"Quiero Que Me Quieras"

Cap 22: La fiesta.

​La puerta del auto de Violeta se abrió; de este bajó Logan, quien condujo y le abrió la puerta a Violeta. De la parte de atrás bajó Josh. Los tres tenían bolsas de regalo en la mano. Era una fiesta de cumpleaños, por lo cual debían llevar un presente.

​El lugar elegido era The Zinyth, un bar exclusivo propiedad de Violeta, reservado esta noche solo para la élite de Hollywood y los amigos íntimos de la cumpleañera. Al bajar, los flashes de algunos fotógrafos autorizados estallaron.

​Violeta lucía el vestido negro de seda. Logan, por su parte, portaba un traje negro que Violeta le había elegido. Josh caminaba un paso detrás con el rostro pálido; usaba un traje que Logan le había regalado: era gris, y era la primera vez que este usaba un traje así, tan perfecto y elegante. Llevaba cubrebocas y lentes oscuros.

​Él no era una figura pública, por lo cual, al escuchar de Logan que habría paparazis que les tomarían fotos en la entrada, entró en pánico. Nunca en su vida se imaginó recorrer una alfombra roja, con barandales a los laterales, y escuchar en vivo a fans que gritaban el nombre de los actores, cantantes o empresarios que asistían a la fiesta.

​Sabía que, aunque había fotógrafos ahí, nadie le tomaría una foto a él pues no era famoso, pero la sola idea de que lo vieran caminando en esa alfombra le daba miedo, pánico; no quería que, aunque sea por accidente, terminara colado en una de las fotos.

​Logan sabía del pánico que sufría Josh; sabía que, para asistir a la fiesta de Olivia, se estaba esforzando demasiado. Violeta le recomendó usar cubrebocas y lentes para entrar si quería evitar que su rostro saliera en las noticias al siguiente día.

​Y fue por eso que había asistido así. Vio a su amigo posar con Violeta cuando unos paparazis les pidieron una foto; dio unos pasos atrás para darles espacio y evitar salir ahí.

Una vez que la foto fue tomada, caminó de prisa para entrar con ellos al interior del bar. En cuanto las puertas se cerraron tras ellos y el aire acondicionado sustituyó el calor de los flashes, Josh soltó un suspiro de alivio. Con manos temblorosas, se quitó los lentes oscuros y el cubrebocas, guardándolos en el bolsillo de su saco gris. Necesitaba respirar y, aunque el pánico seguía ahí, sabía que dentro del bar, bajo la tenue iluminación, ya no era más que otro rostro entre la multitud de invitados.

​Sintió el peso de su regalo: era una bolsa pequeña. Lo había preparado meses antes; había pensado en enviar el regalo a su agencia, pues era algo que sabía que los fans hacían. Jamás pensó que tendría la oportunidad de dárselo en persona.

​—Relájate, Josh —susurró Logan, dándole un leve codazo—. Ni que fuera el fin del mundo.

​—Hermano, literalmente estoy por entrar a la jaula de un león que cree que soy fan de su enemigo —respondió Josh con voz quebrada.

​El aroma a perfume caro, champaña y flores exóticas los recibió. En el centro de un círculo de personas vestidas con marcas de diseñador, estaba Olivia Lee.

​Llevaba un vestido de lentejuelas doradas que la hacía brillar como una estatuilla del Oscar. Al verlos entrar, sus ojos se iluminaron, pero no se dirigieron a Violeta, ni a Logan. Se clavaron directamente en Josh.

​—¡Llegaron! —exclamó Olivia, abriéndose paso entre los invitados.

​Saludó a Violeta con un beso efusivo y a Logan con un abrazo, entornando los ojos con malicia al notar algo bajo el cuello de su camisa. Soltó una risita por lo bajo y le guiñó un ojo a Violeta, quien sonrió con suficiencia. Finalmente, se plantó frente a Josh.

​—Pensé que no vendrías —dijo ella, tomando por sorpresa a Josh al abrazarlo y darle un beso en la mejilla—. Ya sabes, por tus "asuntos importantes".

​—Feliz cumpleaños, señorita Lee —dijo Josh algo tenso; al separarse le extendió el regalo sin mirarla a los ojos—. Espero que este... pequeño detalle sea de su agrado.

Olivia tomó la bolsa, pero antes de abrirla, la confirmación llegó cuando su mejor amiga giró la cabeza, revelando sin cuidado la marca rojiza que Logan había dejado en su piel.

​—Vaya, vaya... —murmuró Olivia para que solo ellos cuatro escucharan—. Veo que un vampiro te mordió, me encanta.

​Violeta soltó una carcajada y pasó su mano por el brazo de Logan.

​—Ya sabes cómo somos, Oli. Nos gusta dejar las cosas claras.

​—Se nota —respondió Olivia, y luego volvió su atención a la bolsa de Josh—. ¿Puedo abrirlo ahora?

​Josh asintió, conteniendo la respiración. Olivia metió la mano y sacó un libro antiguo, con las pastas de cuero gastadas. Al leer el título, se quedó muda. Era una primera edición de "Entre Escenas", una obra de teatro clásica que Olivia había mencionado en una entrevista de hace tres años como el libro que la inspiró a ser actriz. Un objeto casi imposible de conseguir.

​—¿Cómo supiste...? No, más bien, ¿cómo lo conseguiste? —preguntó ella con la voz suave, perdiendo por un momento su máscara de celebridad.

​—Dijo que era fan de Karoline Greys —intervino Violeta, mirando el libro con curiosidad—, pero ese libro es el fetiche de Olivia; ni yo lo he podido conseguir. Josh, ¿seguro que no te equivocaste de actriz favorita?.

​Josh sintió que el mundo se detenía. Logan lo miró con pánico. El mexicano tragó saliva; había sido demasiado específico. Había revelado que la conocía mejor que nadie sin querer.

​—Yo... lo vi en una librería antigua, parece alguien que disfruta la lectura por eso lo elegí —mintió Josh torpemente, recuperando su distancia—. Es cultura general en el medio, supongo.

​Olivia cerró el libro y lo apretó contra su pecho. Su mirada hacia Josh cambió; ya no era solo curiosidad, era intriga pura.

​—Cualquier actriz no sabría apreciar esto, Josh —dio un paso hacia él, invadiendo su espacio personal—. Gracias...

​Sus palabras fueron interrumpidas por la presencia repentina de Julian, quien no parecía dispuesto a darse por vencido tras el incidente de la mañana.




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