Daren me llevo a mi casa para poder arreglarme y él se fue a la suya a hacer lo mismo. Decidí ponerme algo cómodo, lindo, pero sobre todo abrigado, la noche es fría y en el bosque se siente más.
No me daba buena espina esa cabaña y mucho menos el estar en medio del bosque. Era una cabaña abandonada que no se encontraba en mal estado, así que algunos chicos de la escuela decidieron ¨adueñarse¨ de ella y hacer reuniones, fiestas y lo que sea en el bosque, pero la verdad ninguna reunión terminaba bien. Siempre había problemas, peleas, y chismes por monto al día siguiente en la escuela.
Al final opte por una gabardina, una camisa blanca manga larga por debajo, unos jeans y por debajo unas medias que me iban a mantener caliente y unas botas color beige para que combinara con el abrigo.
Daren llego a mi casa y baje rápido.
—Que linda te ves —silbó en tono de piropo.
—Muchas gracias —me subí al auto—. Tu también te ves bien.
—¿Bien? ¿solo ¨bien¨? —se puso la mano en el pecho haciéndose el ofendido.
—Sí, ¿Por qué?
—Me puse mi mejor ropa y tu dices que me veo bien ¿y ya?
—Pues, ¿Qué más quieres que te diga? —me reí.
—Tienes que decir que me veo muy guapo, hermoso, irresistible, el hombre mas maravilloso que has visto en toda tu vida
Me reí y luego procedió a arrancar el auto con una sonrisa en la cara mientras se hacia el ¨ofendido¨
Llegamos rápido al bosque y nos adentramos en él, buscando la cabaña.
Quedaba un poco escondida así que en la carretera no se alcanzaba a oír música, lo cual era bueno para que la policía no llegara y los que asistían a estas fiestas no fueran presos y no les arruinaran la noche.
Aunque la policía de vez en cuando hace su recorrido por acá para verificar que todo esté bien, ya que en varias ocasiones han ocurrido ciertos inconvenientes. Lo bueno es que, al ser un pueblo pequeño, no hay muchos policías disponibles, y justo hoy hay un evento en el parque principal organizado por nuestro queridísimo alcalde, así que todos están allá custodiando que no ocurra ningún accidente.
Al empezar a acercarnos a la cabaña se empieza a escuchar cada vez más fuerte la música, los gritos, la gente divirtiéndose (o más bien, alocándose)
Toda la escuela estaba ahí. Había unos adentro tomando, jugando, besándose, bailando y afuera otros haciendo lo mismo. Estaba empezando a creer que era mala idea haber venido.
Daren me tomó de la mano y nos adentramos a la cabaña buscando a los demás.
Vimos a Lucas a lo lejos en una mesa con más chicos y con Sara. Me acerque a saludar a todos y me aleje con Sara hacia la cocina buscando algo de tomar.
—¿Qué tal la noche? —pregunté.
—Normal… —titubeo
Me giré
—¿Normal? —Levanté la ceja.
—Si, normal —se puso nerviosa.
—¿Qué sucede Sara? —me acerque—, ¿Tienes algo que contarme?
—No, ¿De que estas hablando? —se alejó.
—Algo me estas ocultando —me gire para servir mi bebida— ¿Y bien? Dime.
—Es que…
—¿Es que…?
—Es que no estamos solos.
—¿Cómo que no estamos solos? —arrugue la cara, sin entender.
—Erik está aquí…
Me atore con el sorbo que me estaba dando.
—Lucas lo invitó.
—¿Por qué no me dijiste antes? —le reproché.
—No tenía ni idea de que iba a venir. Hace unos minutos llegó y no tuve tiempo d avisarte.
Me recosté en el mesón de la cocina pensando que hacer. No me lo quería encontrar. No lo quería ver.
—Salgamos de aquí —tome de la mano a Sara.
Hice espacio entre la gente intentando llegar a la puerta y poder salir de esa cabaña. Estaba a nada de cruzar la puerta cuando alguien se me paro en frente.
—Hola…
No tuve que alzar la cabeza para mirarlo. Era Erik. Su voz y su chaqueta eran inconfundibles.
Suspiré y levanté la cara para mirarlo a los ojos. De la nada Sara había desaparecido, lo más probable era que Lucas se la hubiera llevado para dejarme sola con Erik.
—¿Me regalas un permiso? Necesito salir —intente salir por un lado, pero me volvió a bloquear el paso.
—Necesito hablar contigo.
—Ya hablamos de esto, Erik. Te dije que no quería saber nada de ti y que quería que me dejaras en paz.
—Solo necesito que me escuches —me tomo de las manos y y las quite rápidamente.
—¿Escuchar qué? ¿Qué las cosas no son como pienso? ¿Qué todo lo que me dijiste era verdad? ¿Qué me extrañas? —me reí—. No pierdas el tiempo Jones. No hay nada que me puedas decir que no haya escuchado ya. No te creo absolutamente nada. Déjame pasar, por favor.
—Zaf… entiendo que no me quieras escuchar, ni creas nada de lo que te diga —se acercó—, pero te juro que nada de lo que te dijo Victoria es verdad. Esto que siento por ti es más fuerte que yo. Quisiera hacer como si nada, quisiera poder ignorarte, pero no dejo de pensarte ni un solo momento. No dejo de pensar en ese beso.
—Erik, ya basta…
—Tu y yo sabemos que ese beso fue real. Y yo sé que ahí —señalo mi pecho—, tu sabes perfectamente que todo lo que te dije es verdad, y también se perfectamente que tu corazón siente lo mismo por mi como yo lo siento por ti, por más de que intentes negarlo.
—Erik…
—¿Está todo bien, linda? —Daren llego y me tomo de la cintura acercándome a el.
Me aclare la garganta.
—Si, todo bien. Solo estábamos charlando acerca de la fiesta —le sonreí— ¿Vamos afuera?
Daren frunció el entre cejo poniendo en duda lo que le estaba diciendo.
—Si, claro.
—Adiós, Erik.
Lo miré por última vez y salí de la cabaña con Daren.
—¿Qué pasaba con él?
—Nada —me hice la loca.
—Zafiro, no me mientas —me tomo de las manos—. Se perfectamente que no estabas teniendo una simple charla con él. Además, la actitud de ese chico era extraña, se veía como desesperado.
Suspiré.
—Esta bien, te voy a decir quién es él.