¿Vivir con miedo o enfrentar los miedos? Era una incógnita presente en mi mente en ese momento. Toda mi corta vida actué temerosa de las consecuencias si hacía algo en contra de las reglas de la sociedad, temerosa de enfrentar a mi padre por sentirme débil o peor aún, que éste mate a mi madre por enfrentarlo, temerosa de sentir confianza en mí misma, de cambiar el rumbo de mi vida, de tomar decisiones por más pequeñas que fueran, vivir al margen de cada situación esperando un mañana y otro y otro y otro hasta que algún día me tocara partir de este mundo el cuál creía injusto y no haber interpuesto algo de valentía de mi parte por mi madre ni por mi existencia, MI EXISTENCIA. El tan solo hecho de estar presentes aquí en el planeta tierra y esta dimensión ya suponía algo: "Venir a aprender", la pregunta era ¿Qué había aprendido ?, hasta el momento solo pensaba que "la resistencia al dolor y sufrimiento". Pero, ese no era mi destino y para romper todo paradigma debía accionar y no solo limitarme a pensar.
Sabía que mi amado no quería que me vuelva a involucrar en el asunto por el miedo de perderme, pero, algo en mí pedía a gritos ser útil y ayudar a descifrar qué había detrás de las muertes en mi ciudad. Esta vez debía ser precavida y actuar de forma inteligente midiendo cada paso a dar a continuación.
Actué de forma natural para que Zac no se percatara de la presencia de ese infeliz y a su vez el destripador tampoco note mi mirada expectante.
-Por favor cuando estes con Ivy avísame- bostecé.
-Ok mi niña, descansa ¿si?- se inclinó hacia mi boca.
-Descuida, lo haré- giré mi rostro evadiendo el beso.
-Humm así que me niegas tus labios eh- alzó una ceja.
-No es eso amor, mi mamá puede salir en cualquier momento y vernos, chalo chalo- lo empujé para que se fuese.
-Hasta mañana- me lanzó un beso volado.
-Hasta mañana- fingí cerrar la puerta.
Observé por la ventana si ya no estaba para poder salir, al cerciorarme de ello, abrí la puerta con sigilo y me dirigí hacia al frente de la calle a ver si podía dar con mi secuestrador de la noche anterior o al menor recaudar pista alguna para avanzar en el caso. Al llegar a la esquina, me escondí detrás de un poste para ver más allá en dirección a la otra calle.
-¡Bingo!- hablé en voz alta a lo que me callé inmediatamente para no llamar la atención.
Una cuadra más arriba estaba el tipejo escribiendo algo en su celular. No sabía cómo podía avanzar sin ser vista puesto que, no habían más postes de luz ni nada en lo que pudiera esconderme mientras avanzaba. Tenía que acercarme a él contra viento y marea así que, decidí ponerme todo el cabello delante de la cara tal cual loca mendigando una limosna, caminé despacio causando el mismo ruido que una pluma tocando el suelo, gracias a los dioses no fui percatada por el monstruo ese.
-Un paso más- susurré- ¡Ayyy!- grité despavorida.
-Qué crees que haces Alisha, te pedí que no te expongas más- me cogió del brazo inesperadamente.
Era Zachary quien había hecho caso a su intuición super desarrollada, la cuál no sabía que tenía, así que fingió irse y en vez de eso, se escondió observando cada paso que daba a la vez de seguirme.
Gracias a ello, el maleante se dio cuenta de lo que sucedía y echó a correr hacia la camioneta de su secuaz que estaba metros más adelante esperándolo. Miré a Zac, luego al maleante, otra vez a Zack y sin decir palabra alguna corrí tras nuestro enemigo.
-¡Qué haces niñaaa!- Gritó furioso.
-No podemos dejar que se escape- dije jadeante.
-¡Carajo!- suspiró mientras se pasaba una mano por la cara.
Es obvio decir que mi chico era más veloz que cualquier mortal así que fue tras él, dejándome metros atrás en segundos. El cómplice del destripador al darse cuenta de que Zac estaba demasiado cerca, prendió el vehículo y avanzó abandonando a su compañero.
-Heyyy, heyyy- vociferó el desgraciado en medio de la pista.
-Parece que esta noche el cazador será cazado- esbozó una sonrisa de satisfacción mi amado mientras agarraba del cuello al tipo.
-Zac cuidado- grité despavorida.
-Tranquila niña, tengo todo bajo contro...- se quedó a medias al ser impactado por el carro de nuestro adversario.
-¡ZACHARYYYY!- me tapé el rostro con ambas manos mientras sentía mi corazón salirse de mi pecho, me quedé inerte.
El conductor se bajó del vehículo mientras se mofaba al ver a mi chico en el suelo.
-¿Creíste que podrías con nosotros niño idiota?- dijo en hindi.
Zac no movía ni un dedo, al verlo tirado en el suelo por el impacto creí lo peor. Reaccioné y corrí hacia él.
-A donde vas perra- cogió mi mano con coraje.
-Déjame por favor, solo quiero ver que respire- traté de soltarme de su agarre.
-Ya está muerto niña tonta- dijo mientras reía a carcajadas.
El otro tipo también terminó en el suelo pero, a diferencia de Zac, él se levantó enseguida porque su daño no fue mayor.
-Ahhh- emitió un quejido mientras se incorporaba el maldito.
-Levántalo y súbelo al carro imbécil- le ordenó el otro.
-Déjalo infeliz- le grité a la vez que hice un dos con los dedos índice y medio y los clavé en los ojos del agresor.
-Maldita zorra- se quejó y agarró los ojos por el dolor.
En ese preciso instante Zac se despertó y cogió por inercia el pie del otro tipo que estaba desprevenido observándonos admirado al ver lo que yo acababa de hacer.
Al coger el pie del tipo, lo hizo con tal furia y fuerza que le fracturó el peroné haciendo que el hombre caiga al suelo gritando de dolor. Zac se levantó, caminó hacia el hombre que me había cogido la mano minutos antes, éste aún no podía ver por el dolor así que no se percató de lo que le iba a ocurrir segundos después. El chico de ojos azul noche lo tomó del cuello apretando estratégicamente su garganta para asfixiarlo. Podía ver la ira en los ojos de mi amado, su rostro pálido enrojeció como un tomate, las venas de sus brazos se le marcaron y el sudor por su frente se asomaba. Cuando el hombre estaba por desvanecerse por la falta de aire, lo soltó y lo aventó al piso con asco.
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Editado: 20.04.2026