Hoy ha sido un día extraño. Me siento tranquilo, pero mis emociones están encerradas; ninguna es libre de salir. Es complicada la manera en que percibo mi presente.
Hoy me rechazaron. Nunca imaginé que alguien me diría que le gusto, solo para luego confesar que no ha olvidado un amor del pasado y que por ello debe abandonarme y dejarme solo de nuevo. No soy de las personas que ruegan por continuar algo que no funciona, y esto me entristece aún más, pues me falta la fuerza para luchar por un amor que no veo posible. Soy un cobarde, lo sé. Mi mente insiste en que "escape". No soy libre en mi propio cuerpo, y por ello he terminado siendo menos que algo.
Quizás esta es la razón por la que ella no puede amarme: porque soy alguien incompleto, roto, incapaz de sentir lo que ella siente. Soy alguien que depende de su cariño, pero incapaz de dar el mío de la forma en que desearía.
Le he dicho "te quiero" y ella me ha dicho "hermano".
Le he dicho "te amo" y ella me ha dado silencio.
Le he rogado por cariño, pero ella ya no me lo ha dado.
Mi mente se ha negado a llorar y ha buscado enterrar mis sentimientos, pero estos quedan visibles, dejando clara mi tristeza. Me siento muy mal, pero de alguna manera siento una tranquilidad confusa que me hace dudar si los sentimientos que le expresé fueron los correctos. Ella era un alma rota que intenté curar con todo mi amor y cariño, pero no fue suficiente.
Desde hace tiempo, me he sentido como una desgracia. No soy capaz de ser un hijo, un compañero, un amante, un cuidador, un defensor, ni un luchador. No sé lo que soy, y dudo de si quiero saber en qué me he convertido en este punto de mi vida.
Creo que he pensado demasiado en cosas banales, pero soy incapaz de soltar algo sin antes sobrepensar si la decisión es correcta o si mis principios son adecuados para la situación. Debería luchar más, o simplemente debería rendirme? Mi mente está atacada por demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Creí que ser más distante me ayudaría a no depender del pensamiento ajeno, pero me doy cuenta de que, sin importar cuánto me encierre, jamás podré escapar del sentimiento que los demás tienen hacia mí.
No tengo dinero, belleza, fuerza, talento, genio, ni voluntad. No tengo nada que ofrecer más que mi eterno amor secreto, y por desgracia, eso jamás será suficiente para nadie. Sé que en algún lugar del universo hay alguien capaz de entenderme, pero soy demasiado cobarde para salir a buscarla.
Le he dado mi corazón, y ella me lo ha devuelto desnudo.
Simplemente, estoy cansado de todo.