familia.

Pero después empecé a caer de nuevo, inicié con mis actitudes tóxicas que creí ya haber solucionado. Pero cuando me di cuenta de tanto daño que estaba causando en mi salud mental, empecé a tener charlas con otras personas y me di cuenta de que no se trata de mirar al pasado para recordar y sufrir, sino de realizar paso a paso un proceso con nosotros mismos para sanar.

Lo mío fue escribir, porque sentí que, aunque nadie me estaba escuchando ni dándome un consejo, yo misma estaba prestándole atención a las cosas que me dolían y soltándolas poco a poco. A mí me sirvió escribir todo de mi pasado, incluso los más mínimos detalles. Hubo momentos en los cuales no recordaba, pero fueron llegando a medida de mi proceso y me quise rendir muchas veces. Pero asumí el hecho de que las circunstancias del pasado ya no son las actuales. Comprendí que aquellos patrones que llegué a crear para sobrevivir en aquellas situaciones, hoy en día ya no tienen sentido.

Llegué a alejarme de los demás, no los escuchaba porque sentía que no les importaba, me quedé sola en varias ocasiones y fui alguien totalmente diferente. Pero fui ganando confianza en mí misma y empecé a planificar mi futuro, el que yo realmente quería. Fue una gran motivación para mí y no parar mi proceso terapéutico conmigo misma.

No todos los procesos son iguales. Hay unos que toman mucho más tiempo en sanar. Otros tienen otra opinión diferente y prefieren dejar el pasado en el pasado y seguir con sus vidas. Eso a ellos les funciona y son felices en su debido tiempo. Pero hay otros que sí necesitan sanar y enfrentar muchas de las cosas que llegaron a vivir.

 

 

 

 




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