Quiero ver un rayo de luz

Capítulo 19: Rosa negra.

Ya dentro de esa pequeña cabaña, voltee hacia atrás de mí y vi que era un sitio bastante acogedor a decir verdad, de alguna manera el miedo que sentía se fue y aunque no me sentía del todo bien, una calma ingreso mi mente.
Todo el sitio estaba muy ordenado, había una mesa justo al centro de la cabaña con 4 sillas en ella, encima de la mesa estaba un tallo con espinas, pero la flor en si carecía de pétalos, inmediatamente recordé a la criatura esquelética de hace ya varios días y regresando el miedo a mi mente mi cuerpo empezó a hiperventilar, me acerque a la puerta para salir y huir de ahí pero esta estaba completamente atascada, el cristal de la ventana por donde había entrado se había reparado automáticamente y por más que lo golpee nunca pude romperlo, las luces de las velas que estaban en el interior de la cabaña comenzaron a bajar su intensidad y daba la impresión de que estaban a punto de apagarse, una por una se fue apagando y supuse que cuando la última se ellas se apagara aquella criatura de huesos aparecería frente de mi…
Apresurada para evitar que esto sucediera busque cualquier objeto que me ayudara a romper la ventana, intenté con una de las sillas pero desafortunadamente era un poco pesada para mí por lo que no le pude dar con mucha fuerza al vidrio, en la cocina de la cabaña había algunos sartenes muy duros de un metal completamente oscuro y pensé que eso sin lugar a dudas me serviría para lograr mi cometido, lo tome y con fuerza golpee el cristal, logro cuartearlo pero no lo rompió; al menos ahora sé que el cristal puede ser roto, tome impulso y volví a darle un golpe más logrando incrustar el sartén y traspasar el cristal pero solo eso; decidida me hice algunos pasos hacia atrás retirando con dificultad el sartén y posteriormente tomando mucho impulso le di un golpe con todas mis fuerzas, mi muñeca se lastimó por la fuerza que ejercí pero el cristal estaba completamente hecho pedazos, no lo pensé más y me subí a la ventana para brincar al otro lado, pero… Apenas lo hice el vidrio se reconstruyo casi inmediatamente y me impidió salir, la última de las velas se apagó y cuando lo hizo la puerta se abrió con fuerza estrellándose contra la pared y emitiendo un sonido muy fuerte que me lastimo un poco los odios al estar yo a un lado, justo debajo de la ventana un poco pegado a la pared alcance a ver una puerta en el suelo, la abrí rápidamente y al interior había un espacio con algunos envases, no estaba completo por lo que perfectamente pude meterme y resguardarme, por fuera la puerta se cerró y una respiración fuerte se comenzó a escuchar, también se escucharon unos pasos que sonaban como si algo duro golpeara el suelo, estaba completamente segura que lo que sonaba eran los huesos de aquella cosa pisando el suelo.
Yo intenté calmar mi respiración para que no me encontrara pues el silencio del sitio revelaría el sonido de mi propia respiración con mucha facilidad, los pasos se alejaron un poco hacia donde estaba la mesa y después el ruido desapareció por completo, no sabía si ya se había ido o si seguía ahí, pero mejor decidí esperar ahí escondida hasta estar segura que ya no estaba, quizás se había esfumado como lo hizo antes.
Sin darme cuenta me quede dormida y al despertar no sabía cuánto tiempo había pasado, aquel demonio no llegó por mí por lo que afortunadamente mi deducción anterior estaba completamente equivocada, de que si me quedaba quieta el me atraparía; ya un poco más tranquila respecto a la aparición salí de ese sitio; pude sentir como mi cara se tornó completamente pálida al ver que en la mesa flotando mientras sostenía aquel tallo, se encontraba esa figura esquelética, estuve a punto de gritar y salir despavorida del lugar pero antes de siquiera pensarlo, la forma esquelética bajo, se acercó a mí y me ofreció con delicadeza aquel tallo, lo tome con un poco de incertidumbre