Quiza En Otra Vida

CAPITULO 13: EL RIO

—Entonces desde pequeños se llevan mal.

—Así es.

—¿Y por qué después de tantos años sigue mala su relación?

—Lo idiota nunca se le ha quitado —levante los hombros.

—Eso… ¿O algo más? —levanto la ceja—. Si tan mal se llevan, ¿de que tanto hablaban? Parecía que él te estaba pidiendo algo, no sé. Y tu actitud hacia él era un poco esquiva.

No sabía si contarle por completo la verdad. No quería que esto fuera un problema después, ni que hubiera diferencias entre nosotros si llegase a saber la verdad. No quería hacer más grande el problema y mucho menos con Daren.

—Lo que te dije. Él nunca ha dejado de ser un idiota y pues la última vez que interactuamos fue el más imbécil de todos, le grite, peleamos y digamos que en esa ¨conversación¨ me decía que las cosas no eran así, que lo sentía mucho y blablablá. Pero la verdad no lo soporto, no le creo nada y no quiero volver a saber nada de él.

Dejamos la conversación hasta ahí y decidimos disfrutar de la fiesta. No quisimos estar con los chicos. Daren sabía que no quería estar con Erik y no quiso insistir en entrar, así que estuvimos disfrutando de la música y el ambiente afuera de la cabaña. El entraba de vez en cuando a buscar bebida y volvía a salir.

—Voy al baño un rato y vuelvo a salir, ¿si?

—Dale, no te demores.

—Vuelvo con los vasos llenos —me dio un beso en la mejilla y recogió nuestros vasos.

Decidí caminar un poco por el bosque sin alejarme del lugar donde estábamos sentados. Me asomé a una orilla y vi el rio. Aquel rio escandaloso que me arrastro aquella vez. Me aleje con el cuerpo erizado, no sabía que le había agarrado tanto miedo.

—Mejor me voy, antes de que algo pase. Esto no me da buena espina —hable en voz alta.

—¿Qué no quieres que pase, Zafi?

—Lo único que me faltaba —me gire— ¿Qué quieres?

—Ay, pero que grosera, ¿no te enseñaron a saludar en tu casa?

—No tengo tiempo para perder, y mucho menos contigo Lilith.

Intente esquivarla y ella y sus amigas me bloquearon el paso.

—Ay Zafiro. Tu me debes tantas…

—¿Deberte a ti? —me rei—. A la única persona que le debo es a mi madre, y fue el darme la vida, ¿pero a ti? No te debo ni el respeto

La empujé intentando irme y me devolvió el empujón.

—Tú me destrozaste la vida

—¿Yo? —me reí—. No es mi problema que yo sea mejor que tú en todo.

—Crees que por que tienes a un par de nerds detrás de ti, tienes todo el derecho de creerte la reina de la escuela y la dueña de todo.

—Yo no me creo la dueña de nada Lilith —me le pare en frente—. No es mi problema que por tu actitud y tu egocentrismo hayas tirado todo lo que tenías a la basura. El equipo de porristas, el protagonismo siempre, tus ¨amigos¨ y absolutamente todo lo que habías conseguido gracias al dinero de tus padres, porque ni siquiera siendo tu hubieras podido conseguir todo lo que algún día tuviste.

Su boca se abrió de par en par y la gente se había empezado a acercar

—Y ya deja de creer que el mundo gira a tu alrededor que ya nadie te soporta. Sino pregúntale a Diego porque te termino y a Erik porque nunca te presto atención.

No aguantó más y se me abalanzo y yo, por supuesto la recibí con las uñas bien puestas.

Empezamos a tirarnos del pelo mientras la gente alrededor gritaba porque una le pegara más a la otra, Lilith intento agarrarme del pelo y yo la detuve agarrándole la mano y doblándosela, a lo cual ella se quejó e intento alejarse pero no la dejé.

Si ya empezaste la guerra, la terminas mamacita.

Yo no era de pelear, sinceramente. Nunca me había gustado llamar la atención de esa manera, peo hace años tenía unas ganas de demostrarle a Lilith que ya no era la misma ingenua de hace unos años, que ya no era la misma intocable de antes, que ya no era la ¨favorita¨ de nadie.

En los tiempos libres Papá me había enseñado defensa personal y un poco de artes marciales entonces use lo que sabía para no dejarme tocar ni un solo pelo, porque si linda llegue, linda me voy.

Estuvo forcejando un buen rato pidiéndome que la soltara, pero también lanzando algunas palmadas que no me hacían nada de daño. La solté de un empujón que la hizo caer al suelo mientras sus perros falderos que tenía como amigas corrían a socorrerla.

Algunos aplausos se escucharon acompañados de uno murmullos por parte de toda la gente que incluso había salido de la cabaña para ver el show

—Se lo merecía

—Ahora va a ir a llamar a sus papis

—Mañana fijo va y le da quejas al director

—Zafiro hizo lo que muchos queríamos hacer

Muchos comentarios como esos empezaron a murmurar todos alrededor de la escena.

—Ey, ¿Qué sucedió? Solo me fui unos segundos —Dijo Daren, acercándose apresurado a mí— ¿Estas bien?

Me empezó a revisar y me acomodo mi cabello levemente despeinado.

—No fue nada —me aparte un poco—. Simplemente no podía dejar que me dijera cosas. Se las devolví y no aguantó.

Soltó una carcajada.

—Zafiro Ryan, ¿Quién lo iba a pensar?

—¿Qué cosa? —arrugue la cara.

—Bien vestidita, con esa carita hermosa de angelito que no rompe ni un plato —me tomo de la mejilla—. Y terminaste siendo toda una fiera.

Me aleje de el con una sonrisa esbozada evitando que la viera.

Sí, me dio penita.

—No puedo dejarte sola ni un segundo, porque vas por ahí arriesgando tu vida… o la de los demás.

—Ya basta —lo empuje levemente—. Ya me está dando vergüenza, ¿Cómo pude rebajarme a su nivel? —me puse las manos en la cara.

—Pero te liberaste, ¿no? —me las quitó—. Hiciste lo que muchos han querido hacer, pero sobre todo, lo que tu querías hacer hace mucho. Además, quedaste como una heroína con esa manera de pelear, ¿Qué más puedes pedir?

—Un trago. Puedo pedir y me merezco un trago.

—Está bien, te lo ganaste. ¿Vienes conmigo? —me estiro su mano.

Asentí con la cabeza y tome su mano mientras pasamos por un lado de Lilith que estaba tirada en el suelo. Tuvimos que pasar por la orilla de la montaña que daba al rio porque la multitud estaba ocupando todo el espacio viendo a Lilith tirada en el suelo.




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