Quiza En Otra Vida

CAPITULO 10: ¿PRIMERA CITA?

—¿Tu? —dije extrañada.

—¿Esperabas a alguien más?

—No, pero no pensé que el de la nota habías sido tú.

—¿No tengo cara de poner una nota?

—Bueno ya, ¿Qué es esto? ¿un cuestionario? —se rio.

—No, es nuestra primera cita —dijo serio.

—¿Primera cita? —pregunte extrañada.

—Sip.

—¿Y cuándo me invitaste a ver si yo aceptaba o no?

—Hoy. Te deje una nota y tu viniste, por lo tanto, aceptaste.

—Tiene sentido —volqué los ojos y el rio—. ¿Y qué piensas hacer? ¿para qué me invitaste?

—La verdad… no tengo nada planeado. Solo te invité y quise improvisar.

—Pues si no tienes nada planeado, yo prefiero irme a mi casa, porque bastantes cosas si tengo para hacer —me di la vuelta para irme.

—¿Siempre eres así de impaciente?

—Un poco —lo mire.

—Vamos Zaf. Solo quiero conocerte y demostrarte que soy muy divertido y puedo ser el amor de tu vida —me sonrió.

—¿Qué tienes en mente?

—Te propongo jugar un partido de futbol americano —levanto una ceja de forma retadora.

—¿Un partido de futbol americano? ¿Estás loco? Yo no sé jugar eso, además me parece que es súper rudo y yo con las cosas agresivas no me llevo.

—Yo te enseño —se acercó con el balón en la mano—. Prometo ser muy delicado y jugar tranquilamente para no dañarte el peinado.

Le quite el balón de las manos, deje mis cosas en una esquina y me aleje de el para comenzar a jugar.

Tenía cierta idea de cómo se jugaba, llevaba años viéndolos jugar, pero nunca había siquiera hecho el intento de jugarlo o si quiera agarrar el balón para jugar cualquier otra cosa con él.

—Me avisas cuando estés lista —se rio, de manera burlona.

Sin previo aviso empecé a correr, cosa que no lo agarro tan desprevenido, parecía esperarlo. Fue directo hacia mi. Para mi sorpresa corrió mucho mas rápido de lo que esperaba y, también para mi sorpresa… tenía miedo a la persecución.

Reí como loca de los nervios y empecé a esquivarlo.

—No vas a llegar Zaf —me grito, mientras reía corriendo detrás de mí.

Corrí lo más rápido que pude, pero fue en vano, estaba a tan solo unos centímetros de mí, por supuesto que podía derrumbarme si lo quisiera, solo quería darme ventaja, no era un obstáculo para él.

Lo esquive varias veces y cuando estaba a punto de llegar a la meta para anotar salto encima de mi llevándome al suelo evitándome anotar.

Me di la vuelta intentando tomar aire, había caído encima de la pelota y el peso de mi rival no ayudaba para nada.

Se quitó de encima mío y cayo acostado a mi lado.

Tirados en el suelo, en la mitad del campo, con la respiración pesada y sudados nos volteamos a mirar el uno al otro sin poder evitar las risas.

—¿Esta es tu súper idea de primera cita, Daren Miller?

—Fue estupenda, ¿No crees?

—Bastante original, la verdad —reí.

Se levantó y me tendió la mano.

—¿Vamos? —me sonrió.

—¿A dónde? —le tome a mano y me levante.

—Déjate sorprender.

Tomamos nuestras cosas y salimos de la escuela.

—¿Qué tienes en mente? —pregunte.

—No lo sé, solo improviso. Siento que las cosas salen mejor así.

Nos acercamos a un carro y me abrió la puerta para después de cerrarla entrar él.

—¿Es tuyo?

—Sip. Fue mi propio regalo de dieciséis.

Estuvimos escuchando música, cantando, hablando y riendo en el camino.

Salimos del pueblo y Daren condujo por un buen rato. El atardecer asomándose y golpeándome la cara con un calor sutil.

Nos detuvimos en un lugar donde teníamos que dejar el carro para poder continuar caminando. Era una subida por una montaña.

—¿Falta mucho? —pregunte con dificultad, ya estaba cansada.

—Ya casi llegamos paciencia —se rio—. Pensé que tenías más resistencia, señora capitana.

—Es muy diferente una presentación y bailar, a tener que subir una montaña por una hora —dije con las palabras entrecortadas.

—Zaf, llevamos solo veinte minutos.

—Se ha sentido como una hora entonces —bufe—. Además, la luz ya se está yendo y yo no veo para nada cerca esa supuesta llegada.

Caminamos unos cinco minutos más o menos cuando vimos la entrada del lugar. Era una entrada decorada con flores y un lugar lleno de mesas en el piso tipo picnic. Había muchas parejas y el lugar era verdaderamente hermoso, lleno de flores, de zonas verdes, pero lo más lindo era el gigante y naranja atardecer que decoraba el cielo. Toda luz que no había en el camino estaba aquí.

Daren me tomo de la mano y me guio a un lugar muy cerca del orillo de la montaña. Una mesa en el suelo llena de comida deliciosa, juegos, frutas y decorada de una manera bonita me sorprendió. Un letrero en el medio con un mensaje que decía:

´´Espero que esta primera cita, sea de tu agrado y te animes a aceptarme una segunda´´

—Wow —fue lo único que pude decir.

—¿Te gusta? —me miro dudoso.

—Esta… divino —lo mire y le sonreí un poco apenada—. Gracias.

Nos sentamos uno frente al otro y empezamos a comer mientras hablábamos.

—¿Por qué haces todo esto?

—Solo improvise —se rio.

—Esto parece de todo, menos improvisación.

—Quiero conocerte mas, Zaf. Me pareces una chica muy interesante, linda y divertida.

No supe que decir. Me parecía hermoso todo lo que estaba haciendo y Daren me caía realmente bien, pero no estaba interesada de esa manera en la que quizá él estaba pensando. No me sentía preparada para intentar algo amoroso con alguien y a Daren apenas y lo conocía, no quería ser tan apresurada.

Y creo que mi cara dijo lo que mi boca no pudo decir.

—No quiero que te sientas presionada. Siendo sincero, me gustas mucho, pero es cierto que no nos conocemos lo suficiente —me tomo de las manos—. Quiero que te sientas cómoda y pienses en que es más una salida de amigos. El tiempo decidirá si somos solo amigos o nos convertimos en más que eso. Yo tampoco quiero presionarme y mucho menos presionarte a ti. Así que relájate y simplemente disfrutemos esta salida como dos amigos que se caen súper bien y la pasan excelente juntos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.