⚠️ Advertencia de contenido:
Este capítulo contiene escenas con contenido sexual.
Lectura recomendada para mayores de edad. Si prefieres evitar este tipo de contenido, puedes omitir este capítulo sin perder el hilo principal de la historia.
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—Ha sido un placer, chicos —dijo Violeta, mientras tomaba la mano de Logan—, pero ahora nos retiramos.
—¿Tan pronto? —preguntó William, con una sonrisa burlona.
—No se preocupen —respondió ella, poniéndose de pie—. No los vamos a dejar solos. Las chicas aún están aquí. Seguro podrán seguir jugando a ser importantes.
Kevin frunció los labios, pero no respondió.
—Vamos, amor. Josh, tú también —dijo Violeta con voz suave, pero firme.
Logan se levantó de inmediato. Josh terminó lo que quedaba en su copa y los siguió sin decir nada, aún un poco impactado por el aura de dominio que ella proyectaba como si fuera su segunda piel.
Atravesaron una puerta lateral, custodiada discretamente por dos hombres de traje. Luego subieron por un pasillo elegante, adornado con luces tenues y paredes de mármol negro. Llegaron a una habitación privada con un ventanal de cristal que ofrecía una vista panorámica del bar. Desde ahí, se podía ver todo, incluso a Kevin y William intentando disimular su incomodidad mientras retomaban su actitud altanera.
Violeta se dejó caer sobre el sofá blanco con la gracia de una reina en su trono personal.
—Siéntense, por favor —dijo con voz suave mientras cruzaba las piernas—. Aquí podemos hablar tranquilos.
Logan se sentó a su lado sin pensarlo, como si ese lugar le perteneciera por derecho. Josh eligió un sillón individual frente a ellos, más relajado, pero aún con esa tensión ligera en los hombros.
—Josh —dijo Violeta con una sonrisa—. No hemos tenido oportunidad de presentarnos bien. Aunque ya sabes mi nombre… Violeta Fox. Novia de Logan —añadió con una pequeña inclinación de cabeza—. Es un gusto conocerte.
—El gusto es mío —respondió Josh, algo sorprendido por su trato directo—. He escuchado... muchas cosas.
Logan sonrió porque sabía que hasta hoy su amigo se había enterado de su relación con Violeta y no habían hablado mucho sobre ella.
Violeta soltó una risa ligera.
—Espero que no todas malas. Pero si lo eran... probablemente eran ciertas —agregó con un guiño sutil.
Logan soltó una pequeña risa por lo bajo, ya se estaba acostumbrando a la forma en la que ella decía verdades de una forma que no sabías si lo decía enserió o no.
—Disculpa por todo el espectáculo de allá abajo —continuó Violeta, bajando un poco el tono—. Kevin y William viven para competir y presumir. Todo es una batalla de egos… sin mucho cerebro detrás.
—La verdad, sí me incomodé un poco —confesó Josh, sin rodeos—. Solo quería pasar un rato con mi mejor amigo y acabamos en medio de un desfile de apellidos importantes y relojes de oro. Fue incómodo… pero también un poco entretenido. Me dieron ganas de pedir palomitas.
Violeta soltó una carcajada elegante.
—Me imagino. Y bueno, Logan me contó que regresaste recientemente a San Francisco. ¿Extrañabas este país? Tengo entendido que tu país natal es México.
Logan giró la cabeza, frunciendo el ceño. No recordaba haberle mencionado eso. Entonces lo entendió: Violeta lo había investigado.
¿Pero en que momento?, si recientemente se entero de su nombre.
¿A caso lo siguen?, ¿mando a alguien que lo esté vigilando?.
—Exacto, soy mexicano. Y sí, extrañaba Estados Unidos… pero más que nada, extrañaba a Logan. Me preocupaba dejarlo solo, ya sabes, el pobre no sabe socializar —bromeó, echándole una mirada divertida—. Pero me llevé la sorpresa de que lo hizo bastante bien contigo.
Logan soltó un suspiro resignado mientras Violeta sonreía, orgullosa.
—Oh vamos, no me hables de usted. Soy mayor, sí… pero solo por unos años. Logan es como tu hermano, así que técnicamente soy tu cuñada. Tuteame, por favor.
—Si me lo permites… entonces te hablaré informalmente —aceptó Josh, con una sonrisa más genuina.
—¿Dónde te estás quedando? —preguntó Logan.
—Dormí en un pequeño hotel. Aún no tengo suficiente para un departamento. Lo poco que traje me alcanza apenas para las comidas… en eso estoy mientras consigo trabajo —respondió Josh, rascándose el cuello con cierta vergüenza.
—Quédate conmigo —dijo Logan sin titubear—. Mi apartamento es grande, no hay problema.
—Oh no, no puedo hacer eso. Te voy a incomodar.
—Hazle caso a Logan —intervino Violeta, acomodándose un poco más cerca de su novio—. Eres su mejor amigo. ¿Cómo podría dejarte dormir en un hotel? Además, Logan casi ni pisa ese apartamento… vive más en mi cama que en la suya —añadió con toda la naturalidad del mundo, como quien comenta que alguien olvidó sacar la basura.
Logan se sonrojó de inmediato, mientras Josh soltaba una carcajada recordando la llamada de esa mañana, cuando escuchó su voz adormilada junto a la de Violeta.
—¡Nena…! —murmuró Logan, al escuchar como Violeta exageraba la verdad pues solo durmió con ella una vez.
—¿Qué, amor? —dijo ella, fingiendo inocencia—. Él ya lo sabía. Lo escuchó todo esta mañana, ¿o no, Josh?
—Confirmo —dijo Josh, conteniendo la risa.
Logan solo negó con la cabeza, vencido. Violeta aprovechó el momento para deslizarse sutilmente más cerca, y recostó su cabeza en su pecho.
—Ves no hay problema —susurró con una sonrisa traviesa.
Él pasó un brazo por su cintura, siguiéndole el juego para parecer la pareja perfecta aunque realmente no lo eran.
—Josh, enserió deberías quedarte conmigo, tengo ganas de volver a los viejos tiempos donde eramos compañeros de cuarto.
—Está bien —aceptó finalmente Josh, tras soltar un suspiro resignado—. Pero solo por unos días. Hasta que consiga algo.
—Tómate el tiempo que necesites —dijo Logan, con una palmada en su hombro.