Hoy es un día extraño. Aunque en apariencia todo parece normal, no puedo soportar la angustia que me aflige, ni entender por qué mi corazón se siente tan apenado. Siento miedo y un deseo de evadir la realidad, de dormir y no despertar jamás.
Sin embargo, en medio de esta confusión, he comprendido algo importante: mi corazón ya tiene dueña. Aunque hace tiempo la veía solo como una amiga, me aterra reconocer que mis sentimientos han evolucionado. La quiero, pero tengo miedo, pues el amor exige una entrega total de mi corazón. Ya se lo he entregado, ella lo ha recibido, y aún así, la incertidumbre me carcome al pensar en lo que vendrá. Estoy confundido y ansioso por el mañana, sobre todo nervioso por volver a hablarle.
Me pregunto constantemente: Qué pasa si se cansa de mí? Qué pasa si ya está atada a otra persona? Le he mostrado quién soy sin filtros y eso me ha llenado de terror. Siento que he ido demasiado rápido y temo que ahora me odie. El miedo a perderla es abrumador.
Creo que la amo, pero el amor es una fuerza muy intensa. Me asusta entregar demasiado y no recibir nada a cambio. Reconozco que mi sentimiento es egoísta, pues aunque sé que debo dar sin esperar recibir, no puedo evitar desear ser el único foco de su amor. Esta realidad me confunde profundamente, haciéndome suspirar por no poder comprender lo que es amar a otra persona.
Ha pasado más de una semana desde mi última reflexión y hoy me ha invadido una tristeza abrumadora. Hoy he dejado la escuela. Nunca me había sentido tan triste, ni siquiera tras la muerte de mi padre o la pérdida de mi libertad. Me toca llorar sabiendo que una oportunidad como esta jamás regresará.
Siento que mi vida se ha convertido en un bucle sin fin, donde nada ha cambiado y mi desgracia me alcanza una y otra vez. Creí que después de tres años de lucha había avanzado, que había pasado los años más bellos de mi vida, pero ahora mi mente negativa me susurra que todo ha sido para peor. Me sentí estúpido al creer que podría alcanzar la felicidad, intentando tapar el sol con un dedo.
Le he confesado a la chica mis sentimientos, y al decirle que dejaría la escuela, ella respondió: "Está bien, el último día que nos veamos te daré una carta con mis sentimientos". Esto es lo más aterrador que me han dicho. El pánico es tal que deseo huir de este mundo para escapar de este sentimiento desagradable, pues ya creo saber lo que dirá la carta: "Todo este tiempo que hemos pasado juntos ha sido increíble, agradezco tu amistad, pero no puedo corresponder a tu amor. Siempre serás un buen amigo para mí". No entiendo por qué le dije lo que siento.