Quiero amarte

I 4 I

SKYLAR BANNERMAN.
 

Chasqueo la lengua y checo la hora en mi celular.

6:20p.m

Creía, en serio que creía que no tenía alguna tarea pendiente y luego vengo abriendo mi cuaderno y leo que tengo que entregar un dibujo en la materia de Artes. Nunca he sido buena dibujando, a decir verdad soy terrible intentando hacer hasta el más insignificante dibujo. Y ahora no tengo la más mínima idea de que haré.

Se me hace fácil no hacerlo y no presentarle a la profesora el dibujo, pero eso ya es un lujo. Afectaría mis calificaciones y si mis calificaciones son bajas quedaré fuera del equipo de animadoras.

Suspiro y observo el techo por unos largos minutos pensando en que es lo que podría dibujar.

¿Una manzana? Mhmm no.

¿Un árbol con manzanas? No.

¿Una pera? NO.

Resoplando toco la delgada cadena que rodea mi cuello. Daniel, él es muy descuidado y siempre termina por perder la llave de su casa, así que él me entregó una copia de las llaves de su casa junto con una cadena plateada para que cuando se le olvidaran o perdieran yo tenga una réplica en mi cuello.

Daniel.

Daniel sabe dibujar - no como un excelente pintor y dibujador - pero si decentemente a comparación mía. He visto como hace grafitis en las paredes de los barrios abandonados.

Daniel puede ayudarme con un sencillo dibujo.

Tomo mi celular y me levanto de la cama, camino hacia el escritorio donde hago mis tareas y busco mis audífonos.

Estoy segura que los había dejado justo aquí.

No los encuentro. No están en el escritorio, los busco debajo de las almohadas, bajo la cama, y en el tocador. Los encuentro por fin en mi mochila.

Me echo un vistazo en el espejo, apago la luz de mi habitación y salgo cerrando la puerta tras de mí. El pasillo está iluminado por la única luz tenue de la lámpara.

La casa esta en silencio, no hay ningún ruido. Solamente vivo con papá, mi madre murió después de dar luz a mí.

O bueno, eso es lo único que mi padre me contó cuando tenía seis años.

Bajo las escaleras de dos en dos escuchando la madera crujir bajo mis pies, papá debe de estar en su despacho, el mayor tiempo se la pasa metido allí cuando llega de su trabajo para hacer más trabajo.
Camino hacia la puerta de madera y giro el pomo, asomando nada más mi cabeza.

El despacho de papá es espacioso, y moderno. Tiene una gran biblioteca en la esquina, todos los libros que él conserva son un poco antiguos, y no me deja tocarlos sin su permiso. Tiene una vitrina de vidrio donde dentro hay figuras y diplomas de sus estudios y de los mios.

-Pa - Sonrío cuando obtengo su atención -. Saldré de casa, iré a con Daniel a hacer una tarea pendiente.

Papá me mira por encima de sus gafas y luego prosigue a volver su atención a la computadora. -No compartes clases con Daniel, Skylar.

Joder, claro que lo sabe todo.

Resoplo. -En la materia de Artes me encargaron un dibujo que lo tengo que entregar mañana y no sé dibujar.

Papá teclea algo rápidamente en la computadora. -Es tarde. ¿Por qué hasta apenas hoy domingo te acuerdas de tus tareas?

Recargo mi cuerpo en el marco de la puerta. -No es tarde, puedo ir caminando, no es necesario que me tengas que llevar. Para eso tenemos las piernas papá, para movernos nosotros mismos.

-Es tarde, Skylar.- Repite.

Evito rodarle los ojos.-Exageras, papi. Aún ni siquiera oscurece. Daniel de seguro me trae de vuelta.

Papá gruñe y checa el reloj en su muñeca.-Bien - Cede -. Pero te quiero aquí antes de las nueve, o sino iré a buscarte yo, ¿estamos?

Asiento con la cabeza y camino hasta estar a su lado, y dejo un sonoro beso en su mejilla.-Ya me voy, adiós.

-Antes de las nueve.- Repite. Río entre dientes y salgo de su despacho repitiéndole una y otra vez que llegaré antes de las nueve.

Tomo las llaves del llavero que cuelga de la puerta de entrada y salgo de casa. Aún no comienza a oscurecer, el cielo luce despejado y el viento esta caliente debido al calor. La casa de Daniel no queda muy lejos de la mía, por lo mucho es medio kilometro de distancia.

Conecto los audífonos en la entrada de mi celular y reproduzco la primera canción que aparece. Camino tranquilamente mirando como los autos transitan por las calles y a las personas salir de sus casas y sentarse en las banquetas a platicar.

• • • • •

A una calle antes de llegar al barrio donde vive Daniel visualizo su casa color lila y también un auto clásico color azul estacionado fuera.

He visto ese auto.

Conozco ese auto.

Es de Alex.

Pertenece a Alex.

Desconecto los audífonos de mi celular y los enrollo en mis dedos para después guardarlos en el bolsillo trasero de mi short.

Unos minutos más tarde estoy tocando insistentemente el timbre de la casa de Daniel. El barrio en el que vive es normal, como cualquier otro. Las casas son seguidas y lo único que las diferencia son el diferente color y los jardines delanteros. La casa de Daniel tiene muchísimas macetas fuera con todo tipo de rosales. Su madre es muy hogareña.

Escucho pasos por el interior de la casa, sigo tocando el timbre y consigo escuchar un "Ya van" lleno de irritación por parte de Daniel.

Daniel abre la puerta y en cuanto me ve sonríe y hago lo mismo.-Skylar - Él abre la puerta lo suficiente para que pueda entrar. -¿Cuántas veces te he dicho qué no necesitas tocar?

-Las suficientes como para entender - Daniel cierra la puerta al adentrarme en su casa -. Pero ponte a pensar que sería extraño verme en tu casa, así, de la nada. O en peligro te encuentre haciendo cosas que solo Dios sabe que haces.

Daniel ríe. -Nah.

-¿Dónde esta Ángela? - Pregunto con curiosidad. Daniel no es hijo único, tiene una hermana de cuatro años de edad llamada Ángela.




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