Quiza En Otra Vida

CAPITULO 5: TIEMPO DESPUES

Pasaron días, semanas y meses. No volví a la casa de los Jones y cuando venían a la mía me encerraba en mi cuarto y a duras penas los saludaba por decencia. No había vuelto a saber de Erik, desde ese entonces mi mente lo bloqueo. Compartíamos clases, mismos lugares, camino de regreso, misma calle. Sabía que estaba ahí, pero no lo vi más, lo ignoré por completo.

Al principio me miraba e intentaba esperarme al salir de la escuela, pero al ver que lo ignoraba de todas las maneras posible, empezó a hacer lo mismo. No nos esperábamos el uno al otro, no nos mirábamos, no convivíamos ni obligados, no nos cruzábamos ni por equivocación.

Los años pasaron y absolutamente nada cambio.

Nada entre Erik y yo. Pero a cada uno si nos había cambiado la vida.

Un poco más a mí.

La pre adolescencia no me sentó nada mal. Mi cuerpo cambio y se proporcionó de una manera bastante linda y favorable para mí. Aunque lo odiaba, decidí meterme al grupo de porristas, el cual con el tiempo empecé a liderar yo y gracias a los entrenos mi cuerpo se veía estético. Mis piernas eran fuertes y grandes, mi cadera era ancha y mi cintura pequeña, mi busto era normal, ni muy pequeño ni muy grande, era perfecto.

Aunque de pequeña era muy despreocupada, con el tiempo la vanidad que tanto critique se apoderó de mí. Me gustaba vestir bien y lucir mi cuerpo. Mi cabello castaño claro y corto dejo de ser parte de mí. Me lo deje crecer hasta la cadera y me lo pinte de negro, y debo decir que me encanta. Mi piel blanca y mis rasgos, resaltan más, gracias a él.

De cierta manera me había vuelto un poco muy popular. Por mi belleza y por mis coreografías en los partidos de futbol. Me había vuelto el centro de atención en la escuela y en el pueblo, todos me invitaban a sus fiestas y reuniones, muchos chicos me invitaban a salir e intentaban conquistarme.

Lo más obvio es que yo aceptara y saliera con todo el mundo y a todos los lugares. Pero siendo sincera, nunca aceptaba nada. Nunca salía con nadie, no me interesaba conocer nuevas personas, ni conseguir novio, ni ir de fiesta… todo lo que un adolescente quiere vivir, yo lo evitaba. Prefería quedarme en casa leyendo o pintando.

La fama que había ganado en la escuela, realmente nunca la pedí ni la busqué. Supongo que de un momento a otro simplemente llegó. La gente me empezó a notar más, Sara me insistió para meterme al grupo de porristas el cual lideraba Lilith. El puesto de líder se lo quite sin querer, muchos rumores empezaron a surgir gracias a eso, también muchos rumores sobre mi diciendo que mi forma de ser era de una manera otros que era completamente diferente, que me gustaba jugar con los hombres, que me gustaba tenerlos detrás de mí, que me dieran cosas y me rogaran y yo rechazarlos a todos por diversión.

Yo nunca les he dicho nada, son ellos los que me persiguen, y por supuesto, de todo lo que me dan nunca les recibo nada.

Pero bueno, así son los rumores. Todo el mundo habla y comenta sin siquiera haber cruzado palabra contigo ni una sola vez y suponiendo todo. Al principio me molestaba, pero después de que ya eran varios, decidí ignorarlos y me dejo de importar.

—¿Vas a ir con nosotras? —me pregunto Sara.

Sara también se veía bastante bien. Tenía una belleza bastante delicada y sutil. Su cabello era corto negro y ondulado, no usaba maquillaje, pero sus mejillas y sus labios permanecían rosados siempre. Su cuerpo era delgado pero muy lindo, nada de ella era exagerado, se veía muy delicada.

—No lo sé, Sara. No tengo ganas.

—Zafiro, hazme el favor y dejas de ser tan amargada. Vamos a ir quieras o no —sentenció.

—No me vas a obligar a ir, Sara.

—Ay Zaffffff. No seas malita. Vamos a ir todas nosotras y nos vamos a divertir y no nos vamos a demorar. Además, nunca sales con nosotras y te la pasas encerrada en tus cuatro paredes. No te va a hacer mal salir por una vez en tu vida y mucho menos con nosotras.

No tenía muchas ganas de ir. No me emocionaba la idea de bañarme en un rio, pero cuando Sara insistía en algo, no había absolutamente nadie ni nada que la parara.

—Está bien, está bien, yo voy.

—Nos vamos a divertir —me dio un beso— a las tres te recojo en tu casa

Dijo emocionada para proceder a irse.

La mañana transcurrió normal. Llegué a mi casa y preparé lo que iba a llevar. Me puse un short y una camisa holgada la cual me iba a quitar para bañarme con un top. Toalla, snacks y ropa para cambiarme la mojada.

Sara llego en su convertible, junto a Victoria, María y Aria. Nos fuimos cantando y riendo en el camino.

El rio no quedaba tan lejos. Realmente en este pueblo nada quedaba lejos.

Siempre que pasaba por aquí me gustaba admirar la vista. Había un puente que pasaba por encima del rio y un bosque que lo rodeaba. Era demasiado tranquilo, lindo, y muy solo. Definitivamente una de las mejores vistas que he tenido y podría decir que mi favorita. Siempre le decía mi padre que nos detuviéramos a mirar mientras pasábamos. Me gustaba escuchar la tranquilidad, algunos pajaritos que cantaban y la brisa golpeándome la cara y enredando mi cabello.

Dejamos el carro un poco escondido entre los árboles y decidimos adentrarnos bajar donde nadie nos viera. En este lugar era ilegal bañarse y hacer cosas cerca del bosque, en el bosque y mucho menos cerca del rio o en el rio. Se dice que este lugar esta embrujado. Han habidos muchas muertes, delitos y misterios. Así que siquiera transitar en el bosque no era lo mejor, para evitar riesgos y problemas con la policía.

Decidimos hacer un picnic así que en el camino compramos comida y cuando llegamos organizamos todo y nos sentamos mientras veíamos la naturaleza. Era tan hermoso y tranquilo que me parecía increíble como en este lugar podrían pasar cosas extrañar y no se pudiera pasar el rato acá. Sería el lugar en donde más pasaría tiempo a solas.

—Deberíamos comprobar si esta es la verdadera Zafiro o nos la cambiaron —dijo Verónica.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.