y miedo y después acercó su mano hacia mi cara, pensé que me intentaría sacar sangre de nuevo por lo que por inercia retrocedí un poco, curiosamente ese esqueleto pareció entender mi miedo y en vez de volver a intentar acercar su mano simplemente la hizo un poco hacia atrás, su mano aún mantenía la postura, teniendo su dedo índice completamente levantado, me estaba dando a entender que necesitaba mi sangre pero que no me obligaría a dársela, “sigo sin saber si es buena idea…” dije en voz alta a la vez que hice mi cara hacia delante para permitirle nuevamente sacar sangre de mi mejilla, el esqueleto justo como pensé toco mi mejilla y comenzó a presionar, a diferencia de la vez pasada en esta ocasión no sentí dolor alguno y tampoco me incomodo que lo hiciera… tomo apenas una muy pequeña gota de sangre y con su otra mano me pidió el tallo, se lo di pero en vez de quitármelo con su propia mano apretó la mía para sostenerlo y la gota de sangre la puso en la parte de abajo del tallo, este la absorbió y los pétalos comenzaron a crecer nuevamente, todos de un color negro muy intenso pero revelando una flor muy hermosa, el esqueleto dio unas palmadas en mi mano donde sostenía la rosa y antes de irse por la puerta señalo la mesa.
El esqueleto había desaparecido cerrando la puerta ahora con gentileza, las velas se encendieron una a una nuevamente sin que yo haya hecho algo y esa pequeña cabaña recupero la luz, me acerque a la mesa pero por más que la veía no había algo en ella, o debajo de ella, deje la rosa encima y me puse a inspeccionar toda la mesa minuciosamente, lamentablemente no encontré algo y eso solo me confundía al no saber qué es lo que aquella figura esquelética quería o intentó decirme, jalé una de las sillas y me senté aun observando la mesa y justo al centro vi un orificio que era muy diferente al diseño de la mesa en general, no era un simple orificio parecía estar ahí a propósito, sin nada más que intentar tome la rosa e intente ingresarla ahí todo para darme cuenta que embonaba más que perfectamente, al encajarla hasta donde pude en la mesa comenzó a escribirse un mensaje en un idioma que no conocía, eran muchas runas que se iban escribiendo una a una como si alguien estuviera quemándolas en la mesa; cuando terminaron de escribirse no sucedió algo más. Sin saber que hacer tome la rosa y la saque de ahí, en realidad planeaba irme pero no quería dejarla ahí, de alguna manera esa rosa me ayudaba a tranquilizarme, al sacarla las runas comenzaron a transformarse revelando un mensaje que decía justo lo que el niño me había dicho: “Tus ojos te han dicho quién es tu maestro, pero cuando tu prejuicio desista podrás saberlo esta rosa será tu disculpa y solo el decidirá si la acepta” tras leerlo creo que por fin comprendí a lo que se refería e incluso estaba segura que ya sabía quién era mi maestro, no podía ser más claro, salí de la casa y no me moví un solo milímetro, entonces él apareció.
- Pudiste haberme dicho que eras tú… - Dije ofreciendo esa rosa sin retroceder y con todo el miedo que antes me ocasionaba erradicado.
- ¿Cuál hubiera sido el chiste?, después de todo si un demonio debe enseñar a un ángel, este primero tiene que aceptarlo, y si me temías era imposible que te enseñara.
- Intentaste asustarme… - Respondí yo defendiendo mi forma de actuar.
- Te dije que no te lo pondría fácil… - tomo la rosa y continuo diciendo. – Yo, Muilóer rey del cuarto infierno, acepto la ofrenda de este ángel y eso la convierte en mi aprendiz.
Resultó a ser que aquella figura de humo que había visto antes, era quien se había ofrecido a enseñarme… pero nunca lo imaginé pues al verlo lo primero que pensé era que quería asesinarme, y resultó ser todo lo opuesto, ya he encontrado a mi maestro y eso solo significa que es solo cuestión de tiempo para que vuelva a ver a mi padre, espero que los días pasen pronto…




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