Un sonido metálico suave —la puerta abriéndose— rompió el momento.
—¡Ya llegué! —gritó Olivia con entusiasmo, entrando con una botella de champaña en una mano y una bolsa de regalo negra en la otra. Su sonrisa murió en el acto.
Sus ojos se abrieron tanto que parecían querer salirse de su rostro.
Logan y Violeta giraron la cabeza al mismo tiempo, congelados.
El primero en reaccionar fue Logan. Se separó de inmediato y se giró para cubrir a Violeta, mientras ella se incorporaba como podía, con las mejillas sonrojadas y el cabello algo revuelto.
—¡Oh! ¡Perdón! ¡No era mi intención interrumpir! —Olivia se cubrió los ojos como si eso pudiera borrar lo que acababa de ver—. Yo… yo los espero afuera —dijo con torpeza, girando sobre sus talones.
Pero antes de que pudiera salir…
¡Pum! Chocó de lleno contra un pecho masculino.
Josh.
Él había presenciado lo mismo que ella. Al sentir el impacto, bajó la vista para ver quién había chocado con él. Al encontrarse con Olivia, su cuerpo se tensó al instante. Sabía que en algún momento coincidirían —ahora que sus mejores amigos eran pareja—, pero no esperaba que fuera tan pronto. Y mucho menos hoy.
Olivia tragó saliva, aún procesando todo. Josh, por su parte, apretó la mandíbula y, sin decir una sola palabra, se dio media vuelta y salió sin mirar atrás.
—Y-yo los espero afuera —repitió Olivia, cerrando la puerta tras ella.
Mientras tanto, Violeta y Logan se apresuraban a arreglarse.
—Logan.
—¿Qué?
—Ayúdame —le pidió Violeta. No sabía en qué momento sus manos habían empezado a temblar; no podía abrocharse el sujetador.
Logan levantó la mirada y comprendió. Se acercó a ella y, con cuidado, lo abrochó. Le acomodó el vestido que él mismo había bajado antes, y pasó sus dedos por su cabello, intentando arreglar el alboroto.
—Listo. Te dije que regresaría pronto —murmuró Logan, abrochándose la camisa con movimientos torpes—. Aunque se tardó más de lo que esperaba.
—Claro, le dije al empleado que lo retrasara 15 minutos —respondió Violeta con naturalidad, como si acabara de mencionar que pidió el postre con antelación.
Logan giró el rostro hacia ella, con una ceja arqueada.
—Lo planeaste todo —afirmó.
Violeta le sonrió con esa expresión felina que siempre parecía tener un as bajo la manga.
—Por supuesto. Pero no esperaba que aceptaras... Aunque dime algo —se acercó con calma, como una gata midiendo su salto—. ¿Esto lo hiciste por el contrato? Dijiste que nunca tendrías intimidad conmigo porque no te atraigo…
Él sostuvo su mirada sin parpadear.
—Lo hice por el contrato —afirmó.
Eso la hizo retroceder medio paso. No porque la sorprendiera, sino porque —aunque lo esperaba— dolía. En su orgullo, en su ego… ese fuego que la hacía sentir invencible se estremeció un poco.
Pero Violeta Fox no se desmoronaba.
—Eso hiere mi orgullo… pero está bien —dijo con una sonrisa tranquila, aunque más opaca que de costumbre—. No me molesta. Sé que un día lo harás sin sentirte obligado.
Se acercó con lentitud. Con una ternura casi antinatural en ella, lo miró a los ojos y lo besó otra vez, suave, sin presión, como si se diera un lujo silencioso. Él no se quedó quieto. La rodeó por la cintura y la atrajo hacia sí con esa fuerza que empezaba a usar sin miedo.
—Entonces esfuérzate más, Fox —susurró contra su boca, con esa sonrisa torcida que ella empezaba a reconocer como un desafío.
Violeta se alejó y fue a abrir la puerta con la frente en alto, como si acabara de salir de una simple conversación, no de una escena que escandalizaría a media ciudad.
—Pueden pasar —dijo con naturalidad.
Josh dejó que Olivia entrara primero. Al ver a Logan, le lanzó una sonrisa pícara, como de "ya te vi, pillo", lo que provocó que Logan bajara la mirada con una risa nasal, entre culpable y divertido.
Olivia se acercó a Violeta y le murmuró al oído:
—Necesito detalles. ¿En qué momento pasaste de odiarlo a querer follártelo en el sofá? ¿Tan rápido avanzó esto?
—Cállate, Olivia. Luego te cuento —susurró Violeta, intentando mantener la compostura.
—¿Violeta Fox… sonrojada? Eso sí que nunca lo había visto —bromeó Olivia, sin piedad.
Violeta rodó los ojos y le dio un leve codazo.
—Logan, te presento a Olivia. Mi mejor amiga… y la única capaz de interrumpirme en los peores momentos —dijo Violeta con una sonrisa encantadora, aunque sus ojos ocultaban una chispa de fastidio teatral—. Me hubiera encantado presentarlos antes, pero por la apretada agenda de ella no hemos podido.
Logan se giró hacia Olivia, aún con la respiración agitada.
—Un placer —murmuró, sin atreverse a mirarla directamente.
—El placer es mío —respondió Olivia con una sonrisa que parecía saberlo todo, pero no juzgar nada. Le lanzó una mirada traviesa a ambos.
—Olivia, él es Josh, el mejor amigo de Logan —añadió Violeta enseguida—. Regresó hoy al país.
Josh, que hasta entonces había permanecido cerca de una columna, se tensó al oír su nombre. Alzó la mirada y la vio de frente. Olivia Lee. Su Olivia. Su musa.
—Es un gusto conocerla, señorita —dijo con una voz firme, extendiendo la mano que apenas rozó la de ella.
—El gusto es mío —repitió Olivia, observándolo con una sonrisa.
Josh medio sonrió. Luego retrocedió, lo justo para quedar a lado de Logan. Necesitaba espacio, necesitaba alejarse de ella.
Logan lo notó. Su amigo estaba actuando raro. Esperaba entusiasmo. Pero Josh… parecía estar enfrentando a un fantasma.
"¿Qué demonios te pasa?", pensó Logan.
Josh intentaba respirar, contar segundos, controlar impulsos. Estaba frente a ella, y lo único que quería era decirle lo importante que había sido para él… Pero sabía que si lo hacía, arruinaría todo.
"Controla tus manos. Tu voz. Tu cara. No la mires demasiado. No digas tonterías."
—¡Miren lo que traje! —anunció Olivia, levantando la botella—. ¡Tomemos!